Los alumnos de danza integradora ya se preparan para realizar una muestra
Las clases de danza integradora se dictan los miércoles de 10 a 11.30 en la Escuela Municipal de Danzas (Rodríguez 329) e integran personas con y sin discapacidad.
De las personas que cursan el taller, una gran parte no tiene discapacidad, lo que marca el interés de los tandilenses en trabajar por la integración. Además, la Escuela Municipal de Danzas ha dado su apoyo incondicional con la colocación de una rampa (que consiguió el área de discapacidad de la Municipalidad) para que los bailarines que danzan con y sin sillas de rueda pudieran acceder sin dificultad para trabajar, improvisar, danzar.
En este taller se van vivenciando partes del cuerpo y el espacio que habita con una nueva percepción, sintiendo y encontrando nuevas maneras de moverse y danzar. Se baila desde la limitación que cada alumno tiene que, en realidad, no es obstáculo para danzar, sino una posibilidad.
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Los conceptos que se trabajan, piensan al cuerpo como un todo en un nuevo descubrimiento.
En ocasión de la visita de El Eco de Tandil el profesor les decía a los alumnos que imaginaran que eran un monstruo con un cuerpo, piernas y brazos. La cola del monstruo era la columna vertebral, que había que hacer crecer desde la pelvis, de manera infinita, hasta terminar en la mirada.
En ese momento, se habló del ?monstruo de todos los días? que, al percibirse a sí mismo, puede salir de su sitio, que le resulta pequeño. Se trataba de liberar la cabeza y la mirada de su función de vigilancia.
Luego de cada movimiento, Feldman preguntaba ?¿Cómo se sienten ahora?? y continuaba ?Ahora van a dejar que la pelvis se siga expresando, porque va a ir percibiendo y cambiando el lugar que ocupa en el espacio?, porque el cuerpo es el mismo de siempre, pero organizado de otra manera. Sólo se trata de observar una organización corporal que se prueba por primera vez. ?Este monstruo es la nueva vida del cuerpo?, dice Santiago.
Luego les propuso observar dónde estaba el centro que contradecía al nuevo monstruo y dijo ?La pelvis puede empujar y llevarnos a lugares que no sabíamos ¿Hasta dónde??, preguntó.
Cabe mencionar que, constantemente les decía ?si algo los cansa, pueden descansar, si algo les duele, es señal de que no deben hacerlo así, observen como se sienten. ¿Cómo es la mirada que nace del centro de nuestra pelvis??.
Luego de este ejercicio, unos a otros fueron al encuentro, se tomaron de las manos, se entrelazaron haciendo un amasijo humano, transformándose en un conjunto de órganos en movimiento.
Más adelante, ensayaron el saludo del monstruo con las piernas, los ojos, la pelvis, los brazos, todo con improvisados movimientos orgánicos.
Con la risa contenida, los bailarines escucharon la pregunta ?¿Qué pasaría si sacamos este monstruo en la plaza? ¿Saludaría con el pie?… Poco a poco fueron construyendo la escena, armando el cuadro: Petra acostada, Sol en cuclillas, Delia en su silla verde, María en su silla de ruedas, Paulo recostado en el piso, Diego, Carla, Cris, Manuela, Lucía, Andrea multiplicaron los movimientos, cada uno en su posibilidad, en su deseo y forma, con su propio criterio de belleza.
Fundamentos
Así vimos que la integración en el taller se da de la mano de la danza, porque los bailarines se expresan a través del movimiento, más allá de las diferencias, porque el salón y el escenario son lugares para compartir y crear.
En el taller se trabaja sobre la conciencia corporal, las calidades de movimiento, el cuerpo del otro, la disposición grupal, las nociones del espacio y tiempo, y demás conceptos de la danza y la expresión corporal. Se utilizan técnicas del movimiento conciente como el método feldenkrais, la eutonía, la sensopercepción, la biomecánica y el contact-improvisación.
Además, en el taller se promueve la reflexión acerca de las concepciones de la danza y la discapacidad para descubrir nuevas posibilidades de movimiento a partir de las limitaciones, disfrutando del propio cuerpo.
Coordinación y experiencia
El taller nació de la propuesta de Santiago Feldman que es integrante del Grupo Alma, una compañía de danza apadrinada por el músico León Gieco, que trabaja junto a intérpretes con y sin discapacidades motrices, y que dirige la profesora Susana González Gonz.
La compañía lleva más de diez años con presentaciones en el territorio nacional y en el exterior, y forma parte del proyecto ?Todos podemos bailar?, avalado por el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), el Consejo Provincial para las personas discapacitadas de la provincia de Buenos Aires, la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas Discapacitadas (Conadis), la Fundación Artistas Discapacitados, y AMIA Departamento de Programas Sociales Área Discapacidad. El proyecto de Susana González Gonz también fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Por consultas, comunicarse al 154-68825 santiagodemian@yahoo.com.ar
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