Los camioneros realizan un bloqueo de rutas y crece la tensión en el conflicto del agro
El conflicto entre el campo y el Gobierno sumó ayer, también en el orden local, un componente de mayor tensión, que modificó el escenario de los últimos días: los camioneros, afectados por el lock out de más de 85 días, dispusieron un corte total de rutas en las afueras de la ciudad.
De manera paralela, los autoconvocados locales, que participaron de una asamblea provincial en la Sociedad Rural, aceptaron por justo el reclamo de los transportistas, aunque intentaron despegarse de ellos por la metodología que aplican (ver aparte).
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Todos, a las rutas
El lock out camionero comenzó ayer bien temprano. A las 8, la intersección de las rutas 226 y 30 fue testigo de la llegada de los primeros rodados de gran porte. En principio, los cortes se habían planeado como intermitentes, pero para el mediodía se convirtieron en totales. Sólo pasan automóviles particulares, ómnibus y los camiones que transportan leche, los que son demorados por espacio de dos horas. Esa es la modalidad resuelta por propietarios y choferes, según los casos, que defienden su ?derecho a trabajar?.
Asimismo, al calor de la alta adhesión que tuvo la medida de fuerza, pasado el mediodía otro gran piquete se instaló en la intersección de las rutas 226 y 74.
Como en buena parte de los bloqueos del país, las opiniones están divididas. Y las sensaciones, encontradas. Los transportistas, en su mayoría, justifican las medidas del agro, aunque sufren sus consecuencias. En La Vasconia, por ejemplo, hubo un duro cuestionamiento a los productores que enviaron hacienda a faena y a los chacareros que, tranqueras adentro, no cumplen con el paro agropecuario.
?No pasarás?
Aunque dicen no temer represalias y tampoco tener miedo, la mayoría de los transportistas prefiere no dar sus nombres cuando la prensa se acerca. ?Esta medida la decidimos entre todos, porque ya no se puede aguantar. Hace dos meses que estamos sin trabajar y nadie puede sobrevivir así, no hay forma. Lo nuestro es el trabajo?, relató a este Diario uno de ellos, instalado en la 226 y 30.
?Entre el campo y el Gobierno no hay diálogo. La cosa parece que va para largo y nosotros no podemos aguantar sin trabajar, así que decidimos salir para que finalmente alguien tome una decisión, pero así, no se puede seguir?, agregó.
Para ellos, las alternativas ya no existen. ?Si no salimos a la ruta, no cobramos, y si no cobramos, no podemos pagar las cuentas. Es así de sencillo. Tenemos familias que mantener, chicos que van a la escuela, cuentas que pagar, y ni hablar de lo que sale un camión parado, sin trabajar, cuando el seguro, mínimo, sale 800 pesos por mes y ni hablar de las demás cosas?.
Mientras tanto, el humo de la quema de gomas vuelve a ser protagonista de las protestas que se suman al conflicto. Anoche, decenas de unidades se concentraban en ambos piquetes. Y los ánimos se caldeaban. La policía instó a un camionero, que había atravesado su rodado en la ruta, impidiendo totalmente el paso, a retirarlo. ?Hay muchachos que quieren que no pasen ni autos?, dijo un trabajador. Y muchos asintieron.
?En Tandil hay por lo menos 400 camiones cerealeros, así que pensamos que se van a sumar a esta medida, aunque deseamos que esto se arregle de una vez por todas, para el bien de todos?, dijo para finalizar uno de los transportistas.
?No pasa nadie, ni cargado ni vacío. Es la única forma de que esto se solucione de una buena vez?, dijeron, aunque aclararon que ?vehículos particulares y ómnibus de larga distancia podrán pasar, al menos por ahora…?.
Duros, en La Vasconia
En el otro punto del conflicto, instalado en La Vasconia, caía el sol cuando el malhumor llegó a su extremo: tres camiones jaulas, con hacienda a faena, intentaron pasar y fueron detenidos. Enérgicos, los transportistas obligaron a sus colegas a volverse al campo con los vacunos, mientras por lo bajo ?y no tanto- insultaban a los productores que cargaron la hacienda.
Otro de los movilizados subrayó a los periodistas, camarógrafo y reportero gráfico de este Multimedios: ?Miren, filmen, éste es el paro del campo?, sostuvo en enojosa alusión al trabajo de un tractor que pasaba la rastra de discos en un establecimiento lindero al piquete. ?Ellos se preparan para sembrar y nosotros hace 90 días que estamos parados?, insistió.
Manuel Ponce, más calmo, se identificó como un propietario y explicó que ?hemos tomado esta medida para ver si tocamos un poco la sensibilidad de la señora Presidenta. Porque parar un país que estaba en marcha, no lo podemos entender?.
Analizó que ?los acopios están llenos de cereal, y nosotros, parados, tenemos todos los compromisos encima. Esto ha llegado a un nivel que no podemos aguantar. No lo hacemos para perjudicar a alguien, queremos que la Presidenta reflexione?.
Nuevas vigilias
Ya sin sol, iluminados por el fuego de los neumáticos, los camioneros se preparaban para afrontar su primera noche de vigilia. Los humores variaban de acuerdo a las necesidades y al comportamiento de los automovilistas que acertaban a pasar por los lugares conflictivos.
?Estamos acostumbrados a dormir en la ruta, por razones de trabajo. Para nosotros, pasar la noche arriba del camión, no nos resulta nada raro. Así que será cuestión de turnarse?, comentó un joven identificado como Juan.
?Vamos a hacer un fueguito para calentarnos y comer algo. Después, no nos queda otra que esperar. Firmes estamos, y energías tenemos?, señaló un chofer que no se privó de comentar sus penurias de los últimos tres meses.
Otro camionero llegó con mejor ánimo y hasta llevó a su pequeño hijo al piquete. ?Va a pasar la noche conmigo?, sostuvo, mientras el nene jugaba fascinado por las llamas que consumían una imponente cubierta.
Así, los curtidos transportistas cambiaron ayer la escenografía de las afueras de la ciudad y llevaron el conflicto a un punto de alta tensión, con amenaza de desabastecimiento y cortes totales de ruta. Están convencidos de que son ?rehenes y víctimas? de la controversia Gobierno-campo, y de que no abandonarán su lucha hasta que haya soluciones y puedan volver a trabajar.*
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