Los adjudicatarios del barrio Smata aguardan poder lograr el próximo año sus escrituras
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Pasan los años y los adjudicatarios de las casas del barrio Smata siguen esperando poder contar con las escrituras correspondientes para hacer uso de las propiedades que quedaron a media construcción.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa lucha continúa y aquellos beneficiarios deberán contar con mucha paciencia porque tras la reunión informativa realizada en el Centro Cultural Almafuerte, los trámites que se siguen haciendo demandarán, al menos, gran parte del venidero año.
La historia contemporánea narra que en 2009 se reactivó la demanda a partir de que un grupo de 50 familias con la “imposibilidad” de pagar un alquiler, avanzó y ocupó las casas situadas en la avenida Juan B. Justo al 1600. Se trataba -se trata- de viviendas que quedaron a medio camino para un barrio que se motorizó hace unos 30 años.
En aquella oportunidad la movilización, que contó con un dato preciso, fue a ocupar un terreno que era propiedad del gremio Smata y se instalaron en las casas que ya habían sido adjudicadas, pero que hacía más de 20 años que estaban abandonadas.
La presencia de familias sin techo generó la lógica preocupación tanto en los verdaderos propietarios como en el ámbito municipal, quienes comenzaron a interiorizarse en resolver el problema para poder sacar a los ocupas del mencionado terreno.
Hubo presencia de efectivos policiales, de Desarrollo Social y hasta la Usina Popular y Municipal dotó de luz el lugar para evitar una tragedia con aquellos que se “colgaban” para obtener el servicio.
Las viviendas en cuestión tenían un alto porcentaje de la construcción total, aunque restaba la colocación de ventanas, puertas, pisos y toda la grifería, que quienes tomaron las propiedades se habían comprometido en terminarlas, pensando que así sucedería.
Pasaron los meses, cuestiones judiciales hicieron que las familias se fueran del lugar y fueran reubicadas en las viviendas del convenio tripartito entre Municipio, Nación y el Instituto de la Vivienda.
Es esa oportunidad Juan Pablo Frolik, que desempeñaba la función de jefe de Gabinete, confirmó el traslado en definitiva de trece familias que usurparon las viviendas del barrio Smata a las casas industrializadas. Solo dos personas de las que habían estado en la toma no cumplieron con los requisitos requeridos y como solución se les otorgó una pensión hasta tanto pudieran regularizar su situación.
Actualidad
Si bien quienes tomaron las casas fueron pacíficamente desalojados y reubicados, el litigio judicial siguió, llegando a casi el fin de 2016 sin poder contar aún las familias beneficiarias con las respectivas escrituras.
El Eco de Tandil estuvo en la reunión informativa celebrada días pasados en el Centro Cultural Almafuerte y habló con el abogado Miguel Zufiaurre, quien trabaja para varias familias que esperan que el largo conflicto alcance su final. Dijo que “lo que hicimos fue informar a la gente los pasos que se dieron y los avances que tuvo el expediente en la Escribanía General de Gobierno, dado que hubo algunos comentarios de personas que consultan y no conocían bien cuál es el estado actual. Le explicamos y le llevamos tranquilidad que estamos trabajando y avanzando en el tema, pero que todavía no estamos cerca de la escritura individual a cada adjudicatario”.
Agregó que “estamos en un paso previo en donde la Escribanía General de Gobierno le va a ceder al Instituto de la Vivienda los terrenos y las casas, para que después el Instituto realice lo que se llama un censo para establecer fehacientemente quiénes son los poseedores actuales de los bienes y en base a eso hacer los planos. Todo este proceso terminará con la escritura a cada adjudicatario”.
Tiempos
Consultado sobre los tiempos que demandará todo este trabajo que se debe realizar indicó que “seguramente consumirá gran parte del próximo año porque faltan pasos que son muy importantes dado que son organismos estatales los que los llevan adelante. Los tiempos de ellos no son el de los particulares”.
Remarcó que “pasaron muchos años y la gente está cansada de toda esta historia pero sigue luchando por lo que cree que es suyo. El cimbronazo para que se empezara a reactivar todo fue aquella toma que se registró. Si bien no estuve presente, ya que hace poco años que vivo en Tandil, los vecinos me comentaron que esa ocupación de extraños en las casas desencadenó volver a poner en consideración la obra que estaba abandonada”.
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