Los egipcios siguen apostados en la plaza de Tahrir ante la negativa de Mubarak de dejar el poder
Mubarak dijo que permanecerá en el poder hasta los próximos comicios con la “formacion de un nuevo gobierno” que responderá a las exigencias de los jóvenes”, durante un mensaje televisado esta noche que fue transmitido por cadena CNN.
A pesar del rechazo del diálogo por parte de la oposición, el mandatario egipcio dijo que se dirigía directamente a todos los egipcios para asumir sus responsabilidades.
Mubarak, que señaló que su trabajo y su “obra al servicio de la Patria” ya se han cumplido, afirmó que en los meses que le restan de mandato asegurará las medidas para una “transición pacífica del poder dentro de la Constitución”.
“Siempre trabajé por este país y seguiré mi vida hasta la muerte en esta tierra”, señaló en su intervención transmitida en directo por la televisión egipcia.
El mandatario egipcio añadió que pidió a su vicepresidente, Omar Suleiman, que inicie el diálogo con todas las fuerzas políticas.
“Los acontecimientos de estos días demandan de nosotros que elijamos entre el caos y la estabilidad”, advirtió.
Mubarak descartó prácticamente partir hacia el exilio: “Este país es mi patria y voy a morir en suelo egipcio” y agregó: “La historia me juzgará por mis méritos”.
Las decenas de miles de personas reunidas en la Plaza Tahrir (de la Liberación) de El Cairo siguieron reclamando su renuncia después de escuchar su discurso.
Este martes unas dos millones de personas se manifestaron en la capital egipcia contra Mubarak, que lleva 30 años en el poder.
También en otras ciudades del país decenas de miles de manifestantes reclamaron un cambio.
El levantamiento popular egipcio, inspirado en las revueltas de Túmnz, comenzó el martes pasado y desde entonces murieron al menos 300 personas y miles resultaron heridas.
Ayer, los manifestantes se concentraron desde temprano en la céntrica plaza Tahrir, corazón de las protestas en la capital egipcia, en una jornada que reunió a cerca de 4 millones de personas en todo el país, indicaron los organizadores a la enviada de Télam a Egipto.
Pese al toque de queda comenzado a las 15.00 (10.00 de Argentina), militantes, jóvenes estudiantes, trabajadores y familias enteras con niños se aprestaban a pasar la noche en el epicentro de las protestas, donde llegaron con alimentos y abrigos para estar a la intemperie.
De todas formas, para aquellos que no tenían qué comer, agrupaciones armaron carpas alrededor de la plaza en donde repartían comida y agua, a la vez que prendían fogatas pese a ser una noche templada.
También varios supermercados cercanos a Tahrir abrieron sus puertas y ofrecían alimentos y bebidas gratuitas a los manifestantes.
Bajo el constante vuelo de helicópteros que custodian la zona, los manifestantes armaron con una tela y un cañón una panatalla gigante por donde se pueden seguir las noticias a través de las cadenas de noticias árabes.
La plataforma Asociación por el Cambio, formada antes de las elecciones de 2010, ayudaron en el armado de esta pantalla y de un escenario con micrófono, pero no organizó el evento, indicó a Télam Nasser, un joven que participa de este movimiento.
Decenas de tanques y carros militares rodeban la plaza, aunque las declaraciones de ayer del Ejércitó (anunció que actuará con moderación en el conflicto y no reprimirá a la población) no perturbaban a la gente.
Los manifestantes también estaban organizados y armaron un cordón de hombres y mujeres que revisan entre cinco y seis veces a las personas que entran a la plaza para participar de la movilización.
La idea era garantizar que no lleven armas y que la protesta de la jornada sea pacífica.
Al respecto, el Ejército informó pasado el inicio del toque de queda, que finaliza a las 8.00 (3.00 de Argentina), que un auto fue detenido en las inmediaciones de la plaza con cinco personas armadas.
Durante los primeros cinco días de protestas, al menos 152 personas murieron por la represión policial.
Ante esta información, los manifestantes prefieron suspender la marcha hasta el Palacio Presidencial para evitar la inclusión de infiltrados que pudiesen iniciar acciones violentes en una plaza donde imperaba un clima festivo y había muchos menores y gente mayor.
El gobierno, en tanto, utilizaba la televisión estatal para llamar a la población a permanecer en casa y evitar lo que, aseguran, podrían ser “manifestaciones violentas”.
Los informativos locales decían que el ilegalizado movimiento de los Hermanos Musulmanes eran parte de la organización de las protestas, pero la agrupación desmintió rotundamente esto, aunque enfatizó que adhiere al pedido de renuncia de Mubarak.
La televisión estatal mostró hasta ahora pocas imágenes de las protestas que desde hace una semana se suceden a diario en las calles de El Cairo.
Según algunos informes, el gobierno intenta organizar contramanifestaciones en apoyo al presidente Mubarak.
A 500 metros de la plaza unas 600 personas apoyaban al mandatario, pero hasta entrada la noche egipcia no se había desarrollado problema alguno.
Mubarak, de 82 años, nombró la semana anterior vicepresidente a Omar Suleiman, jefe de lso servicios secretos, y como primer ministro al general Ahmed Shafiq, en un un intento por controlar la peor crisis desatada contra su gobierno.
Egipto, con 80 millones de habitantes, es el país más poblado del mundo árabe y un aliado estratégico de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente.
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