Los dos caminos (II)
La utilización de las reservas del Banco Central bajo la excusa del Fondo del Bicentenario, pasando por la denuncia a causa de los millones de dólares que compró Néstor Kirchner valiéndose de información oficial, hasta la emergencia de salud que padeció el ex Presidente, generan un encadenamiento de sucesivas polémicas públicas.
Días pasados, diputados de la Coalición Cívica y la UCR efectuaron una denuncia en contra de Néstor Kirchner por aquellos millones que compró. Es posible que la acusación responda a la búsqueda de un interés político. Con frecuencia Elisa Carrió es criticada por sus reiteradas denuncias ?para lograr posicionamientos políticos?, que luego sin embargo no se prueban.
Sin embargo ello no excluye la posibilidad de procura de justicia ante un delito que se supone perpetró el ex Presidente y esposo de la actual Mandataria. Sino, ¿quién da respuestas ante los casos de impunidad en la Argentina?
Aunque Carrió denuncie sin más, y aunque las presiones que el Gobierno ejerce a diario sobre los medios de prensa logren ampliar la cobertura mediática sobre aquél hecho denunciado, es imperioso que se investigue, tanto para que exista justicia de veras, como para esclarecer la sospecha de si miembros del sistema judicial obran en función del poder de turno, llevándonos ?a una Justicia injusta?.
En el caso hipotético de que la compra no haya sido ilícita, la sola implicación de Kirchner en una actividad de este tipo, desdice el discurso enarbolado por el matrimonio gobernante: en todos estos años, ellos han dicho que vinieron a rescatar la producción nacional y a atacar la renta especulativa.
Por otra parte, refuta también la defensa que el discurso oficialista hace sobre ?la salud del modelo?: si es tan estable el sistema que ellos alaban, ¿por qué el jefe político buscó reasegurar sus capitales en moneda extranjera? ¿Por qué buscó garantías? ¿Es que acaso estamos en crisis?
En un gobernante, es una actitud buitre el hecho de buscar ganancias ?privadas? aprovechándose de la delicada situación del país y salvaguardándose de una crisis general (que se niega y no se logra contener). Actitud buitre: esa misma que la Presidenta tanto denuncia.
En este caso en particular, también con sus dólares, Kirchner demuestra en su persona un centralismo que no mengua en el actual diseño de poder argentino.
Un Fondo sin fondo.
En segundo lugar, en estos días el Gobierno continúa su embate por apoderarse de las reservas del Banco Central por todos los medios. Aunque de semana a semana arguye nuevos destinos, diputados y senadores insisten en impedir aquél manotazo, ?en cuidado y conservación? de aquellos fondos.
Esta polémica en torno al Fondo del Bicentenario, muestra dos rupturas que hoy padece el Gobierno kirchnerista: un ?quiebre administrativo? y un ?quiebre político?. El primero, administrativo, muestra cómo la gestión de los recursos nacionales hoy se encamina hacia el naufragio.
El segundo quiebre, el político, se evidencia cuando en tres semanas recurre a tres motivos diferentes para justificar y lograr la constitución del Fondo del Bicentenario: primero dijeron que era para ?pagar deuda?; luego se reconoció que era para ?sostener la demanda?; y en los últimos días se dice que esos recursos se transferirán a las provincias ?para terminar obras y cubrir déficit?. No quedan dudas: esos ?fondos? a los que Kirchner es tan afín, no son sino variantes discursivas de una misma ?caja? para lograr alineamientos políticos. Además de tapar los baches de su administración, con estos nuevos billetes, Kirchner pretende ?reconcentrar? su tropa en diáspora, y ordenar la retirada en torno a sus órdenes.
La salud social
En tercer lugar, se vio que el incidente de salud que Néstor Kirchner sufrió la semana pasada no es un hecho menor. No sólo por el riesgo que involucra el problema físico en sí mismo, sino porque se trata del jefe del partido que hoy está a cargo del Gobierno, y quien de hecho concentra el poder de decisión de esa misma administración.
El evento provocó una actitud común, en oficialistas y opositores: reunió la atención de todos, como si se tratase del Presidente mismo. Al punto que su afección se confrontaba con la que en octubre de 1993 padeció el entonces presidente Menem.
Desde hace dos años, el oficialismo perdió su amplitud de perspectiva, y en los despachos gubernamentales, ?la política del kirchnerismo? hoy parece reducirse sólo a intrigas y conspiraciones de palacio. Ni qué hablar de las antítesis generadas contra el resto de la sociedad.
Sin embargo, esa situación crítica no justifica ciertas expresiones de un regocijo macabro por el trance de salud que pasó Néstor Kirchner (por ejemplo, desde el anonimato de los comentarios que pueden publicarse en diarios digitales). Eso también fue una actitud buitre. En el siglo XX, la Argentina ya experimentó demasiado que el camino para la solución de los problemas que aquejan a la democracia y al pueblo, nada tiene que ver con la vida o muerte de nadie.
Criticar a los gobernantes puede ser más o menos fácil. Pero involucrar la salud y la vida de las personas, deja de ser ?una delgada línea? para convertirse en un yerro grueso para la convivencia social.
Tres hechos aparentemente inconexos, nos remiten a una misma conclusión. En la Argentina de hoy, el estado actual de cosas es crítico: existe un manejo del poder que no logra resultados en la mejora de la vida del pueblo, pero que sí obtiene beneficios para quienes están cerca de los poderosos. Hace tiempo que la administración de recursos hecha por el Gobierno comenzó a ?hacer agua?, aunque discrecionalmente sigue destinando fondos públicos para su política partidaria. En materia institucional, un ex mandatario avasalla a la actual presidenta ensombreciendo su poca autoridad.
Ante tal situación de crisis, quedan dos posibilidades. De cara al futuro, una fuerte vocación de cambio; frente al pasado, la actuación de la Justicia: de un sistema judicial que sea imparcial e impecable a las influencias del poder político. Con conciencia clara de que nunca las ventajas ni los progresos colectivos vendrán de recurrir a la ley de la selva para resolver nuestros desencuentros.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios