Los consumos culturales de los tandilenses se centran en la música, el cine y la gráfica
La encuesta encarada por El Eco de Tandil constó de 21 preguntas de tipo múltiple choice, para conocer los consumos culturales que los tandilenses realizan en su vida diaria. El universo abarcó 200 personas de 13 a 65 años de distintos barrios de la ciudad.
El relevamiento indicó que el 69 por ciento de los tandilenses está informado sobre propuestas culturales y que hace una elección amplia y diferenciada, que marca un público activo y selectivo al momento de decidir.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLibros y bibliotecas
Entre los encuestados se reveló que un 86 por ciento lee libros y de ellos, sólo un 70 por ciento los compra. Al hablar del número de obras a las que acceden en el año, un 45 por ciento de los encuestados dijo que lee de 1 a 5 ejemplares; el 27 por ciento, de 5 a 10; un 11 por ciento, de 10 a 20, y un 17 por ciento, más de 20. Cabe destacar que la mayoría de los que consumen más de 10 libros al año son personas mayores de 25 años, por lo que se puede vincular el dato a la ocupación laboral.
Respecto a la concurrencia a las bibliotecas, la población está dividida: mientras que un 48 por ciento lo hace, un 52 por ciento, no. En esta línea, la mayoría (70 por ciento) concurre entre 1 y 5 veces al mes; 22 por ciento lo hace entre 5 y 10 veces, y sólo el 8 por ciento va más de 10 veces, siempre vinculados a una búsqueda específica o profesional.
Socialmente existe un prejuicio que dice que los jóvenes no leen, pero si se mira con detenimiento, se puede comprobar que ellos acceden a través de soportes no tradicionales, como internet.
?El adolescente quizá no compra libros o compra textos escolares o es la familia la que los adquiere. Ocasionalmente, el adolescente pide. Los que adquieren son parte de la población económicamente activa?, afirma Castro.
Los casos de los que no van a la biblioteca pueden enmarcarse en los que pueden comprarlos o intercambiarlos. ?Además, hoy se utiliza el recurso de la fotocopia. Antes para estudiar tomábamos un autor e íbamos a la biblioteca a estudiar. También sucede que hay casas donde no hay biblioteca?, refiere Castro.
Para la directora de Cultura y Educación del Municipio es poco serio decir que no se lee y, por ejemplo, basta con ver que Tandil tiene 22 bibliotecas populares en continuo trabajo, donde hay presencia de público lector en las salas, lo que indica que sí se verifican prácticas de lectura en numerosas instituciones de la ciudad. ?Incluso, muchos guardan 7 u 8 títulos que leen en vacaciones, porque en el año tienen que consumir textos vinculados al estudio o a la profesión?, explica.
Diarios y revistas
El 79 por ciento de los encuestados de todas las edades manifestó que lee revistas y dijo que sus favoritas son las de actualidad (33 por ciento), del espectáculo (18 por ciento), de política, ciencia y deportes (cada una registró el 11 por ciento del consumo), de turismo (9 por ciento), cocina (5 por ciento) y aventuras (2 por ciento).
En cuanto a los diarios, el 68 por ciento aseguró que sí los consume y que estos son de carácter local (66 por ciento). ?La práctica del consumo de lo local es lo que te conecta con familiaridad a una ciudad intermedia como la nuestra, donde todos nos conocemos y donde todavía hacemos un culto de la información local. La práctica de leer y escuchar la necrológica pareciera que era de los abuelos y no es así?, afirma la directora de Cultura y Educación.
En relación a las revistas, es común ver cómo en las salas de espera se puede ver gente leyendo: ?Es lo que más circula y lo que más se presta?, dice Castro, y agrega que también es cierto que hay muchos títulos especializados que no llegan a la ciudad o lo hacen sólo por suscripción.
Producción cinematográfica
La población encuestada se encuentra dividida con respecto a la concurrencia al cine y, por ejemplo, un 59 por ciento reconoció que asiste, mientras que el 41 por ciento restante no lo hace.
?La práctica de ir al cine está relacionada con lo social, la salida acompañada con café, con reunión de amigos o cena?, dice Claudia Castro y agrega que otro dato de importancia es que ?el cine que se consume es el de corte netamente norteamericano comercial, poquísimo de cine argentino y escasísimo de cine independiente o de otras procedencias, como el francés, el indú. Esto sólo se puede ver en ciclos o salas especiales?.
Este dato se vincula con el número de veces que se visita el cine y resulta interesante que la mayor parte de los encuestados lo haga sólo una vez por mes (66 por ciento). El resto, 2 veces (15 por ciento), 3 (7 por ciento), 4 (5 por ciento), o más de 4 veces (7 por ciento). Esta última cifra se vincula a la población mayor de 45 años que considera como única posibilidad el cine y a los menores, que aún no tienen la edad suficiente para asistir a otro tipo de espectáculo o salida (boliches, bares, etc.).
Por otra parte, quienes más van al cine son aquellos bonaerenses que mantienen el hábito que traen de Buenos Aires de, por lo menos, asistir una vez por semana.
En cuanto al alquiler de películas, se afirma que sí se elige en un 75 por ciento de los casos encuestados. ?Es una opción más económica?, dice Castro, aunque en los video club tampoco es común ver variedad de películas que no sean de origen estadounidense.
?Uno de los planes de los jóvenes es mirar películas reunidos con los amigos. Es un programa más económico, que les permite estar más tiempo juntos, sin restricción de edad y las familias se quedan más tranquilas si saben que están en el quincho de la casa mirando una película?, dice Castro.
Al preguntar qué cantidad de rentas efectúan por mes, la mayor parte dice que pide entre 1 y 5 (69 por ciento), entre 5 y 10 sólo lo hace el 13 por ciento, entre 10 y 20 lo hace un 10 por ciento y el 8 por ciento restante reconoce que baja films por internet.
Producciones teatrales
Sólo un 53 por ciento de las personas encuestadas afirmó que asiste al teatro y este porcentaje opta por producciones locales en un 59 por ciento, lo que responde a la política municipal de fomento a lo local. Mientras tanto, el resto elige obras provenientes de Buenos Aires.
?Hay una valoración diferente de lo local y tenemos espectáculos que superaron las cien funciones porque el público lo va recomendando?, afirmó Castro.
Este dato contrasta con la información que indica que la concurrencia no es tan asidua, porque el 62 por ciento afirmó que sólo va al teatro pocas veces en el año; un 19 por ciento lo hace una vez al mes y un 19 por ciento asiste una vez a la semana.
En este sentido, ?hay que tener cuidado en cómo se formatea el ojo, porque el lenguaje y composición sígnica afecta al espectador. Si uno mira cine francés, es probable que tenga predisposición al ritmo del lenguaje teatral?, explicó Castro.
Además, hay una realidad vinculada a los contextos de consumo teatral. ?Según nuestras propias estadísticas, la mayoría de público es el infantil?, afirma Castro.
También es necesario referirse a los espacios, porque con la inauguración del Teatro de la Confraternidad se pudo decir que Tandil comenzó a tener una sala ?con todas las letras?. Igualmente, otros sitios de la ciudad ofrecen constantemente propuestas de carácter teatral. ?Además, el teatro va a los lugares o se hacen funciones gratuitas para las escuelas?, indica la responsable del área de Cultura.
La música
Los números que hablan del suministro de música entre los tandilenses impactan: el 96 por ciento afirma que sí consume, principalmente por radio FM (29 por ciento); adquiriendo CD (26 por ciento); por internet (17 por ciento); en recitales (13 por ciento); por AM (9 por ciento) y cantobar (6 por ciento).
?La música te rodea. En los bares, restoranes, en los espacios públicos, en el auto ponés la radio. En las tandas se pone música. Es lo mejor que nos puede pasar?, dice Castro.
Según la directora de Cultura hay cuestiones vinculadas con la accesibilidad del medio. Por ejemplo, la mayoría de los adolescentes tiene acceso a la música a través de internet, donde Ares es hoy el programa más socializado y, además, se pasan música a través del celular: ?Son soportes a los cuales los adultos todavía no nos hemos acostumbrado y si bien no es accesible a todo el mundo, se ve cada vez más. Aunque no tengas computadora en tu casa, el hábito del cyber es común?.
?Hay que preguntarse si la gente sólo baja de internet o copia, mucho va por el circuito pirata?, inquiere Castro.
Televisión
La mayor parte de los encuestados reveló que sí mira televisión (87 por ciento) y asoció este consumo con la posesión de cable (88 por ciento).
Si se piensa este dato con detenimiento, surgen dudas: ?No creo que haya un 13 por ciento que no vea. Hay gente que sigue diciendo que no consume porque pareciera que no queda bien. Del porcentaje que mira, si preguntás qué género prefiere, por no reconocer que elige los programas de chimentos, todos dicen que miran Discovery. Hay mucho programa enlatado, mucha gente con cable que hace el esfuerzo de tenerlo?, reflexiona Castro.
Hacia lo local
Hoy existen tantos cambios culturales que es preciso prestar atención para afianzar las producciones locales, de gran valor artístico.
En esto es fundamental implementar educación artística que capacite para que haya libertad de elegir en serio, proporcionando la información necesaria para distinguir. ?La gente cree que no puede ir a un concierto porque debe tener competencias previas, pero la música se disfruta. Lo artístico, que es tan permeable por los sentidos, no requiere de tantas competencias previas de origen?, aseguró Castro.
Además, cada vez más espacios convocan con propuestas culturales que tienen público, que son aceptadas y ?si hay conciertos en todos los bares, es que hay alguien que elige producirlos y otro, compartirlos?, asegura.
Es relevante que la gente pueda optar y es cierto que en la emergencia se prioriza lo urgente, pero que cuando se han resuelto las necesidades básicas, ?el ciudadano se siente tratado como persona si puede reconocer las producciones culturales de su propio barrio, participar en un taller?.
?Hoy las prácticas culturales son distintas y el público se ha diversificado. Si la escuela acompaña y desmitifica que no hay que vestirse de smoking para asistir a un concierto, la gente va a concurrir más?, asegura Castro.*
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