Los católicos demostraron una vez más la luz divina de la fe en la Procesión del Viernes Santo
Unos 5 mil feligreses realizaron ayer la Procesión del Santo Entierro, desde el monte Calvario hasta la parroquia Santísimo Sacramento, en el marco de la continuidad de esta Semana Santa, iniciada con el Domingo de Ramos.
La tradicional celebración reunió a católicos de distintas partes del país, que se congregaron en esta ciudad, como es costumbre, durante el Viernes Santo.
El padre Raúl Troncoso, el intendente Miguel Lunghi, párrocos de los distintos templos y autoridades militares y municipales encabezaron la peregrinación, que se inició exactamente a las 17.31, sobre la avenida Monseñor de Andrea.
La grey católica acompañó durante todo el trayecto las imágenes del Cristo Yacente, la Virgen María, María Magdalena y San Juan Evangelista, en un profundo silencio que caracteriza a esta jornada de reflexión.
La gente portó rosarios y medallas con figuras cristianas, mientras escuchó el mensaje de la Iglesia en esta víspera de Pascua.
En medio de la prédica se dio lectura a la palabra del obispo de la Diócesis de Azul, Hugo Manuel Salaberry ?que no estuvo presente-, que llamó a los feligreses a ?salir al encuentro de las personas, de las familias, para comunicarles y compartir el don de sentido con Cristo?.
A días de que la Diócesis cumpla 75 años de vida (fue fundada el 20 de abril de 1934), Salaberry instó a ?animarnos a participar de la acción? en pos del bien común.
La columna intercaló oraciones con la entonación de canciones religiosas referentes a la celebración, en una jornada apacible que favoreció la participación de foráneos y tandilenses en una nueva demostración de fe.
Como es habitual, muchos vecinos acompañaron, con profundo respeto, la peregrinación desde sus balcones, mientras que otros se sumaron con el correr del trayecto.
Además de las autoridades, participaron también las delegaciones de distintas instituciones educativas de la ciudad, como el colegio Sagrada Familia, el colegio San José y el Instituto Martín Rodríguez.
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Raúl Troncoso
La peregrinación transitó por Monseñor de Andrea, luego España y giró en Chacabuco para arribar a las puertas de la parroquia Santísimo Sacramento.
El padre Raúl Trancoso dio su mensaje a los fieles desde el púlpito, que se ubicó en el acceso a la iglesia.
?Hay que agradecerle a Dios este día tan hermoso y cómo está la ciudad para recibir a todos los que han venido, tanto a venerar al Señor como a pasar unos días de descanso?, comenzó el párroco, luego de corresponder la presencia de la feligresía.
Troncoso instó ?a comprometernos hacia los hermanos, como lo hizo Jesús, porque la significación del Viernes Santo es que Cristo fue capaz de dar la vida para que nosotros tengamos vida?.
Recordó también ?a todos aquellos que hoy no pueden estar, pero que nos escuchan a través de los medios de comunicación?, como sucede con todas las celebraciones en el resto del año.
?Jesús, el hijo de Dios, se hizo hombre para que nosotros podamos encontrarle sentido a la vida. La muerte de Jesús es la culminación de un compromiso, diciéndole sí a Dios. En la resurrección, él nos marcó el camino de la vida. Su compromiso de amor lo llevó a morir por nosotros?, reflexionó el padre. Y agregó: ?Hoy no es un día de duelo, sino un día símbolo de gracia, de gozo, porque refleja que hay personas que dieron la vida para que nosotros adquiramos el sentido de la vida?.
Refiriéndose elípticamente a la difícil situación global, Troncoso subrayó que ?el tiempo de Jesús no era muy distinto al nuestro. Era cuestionado, como también hoy es cuestionado, pero no le quitó el cuerpo a nada?, y a continuación alentó a los presentes ?a comprometerse por esta ciudad que tanto queremos y por cada uno de sus habitantes, a darnos cuenta que entre todos podemos hacer lo que solos nunca podríamos realizar, para construir un mundo mejor como lo quiso Dios?.
?La resurrección de Jesús después de esta muerte nos trae el sentido de trascendencia?, señaló el párroco, para finalizar con un mensaje optimista y conciliador: ?Debemos renovar la esperanza para lo que el Señor quiere de cada uno de nosotros: instrumentos comprometidos para el bien, el trabajo y la dignidad de cada uno de nuestros hermanos?. *
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