Los gritos de la damnificada pusieron en fuga a quien intentaba asaltar una panadería
La reacción de la empleada de una panadería que, asustada empezó a gritar ante un intento de asalto, hizo que un joven que intentaba robarle se diera a la fuga sin lograr su cometido.
Sucedió cerca de las 19.15 en la panadería Nogal II, ubicada en Canadá 722, y prontamente fue avisada la policía, por lo que se montó un amplio rastrillaje en la zona. Sin embargo, no se logró dar con el autor del delito.
La damnificada, con expreso pedido de que no se publicara su identidad, comentó a Multimedios El Eco que ?cuando escuché la chicharra de la puerta, me acerqué al mostrador y le pregunté qué necesitaba al joven que había ingresado?.
Añadió que el supuesto cliente ?se quedó parado y comenzó a sacar un arma de entre sus ropas, por lo que salí corriendo hacia atrás, a los gritos, asustada?, explicó la joven empleada.
Ante su reacción, el precoz delincuente optó por huir del lugar sin lograr robar dinero.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA cara descubierta
El autor fue descripto como una persona que actuaba a cara descubierta, con una gorra y que no tendría más de 18 años.
?Andaba de gorra, remera y jean?, dijo la joven, que no pudo dar más precisiones, ya que ?cuando se empezó a levantar la ropa y vi el arma, salí a los gritos hacia atrás?.
Cuando los otros empleados del comercio, que estaban en el fondo, se acercaron al frente, el joven ya había huido.
En tanto, la acción policial no dio con el autor, mientras que vecinos de la zona consideraban que el joven ?debe tener un aguantadero muy cerca?.
Zona de riesgo
El frustrado intento de asalto ocurrido anoche se inscribe en la serie de casos que han sido planteados por varios comerciantes del sector cercano a la Estación Terminal de Omnibus.
Las versiones de las víctimas señalan que casi no queda comercio de la zona sin haber sufrido delitos, los cuales son atribuidos a un joven de características similares.
?Se pierde en la zona, tiene que estar muy cerca?, dijo un comerciante que hace poco había sufrido un asalto y no lo denunció al considerar que ?no va a pasar nada porque es un menor?.
Ese damnificado anoche se acercó al comercio donde ocurrió el intento de atraco y volvió a mostrar su indignación, a la vez que deslizó las especulaciones y sospechas de la barriada.
Paralelamente, planteó la necesidad de mayor presencia policial, como una forma de intentar prevenir delitos que puedan terminar con resultados más graves.*
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