Los haitianos votan hoy con el impacto de la llegada del ex mandatario Aristide
El favorito en las encuestas Michel Martelly -un popular músico de 50 años sin experiencia política- y la senadora Mirlande Manigat, de 70, buscarán conquistar la confianza de los 4,6 millones de ciudadanos para suceder al presidente René Préval en una instancia democrática sólo celebrada hasta ahora cuatro veces en más de 200 años de historia.
La Organización de Estados Americanos (OEA) afirma que sus 200 observadores están en condiciones de garantizar la limpieza de los comicios, que contarán además con 24 mil agentes de policía abocados a la seguridad.
La fuerza de paz de la ONU, Minustah, liderada por Brasil y criticada en octubre último porque los efectivos de Nepal trajeron al país una epidemia de cólera que aún castiga al país, asegura también que la segunda vuelta se celebrará en perfectas condiciones y en paz.
Debido a las deficiencias del sistema electoral, los resultados de las elecciones recién se conocerán dos semanas después, con lo que puede preverse que hoy Martelly y Manigat tratarán de copar la escena política adjudicándose el triunfo.
El tramo final de la campaña electoral contó con la inesperada participación de un protagonista: el carismático Aristide, quien llegó el viernes al país tras siete años de exilio forzado en Sudáfrica y convirtió su arribo en el episodio político más relevante de la semana, más aún que los últimos actos de campaña de Martelly y Manigat.
El dos veces derrocado presidente de Haití había prometido regresar a su tierra como un ciudadano más, pero a poco de pisar el aeropuerto Toussaint Louverture hizo una proclama a favor de la inclusión social y el reconocimiento de su agrupación Famni Lavalas, mientras miles de ciudadanos se movilizaban para darle su recibimiento en una demostración de fe rayana con lo religioso.
La multitud -estimada en más de 10 mil personas- le dio a Aristide un espaldarazo político de tono litúrgico, con consignas que reconocen al ex mandatario y exsacerdote en una suerte de profeta o mensajero de la paz, hecho que no pasó desapercibido para los candidatos presidenciales.
Sin embargo, ayer podía observarse frente a la residencia de “Titide”, como se lo conoce popularmente, una discreta guardia periodística y una inesperada ausencia de simpatizantes y carteles exaltando su figura.
En qué medida la aparición de Aristide puede incidir en el resultado de las elecciones de hoy , es una cuestión todavía impredecible y materia de diversas especulaciones.
Los analistas coinciden en que el exreligioso puede arrimar votos para Manigat, y resaltan que a pesar de que hasta el momento no dio su apoyo explícito a ninguno de los dos candidatos, lo hizo en forma críptica a favor de la senadora en su primer mensaje público.
Al respecto, mencionan que en un pasaje de su discurso en creóle -dialecto francés y lengua oficial haitiana- Aristide hizo alusión a la casa familiar como el lugar en el que debe partir la reconstrucción del país y de tantísimas viviendas devastadas por el sismo, y la casa es uno de los símbolos de la campaña de Manigat.
Según esa teoría, podría existir un pacto entre Aristide, Manigat y Préval para privar del triunfo a Martelly, a quien considera un abanderado del neoliberalismo que pretende aplicar planes económicos reaccionarios ungido por votos de los más humildes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios