Los cuidados paliativos, un modelo de atención complementaria que requiere conocimientos especiales
El Eco de Tandil dialogó con Roberto Wenk, médico y director del Programa Argentino de Medicina Paliativa de la Fundación Femeba, quien es pionero en estos cuidados y disertó sobre un modelo de atención complementario que se refiere, nada más ni nada menos, que al control del sufrimiento que algunas enfermedades pueden producir.
La definición más simple para cuidado paliativo es la prevención y el control del sufrimiento que algunas enfermedades provocan en los pacientes y en sus familias. Hay enfermedades que limitan la vida, probablemente la más importante sea el cáncer; hay otras que la ponen en riesgo como grandes traumatismos o infecciones, y durante el desarrollo de estas el paciente y la familia están expuestos al sufrimiento.
“Este es un hecho multifactorial que está compuesto por el sufrimiento físico que puede ser el dolor o las náuseas; el componente social, como es la dificultad con la cobertura de salud o la burocracia del sistema asistencial; el componente psicológico, como es la adaptación a la nueva situación de enfermedad; y por último, uno de los más complejos, el sufrimiento existencial que es lo que uno siente ante la amenaza de una enfermedad grave”, indicó Roberto Wenk.
Modos de trabajo
El director del Programa Argentino de Medicina Paliativa explicó que el concepto moderno es que el 70 u 80 por ciento de los pacientes que requiere cuidados paliativos puede ser atendido en el primer nivel de asistencia y hay un porcentaje de pacientes que tiene complejidades durante la evolución de las enfermedades que hace que necesite de niveles más especializados de asistencia donde se precisa de internación específica, entre otras cosas.
“Lo importante es que con técnicas adecuadas que son muy simples, económicas y fácilmente reproducibles, la mayoría de los pacientes puede ser asistida adecuadamente”, adelantó el profesional.
Por otro lado, los cuidadores de un paciente se dividen en dos grupos: los formales, que pertenecen al sistema de salud, y los informales, que es la familia que no abarca solamente una relación biológica sino también una social como es un vecino o un amigo.
“Con la familia se trabaja desde varios ángulos, lo que pasa que en un grupo funcional donde hay un problema en uno de los integrantes del grupo, este produce un desequilibrio en el resto. Sobre esto se traba con información precisa sobre cuál es el tipo de enfermedad, cuál es la evolución probable que puede tener el paciente dependiendo de la enfermedad y con educación sobre cómo colaborar en la asistencia del paciente”, especificó Roberto Wenk.
El profesional agregó que con ese grupo que identifican como familia, lo que se intenta hacer es instruirlo y darle información sobre cómo ayudar o colaborar en la asistencia y cómo responder a las demandas que la enfermedad presenta durante la evolución.
Modelo complementario
El director del Programa Argentino de Medicina Paliativa estimó que, según las tasas de mortalidad en Argentina, aproximadamente el 70 por ciento de las muertes se produce por enfermedades no transmisibles y de éstas solamente un 21 por ciento corresponde a cáncer y el otro 40 por ciento produce sufrimiento y no está incluida en el cuidado paliativo.
“Nosotros decimos que éste es un modelo complementario, de ninguna forma pensamos que la medicina no sirve para esto porque la prueba de que la medicina sirve y que el modelo convencional es positivo, es el aumento de la expectativa de vida que tenemos en Argentina que en este momento estamos en 76 años para ambos sexos. El cuidado paliativo cumpliría uno de los cuatro mandatos de la medicina que son prevención de enfermedades, curación de enfermedades, prevención de lesiones y control de sufrimiento”, detalló.
No es una intervención
de último momento
Wenk indicó que los médicos responsables de implementar el cuidado paliativo en el país tuvieron muchos defectos y uno de ellos fue el de asociar el cuidado paliativo a muerte, cuando no es así.
“El cuidado paliativo tiene que estar asociado al nivel de sufrimiento no a pronóstico de enfermedad ya que puede haber pacientes con un extremo nivel de sufrimiento y no tienen enfermedad mortal o tienen un pronóstico muy largo de vida”, advirtió el profesional. Añadió que el cuidado paliativo no es una intervención de último momento y han acuñado un término negativo y tóxico que es de paciente terminal, al que “hay que desterrarlo porque es durísimo”.
El segundo error que reconoció es que focalizaron el cuidado paliativo en instituciones. En primer lugar si se ve la distribución del cuidado paliativo, es accesible y está disponible en lugares donde existen grandes instituciones; la segunda limitación es que solamente desarrollaron cuidado paliativo para cáncer y hay muchas otras enfermedades que se beneficiarían como la insuficiencia cardíaca crónica, insuficiencia renal crónica, enfermedad pulmonar crónica, entre otras.
La tercera limitación es que se dedicaron solamente a los adultos, y los niños también necesitan cuidado paliativo. “Esto lo hemos cometido por desconocimiento, porque las cosas han avanzado y vemos que las ideas cambiaron”, concluyó Roberto Wenk. u
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