Lo que subyace donde estuvo el Fuerte
La inquietud surgida en estos días acerca del material arqueológico que encierra el subsuelo del palacio municipal y su entorno -de la que se ocupó una de las últimas ediciones de El Eco de Tandil- resulta propicia para traer al recuerdo la sucesión de hallazgos registrados en ese mismo lugar con el transcurso del tiempo.
Antes cabe decir que allí mismo, a las 6 de la mañana del 4 de abril de 1823, entre salvas de cañones, música de bandas y repique de campanas, 260 hombres comenzaron la construcción del Fuerte de la Independencia del Tandil, tal como lo nominara su fundador, el brigadier general Martín Rodríguez.
Contaba con un perímetro amurallado de 164,54 a 186,16 metros de longitud, un gran foso a modo de cinturón protector, infranqueable para las caballadas indígenas. Medía 173,20 metros en sus lados NO y SE y 194,85 metros en sus flancos SO y NE. Su ancho era de 4,33 metros y en profundidad alcanzaba 3,46 metros bajo nivel. Contaba con un puente levadizo dividido en dos cuerpos, hecho con gruesos tablones y mirando hacia el Noroeste; es decir, a lo que es hoy la Plaza Central.
Toda la superficie interior del zanjón contaba con un revestimiento pétreo incrustado en el piso. Y sobre cada uno de los pilares, estaba emplazado un cañón de calibre 8. Que son los mismos que están ahora en la cima del Parque y en el museo del Fuerte Independencia.
Adentro estaban la Comandancia -única edificación hecha con ladrillo cocido- la Mayoría, la capilla, la cocina, las cuadras, el cuarto de banderas y los aposentos de oficiales y subalternos, hechos con piedras ligadas con barro y paja y con techumbres de espadaña. También el patio de armas, el corral y la Guardia de Prevención.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEse fue el comienzo y después?
Si en algo puede contribuir la historia al estudio arqueológico que se pretende hacer ahora, 186 años después, cabe apuntar algunos de los numerosos hallazgos, de los que damos fe por haber sido testigos.
No hace mucho ?6 años atrás- fue arrancado de raíz un arbusto ubicado frente a la Casa Parroquial, calle Independencia. Allí aparecieron botellas y vasijas de antaño. Y cuando por la misma época fue reemplazado el cableado de la casa comunal siendo necesario acceder a la cámara de aire ubicada debajo del despacho del Intendente, allí se encontró, entre otros escombros, una bala de cañón.
Años antes, a metros de ese lugar, en otro de los jardines del palacio, fue arrancado un ceibo centenario de profundas raíces, lo que dejó también al descubierto varias antigüedades. Y si nos remontamos bastante más atrás -1948- nos encontraremos con el que fue el mayor de los encuentros.
En la antigua sede de la Acción Católica, donde comenzaba a construirse el Salón Parroquial, hoy Teatro del Fuerte, se hizo una excavación de cuatro metros de profundidad, en un tramo de unos 30 metros de largo. Se encontraron allí machetes, bayonetas, estribos, frenos, pecheras, botones de metal, porrones de barro con tapones lacrados conteniendo municiones unos y pólvora otros. Y hasta las campanitas, presuntamente originarias del Fuerte. También, un par de esposas.
Mientras el camioncito Ford modelo T de la empresa Los Caimanes trepaba esforzadamente llevando la tierra que extraía una cuadrilla de obreros, se iban aglomerando los curiosos. Entre ellos, un ferviente coleccionista como fue el siempre querido y recordado maestro Ernesto Valor, quien a cambio de unas monedas iba adquiriendo el producto de lo que los chicos de entonces escarbábamos, cuando finalizaba su tarea la cuadrilla excavadora. Lo que generalmente ocurría casi entrada la noche, ya que el ?Caimán?, de apellido Díaz, les había dicho a los trabajadores que ?no sería difícil que encontrara un valioso tesoro?, para potenciar las energías de quienes pensando en esa posibilidad, redoblaban sus esfuerzos.
Más allá de los 30 metros excavados, aparecieron los cimientos de la casa donde vivía con su familia el artista plástico Vicente Seritti ?hoy Museo de Bellas Artes- y también del colegio San José.
Cuarenta años después de la fundación, el Fuerte estaba en ruinas. Fue por ello que a requerimiento del juez Carlos Darragueira, presidente de la Corporación Municipal, el Ministerio de Gobierno provincial autorizó, en 1864 la demolición del mismo. Circunstancia ésta en la que todo lo que estaba en la superficie o semienterrado fue a parar al foso que circundaba al murallón.
Por eso se encuentran cosas de interés arqueológico en un amplio sector. Pero allí no hay ningún ?valioso tesoro? como les hizo creer el ?Caimán? Díaz a sus obreros para que incentivaran el trabajo en el subsuelo de lo que es hoy el Teatro del Fuerte. *
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