Los gremios cuestionan el modelo de ciudad y la precarización en las áreas que apoya el Gobierno
Otrora el Día el Trabajador era celebrado. Tal vez mañana, 1 de Mayo, muchos tengan un por qué para festejar: tener un empleo en los tiempos que corren debe ser, de por sí, motivo de satisfacción.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales, Roberto Martínez Lastra, y el secretario general de AOMA y la CGT Tandil, Marcelo Marcovich, fue lo primero que marcaron antes de evaluar ante El Eco de Tandil la realidad laboral de la ciudad. Y no quedó tema sin tocar: modelo productivo, el rol de la comuna, la Ley de Paisaje Protegido y un tópico en el que pusieron principal énfasis: la precarización que existe en los distintos ámbitos productivos tandilenses.
El entrevistador, por momentos, fue apenas un espectador, puesto que estos dos experimentados dirigentes eran quienes, solos, estructuraban la charla.
-¿Qué es lo primero que les viene a la mente cuando les preguntan sobre la situación laboral de la ciudad?
Martínez Lastra: -Si hablás de trabajo en Tandil, apena ver gente desocupada. Se ve una reactivación en algunas industrias, pero no alcanza. Y está el problema de la gente que se viene a vivir, que estrecha las posibilidades de conseguir un trabajo, porque los puestos se disputan entre más personas. La desocupación aún es alta, pero menor que en otros lados.
Marcovich: -Con lo que no podemos terminar es con la cultura del trabajo en gris y el trabajo en negro. Se ve mucho en la parte joven, chicos que recién empiezan a trabajar. Lo hacen por debajo de los convenios y tienen miedo a reclamar para no perder su puesto. Eso genera, en algún punto, una competencia desleal, porque existen empresarios que se quejan de que otro tiene trabajadores en negro.
M.L: -Es cierto, en ciertos casos nos cuesta representar al trabajador, porque, a veces, hace marcha atrás en el reclamo por miedo a quedarse sin su trabajo.
M: -La precarización es una problemática muy grande y toda una cultura. Cualquier empresario que tiene hoy un trabajador en negro sabe los riesgos que está corriendo, sobre todo por los accidentes de trabajo, no sólo por los juicios laborales.
M.L: -O el cuasi empleo. Si se ve hoy la cola para recibir la entrega de los subsidios que se entregan, hay trabajadores de toda la vida que van a buscarlos casi con vergüenza.
-La reactivación macro de la que se habla, ¿se pronuncia hacia arriba o se mantiene?
M: -La reactivación es para la gente que quedó con trabajo. En Metalúrgica, por ejemplo, hubo más de 200 personas que en su momento se quedaron sin trabajo y hoy todavía no lo tienen. Pero Tandil es muy atípico, porque tiene mucha variedad de actividades que, tal vez, hace notar menos estas cuestiones.
Nosotros todavía no salimos del 2001. No decimos que al comparar las crisis concluimos que estamos igual, pero hay gente que hoy tiene 57 ó 58 años (y en ese momento estaba en el final de los 40) que no pudo reinsertarse más en el mercado laboral. No es ninguna deshonra, pero hay muchachos que están trabajando en un remís. Esa gente no tiene aportes jubilatorios, cobertura, nada.
M.L: -Y no podemos hacer caso omiso a la inflación, que va creciendo día a día y le quita valor cada vez más a los sueldos.
M: -Hoy estamos corriendo atrás de la inflación. Y con lo cara que es la vida acá en Tandil, peor todavía.
M.L: -Los requerimientos para un trabajo también tienen mucho que ver. En su mayoría se pide hasta 35 años. Tal vez, alguien que sepa un oficio se puede arreglar con un tallercito en su casa. ¿Pero qué hace aquél que fue un administrativo toda la vida y la empresa que lo empleaba cerró sus puertas?
-Aquí aparece como variable imprescindible que ambos integrantes del matrimonio trabajen.
M: -Primero, la mujer se incorporó más al mercado laboral por su necesidad y su capacitación. Antes, trabajaban los dos para tener un mejor nivel de vida; hoy tienen que trabajar los dos para poder sobrevivir.
M.L: -Y con respecto a ese tema, ahora estamos viviendo una situación especial con las ocupaciones. A mí me da mucha pena lo que ocurre con esa gente. ¿Pero qué pasaría si la Justicia avala el suministro de servicios? Sentaría un precedente muy importante, y siempre se dijo que iba a venir gente de afuera a tomar casas. Nosotros los municipales estamos construyendo un barrio y nos alertaron ante eso. Además, ¿qué pasa con la gente que fue pagando su casa? Lamentablemente, estamos en la lucha de pobres contra pobres.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Una ciudad
cara para vivir?
-Ante las crisis, la mirada se pone siempre en la esfera nacional. ¿Qué grado de incidencia puede tener la comuna?
M: -Yo creo que el Gobierno local ha hecho muy poco por el tema productivo. Se apuntó al turismo, que está bien, pero lo que le dio fuerza a Tandil, como la minería o la metalúrgica, no veo que haya tenido un apoyo grande del Municipio. En eso estamos flaqueando mucho. Una idea la da que al Parque Industrial lo hemos cerrado. Y las industrias que se radicaron ya estaban en otros puntos de Tandil, son muy pocas las que han venido nuevas. Creo que ahí se está fracasando y mucho.
Tandil está creciendo con desocupación, más la gente que está viniendo de afuera con una esperanza. Y ahí se complica el tema vivienda; la compra o el alquiler. Es una ciudad muy cara para vivir. Acá la mayoría de los sueldos básicos no supera los 2 mil pesos y un alquiler ya te consume mil. Por eso veo que la brecha entre el que más tiene y el laburante es cada vez más grande.
M.L: -Además, al ser una ciudad que recibe a universitarios los alquileres se te van al diablo. El propietario sabe que quienes vienen van a tener el dinero para pagar. Antes, el trabajador decía ?me voy comprando un terrenito, de a poco me construyo mi casa?. Hoy, un trabajador, con los sueldos que estamos hablando, no se puede comprar un terreno. Los lotes son carísimos. Tandil crece como ciudad porque es apetecible para la gente que viene de afuera, pero el trabajador común? Un ejemplo son los requerimientos para obtener un crédito hipotecario: son inalcanzables. Es toda una catarata de responsabilidades que empieza en el Gobierno nacional, sigue con la Provincia y termina con el Municipio.
M: -Desde acá, si se quiere, se puede hacer. Todo depende de adónde se apunten las políticas. Y acá se apuntó a una ciudad turística.
M.L: -Y sin presupuesto, porque el que tiene el área es muy escaso. Además de la falta de capacidad hotelera, porque no dan los números para la gente que quiere venir y muchos se alojan en Mar del Plata.
-¿Y cuál es la situación de los trabajadores en ese rubro?
M: -Hay que ser claro: en el área que se ha impulsado hay una gran cantidad de trabajo en gris. La precarización en esa actividad laboral es mucha. Tal vez ahora se esté acomodando un poco, pero es mucha. Por eso digo que acá se equivoca el rumbo, porque hay que ser más amplios y apuntar a diferentes actividades, en las que tengas trabajo todo el año y gente ocupada no sólo por temporadas, o medias jornadas.
Tandil, en ese sentido, es una sociedad muy careta, como dicen los chicos. Hay grandilocuencias por un lado, pero cuando se va al fondo, a los trabajadores, las cosas no son como aparentan: están muy precarizados.
?El peor depredador
es el turismo?
A raíz de las discusiones sobre el modelo, el secretario general de los Municipales introdujo un tema ineludible con Marcelo Marcovich en la mesa: la Ley de Paisaje Protegido.
M.L: -Bueno, ahora están los trabajadores de la piedra que, con los brazos así (hace un ademán para significar fortaleza), van a ser guías de turismo.
M: -El tema fundamental en esto es el discurso que se baja a nivel nacional, provincial y comunal: generar fuentes de trabajo. Pero hay 60 trabajadores que dentro de poco van a pasar a depender del Estado, y nos vamos a agarrar los pelos entre nosotros porque, teóricamente, los convenios laborales con los municipales no son los mismos. ¿Por qué no trasladaron las canteras a otro lado? Estamos volviendo para atrás en algunas cosas.
-Bueno, pero la cuestión ambiental no es un dato menor?
M: -Se pusieron detrás de un reclamo, que puede ser totalmente lógico por el control del medioambiente, pero el peor depredador es el turismo. Si uno pone a un centenar de personas a caminar por una sierra, ensucian. Ni hablar de las construcciones. Todo tiene que ser controlado y consensuado. Hay decisiones políticas, sí, pero muchas veces no acompañan a la población.
La labor gremial
-Ustedes, como representantes sindicales, ¿cómo trabajan para la inclusión y participación de los trabajadores para que se involucren en pos de solucionar sus problemas?
M: -Antes había muy poca participación. El joven tiene cierta reticencia. Pero ahora, al haber tanta información por internet, el compañero exige más, porque está más informado. A su vez, eso lo hace participar más y le despierta interés. Todo depende de la conducción que uno tenga. Hay que incorporar para que nos sigan y para que luego continúen ellos. En la época de Roberto y mía, habían desaparecido las instituciones sindicales. Hubo gobiernos que se dedicaron a destruirlas. Así se perdió el hilo, al igual que cuando uno no podía o no quería estudiar aprendía un oficio y conseguía su trabajo.
Pero esto se está dando vuelta. Particularmente, en mi gremio hay chicos jóvenes que uno los invita a participar y aceptan. No son la mayoría, pero hay. Antes, directamente no les interesaba.
M.L: -Hay una nueva generación que no es orgánica con los sindicatos. Por eso la representación se ramifica y no se respeta a una conducción. Eso es lo más difícil y es lo que a veces provoca divisiones entre los trabajadores.
M:- Todo gremio organizado es lo mejor que puede pasar. Convengamos que nosotros, los dirigentes gremiales, somos muy castigados por la sociedad. Siempre estuvo el dirigente gremial que era visto como el malo de la película, pero los hay buenos y malos. En ese destruir a los sindicatos también se dedicaron a machacar y degradar al dirigente gremial.
M.L:- No podemos permitir que las organizaciones sindicales se sigan desmembrando, porque sino menos respuestas vamos a tener y peor van a estar los obreros. Para eso, se necesita militancia. No hay otra. *
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