Los cien años de María Natividad Collado de Mauro
La mujer tiene cuatro hijos, dos casadas: Nélida y Gladis, y dos solteros, que viven con ella: Dorys y Juan Carlos.
Lo primero que comenta ?Naty? es: ?Desearía que mi hija Dorys encontrara un novio? y sonríe ante el gesto de su hija para que no hable del tema.
-¿Cómo es cumplir cien años?
-No me he dado cuenta prácticamente cómo pasaron estos últimos diez. Cuando cumplí noventa Dorys me organizó la fiesta y en ese momento una nieta me dijo que para los 100 me la haría ella, y se pasó volando, me parece mentira? en ese entonces bailaba un poquito todavía (risas) y se me acercó para decirme ?abuela Naty para los 100 contá conmigo, la fiesta la prepararé yo?. Le dije que sí porque si hay algo que me gusta son las fiestas.
-¿Qué puede decir de su vida?
-Ha sido una buena vida, pero cuando mi marido falleció hace 24 años, cambió un poco todo porque a partir de allí, aunque uno sabe que acá estamos de paso, igual duele.
-¿Hay que cuidarse en las comidas para llegar a su edad?
-Siempre he comido de todo y actualmente almuerzo lo mismo que comen mis hijos, a la noche algo livianito pero si hay pizza, me prendo (risas).
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Naty ha perdido bastante vista, por lo que ya no puede darse uno de sus gustos, leer el Diario; sin embargo, ahora se entera de las noticias por la voz de su hija Dorys. Escucha la radio un poco y extraña muchísimo tejer y dice ?mire este dedo ?el índice- así me quedó torcido de tanto tejer (se ríe). También tenía una linda quinta que ahora continúa mi hija.
-¿En qué ocupa su tiempo?
-La vista me impide bastante, pero siempre, apoyada en mi bastón y tomándome de algún lado salgo al patio, me siento en el jardín disfruto de las tardes en el verano y también rezo mucho. Si Dios no me hubiera quitado tanta vista seguiría tejiendo? tengo pocas fuerzas en las piernas pero igual camino porque tampoco voy a estar todo el día sentada.
-Se dedica a descansar ahora, después de tantos años de trabajo.
-Para mi gusto demasiado descanso? como muy bien y ando poco, entonces he engordado mucho, antes caminaba para todos lados haciendo las cosas de la casa y no había lavarropas automático ?señala y se ríe nuevamente.
-¿Se levanta temprano?
-No, aunque sí me despierto temprano, pero me quedo en la cama un rato más después que desayuno y tomo las pastillas. También nos acostamos a la hora de la siesta.
-¿Tuvo muchos regalos para su cumpleaños?
-Sí, una caja llena que todavía no hemos terminado de desarmar? llegaron amigas desde San Luis, la pasamos muy bien, nos divertimos mucho.
El día a día
-¿Qué es lo que le llama más la atención en cuanto al cambio de costumbre de sus épocas mozas a la actualidad?
-Creo que la gente y sobre todos los jóvenes han cambiado para mal, porque a veces estoy acá en la vereda y se tratan mal, con palabrotas, y eso no me gusta, es falta de educación. Pero eso primero se aprende en la casa, los padres tienen que educar a sus hijos?
-¿Cómo empezó 2011?, ¿brindó?
-Muy bien, y claro que brindamos, porque una nieta me había regalado para mi cumpleaños una botella de champagne de cinco litros? y no quedó nada (se ríe).
-¿Cómo se vive a los cien años?
-Día a día, con alegría y buen humor.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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