Los fuertes cruces entre los asambleístas habrían frenado la venta del Club de Teatro
Hubo de todo, cánticos graciosos y subidos de tono, avenida cortada, agresiones entre los socios y una noticia no confirmada: el Club de Teatro no se habría vendido.
Muy pocos socios se llegaron hasta la sede de la Asociación Española de Socorros Mutuos, ubicada en avenida Santamarina al 500, mientras en la arteria que había sido cortada se congregaba un centenar de personas, integrantes o con algún tipo de relación con el Club de Teatro.
Sólo apenas dos representantes del Concejo Deliberante local se acercaron para ver cómo se daban los hechos y esperando por la repuesta, Tony Ferrer y Adriana Calvar, ambos del Frente para la Victoria. El ánimo de los manifestantes era por momentos de un expectante silencio y, por otros, bullicioso, entonando cánticos sumamente graciosos y algunos muy, pero muy, subidos de tono.
Hubo un momento en que la gente del Club de Teatro pensó en una batucada final y retirarse a efectos de que los asambleístas continuaran con su trabajo: ?Ya hemos hecho acto de presencia, ahora sólo nos queda esperar la respuesta que presumimos no llegará esta noche?, comentó una persona con gesto compungido.
Sin embargo, pasadas las 21.30 la puerta del recinto donde estaban reunidos se abrió y salió el abogado Marcelo Argeri, que después de manifestar a media voz que ya había nueve votos para que no se vendiera y que al parecer no habría una decisión final por esa noche, se marchó.
Y la puerta siguió abriéndose una y otra vez, había quien se perdía en la noche sin decir una palabra o comentaba con tono enojoso, como lo hizo el señor Machado: ?Con esa gente no se puede hablar. Votamos por el no pero, insisto, con esa gente no se puede hablar, nos echaron de la asamblea y éramos mayoría los que no queríamos vender?. Verónica Gargiullo a través de un megáfono repitió las palabras del asambleísta para que fueran escuchadas por todos.
?El Club de Teatro no se vende, pero hubo agresiones incluso físicas?. Esto lo habría comentado el martillero Mollo, quien al parecer también habría presentado su renuncia a la entidad y que según especulaciones de varios, en el mismo acto lo habría hecho también su actual presidente.
Cerca de las 22, salió de la sede de la avenida Santamarina, Martínez Martínez quien fue requerido por El Eco de Tandil para conocer el resultado de la asamblea. Sin embargo, el vicecónsul -de gesto contrariado- no brindó ningún tipo de información entrecruzándose con Marcela Juárez, a la que le dijo: ?Esta es la actitud de la prepotencia de ustedes, esto es lo que han provocado ustedes? (sic).
Y el abogado Miguel Ibarlucía prefirió hacer mutis por el foro detrás del presidente.
Marcela Juárez le dijo a este Diario que ?el señor presidente se niega a darnos información, estamos en ascuas porque no sabemos qué pasó ni cuál es el motivo por el que se niega a informarnos. No sé si un misterio o algo que está haciendo por detrás, lo ignoramos; lamentablemente es una mala actitud. Vinimos como inquilinos a buscar una repuesta para no enterarnos de la situación otra vez por la prensa. Ahora vamos a seguir esperando y tratando que nuestra gente se sienta más contenida porque la situación es por demás desagradable y no la entendemos?.
Finalmente, Marcos Casanova, que también trató de hablar con Martínez se mostró poco menos que feliz, ya que ?si bien algunos asambleístas aseguraron que no se había vendido, nos queda la incertidumbre que es lo peor que le puede pasar a una persona ?no sabemos dónde estamos parados?.
Así las cosas, la manifestación se fue dispersando entre cánticos y silencios alternados hasta que a los asambleístas y manifestantes se los tragó la noche, una noche mezcla de sentimientos encontrados, de incertidumbre.*
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