?Lo que más duele es saber que se podría haber salvado a un ser humano?
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Además de estar junto a la pareja, padres y amigos de Estanislao, Molina señaló que su paso por la ciudad también fue para “concientizar a la población para que se sume” a la movilización.
“A veces piensan que porque es una marcha no se va a lograr nada, pero trabajando de manera individual, solitaria, así es como no se logra nada; sí en conjunto”, dijo la mujer.
Manifestó que “todos podemos ser Estanislao, como en su momento fuimos Franco o Jesús, el hijo de Stella. Todos somos víctimas potenciales”.
Molina enfatizó que, los sucesos como el que derivó en la muerte del joven Giacone, “son hechos evitables si articulamos a la Justicia desde el llamado policial, que no fue respondido o fue respondido tardíamente”.
“Es una muerte que se podría haber evitado. Eso es lo que más duele, saber que se podría haber salvado a un ser humano y no se hizo”, subrayó, en diálogo con El Eco Multimedios.
La mamá de Franco Campeggi se preguntó “qué pasa por la conciencia de los efectivos policiales que estaban de guardia esa noche”.
“Así como mataron a Estanislao, podrían haber matado al hijo de cualquiera. No voy a decir que sé lo que siente, porque cada dolor es diferente, pero sé lo que es perder a un hijo: es algo irreparable, no hay nada que consuele”, afirmó.
Trabajo de todos
Molina insistió que “no vemos que haya existido de parte del victimario otra intención que no haya sido matar. No fue un asalto, no hubo agresión por quitarle objeto alguno. Sólo fueron a quitarle la vida, porque había amenazas antes”.
Quiso también hablarle “de madre a madre” a la mamá del adolescente que terminó con la vida de Estanislao: “Quiero decirle que su hijo no puede volver a su casa a buscar un arma y salir a matar a alguien, no se lo puede dejar. La inseguridad o la seguridad de los demás la hacemos todos en la educación que les damos a nuestros hijos. En la casa de una familia normal no puede haber un arma, ni siquiera como defensa. Eso no existe”.
Consideró que los distintos gobiernos “deberían implementar políticas que incluyan a los jóvenes en situación de riesgo, apuntando a contener, a reeducar, a valorar la vida, tanto la de ellos como la ajena”.
“Hoy no hay un respeto o un valor por la vida de nadie”, reflexionó.
Por su parte, Stella Maris Campos Vieyra dijo que “nos queda pedir que se haga Justicia”.
“Tanto Patricia como la mamá tienen que sentir que no están solas, como en su momento estábamos nosotras. Desgraciadamente, estos casos se repiten día a día, sobre todo en Buenos Aires. Se destrozó toda una familia que no se va a volver a reconstruir nunca más”, sostuvo.
En cuanto a la tarea de la ONG (que cuenta con el apoyo del intendente de Moreno, Mariano West), indicó que “lo que más nos importa es que la gente no se sienta sola, por eso vamos a cada lugar a darle apoyo”.
“Siempre uno piensa, en mi caso me pasaba, cómo una madre podía estar frente a una cámara hablando sin deshacerse. No lo podía entender y se me caían las lágrimas. Cuando a mí me pasó, estaba parada y hablando, todo para que no haya más Claudia, Stella Maris o Patricia”, expuso.
Por último, pidió a la clase política que ponga especial atención en la seguridad, opinó que “hoy es el tema principal, más que el hambre” y solicitó un cambio jurídico para los hechos delictivos que involucran a menores, un tema controversial.
“Si los chicos de 16 años están capacitados para votar, que a esa ley la sacaron muy rápido, que también se los pueda juzgar como mayores. Si el chico tuvo la capacidad de amenazarlos, ir a su casa, buscar un arma y matarlo, está capacitado para ser juzgado como un mayor”, consideró la mujer. u
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