Los hombres que no aman a las mujeres
Desde La Vidriera ha sido convocada en varias oportunidades ya que ayuda a aclarar desde su mirada esta problemática, brindando herramientas a la sociedad e instituciones que deben velar por los derechos humanos para efectivizar sus acciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn Tandil tuvimos en los últimos días un caso tremendo de feminicidio. Señalaba El Eco de Tandil en su edición del 25 de mayo “El drama que se inició en las últimas horas a raíz del hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer en un descampado terminó más tarde con el suicidio de su ex pareja, sindicado como el principal sospechoso del asesinato, en el domicilio que compartían en Primera Junta al 1600… La víctima fue identificada como Romina Anastacio Prituluk (33) quien presentó un fuerte golpe en la cabeza. Su homicida, Enrique Flores (37), se ahorcó en su casa cuando la policía desplegó un operativo para lograr su detención… Y una vez confirmada la orden de aprehensión, la policía fue a buscarlo al inmueble y se topó con que el hombre, quien estaba con el hijo de la pareja de dos años, se había ahorcado”.
“No quiero terminar como Romina”
“Luego del asesinato de Romina Prituluk, hecho que conmovió a toda la ciudad –indicabaEl Eco de Tandil– una joven de 24 años tomó la decisión de contar la desgarradora historia de violencia de género de la cual es protagonista y con los ojos llenos de lágrimas expresó: ´No quiero terminar como Romina´. Yanina Yésica Ciliberti habló con la periodista de este Diario Flavia Contoli y le contó que su ex pareja comenzó a golpearla cuando estaba embarazada de su hijo, que hoy tiene cuatro años. Trajo en sus manos innumerables denuncias por golpes, amenazas de todo tipo, violación de domicilio, contra su ex pareja, además de la orden de restricción de acercamiento y custodia policial las 24 horas.
Sin embargo, no puede dormir tranquila. El miedo no se lo permite porque él está libre. Sabe que es ´capaz de todo´ y teme que la Justicia no actúe hasta que sea demasiado tarde. Hoy tiene el valor de contar su historia, que es una de las tantas de violencia familiar en Tandil”.
La mirada profesional
“Antes de comenzar me gustaría dejar en claro que –nos dice Luciana- al hablar de violencia, entiendo a la misma como imbricada necesariamente en una perspectiva de género, es así que la violencia para mí no es otra cosa que violencia de género donde quien sigue padeciendo un lugar de sometimiento y subordinación es la mujer. Si bien he trabajado con casos en los que los hombres resultaron violentados por mujeres, son mínimos en relación al alto porcentaje de mujeres víctimas de maltratos y agresiones físicas y psicológicas”.
-¿Con qué es necesario contar para hacer frente a la problemática de la violencia?
-Ya sea doméstica o sexual, es preciso contar con programas gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil que se enfoquen en esta temática, como muchas lo vienen haciendo. Para abordarla es preciso contar con un equipo interdisciplinario conformado por profesionales especializados en el trabajo con personas que pudieran encontrarse en esta situación.
-Habla de la importancia de un equipo interdisciplinario.
-Exacto y me refiero a profesionales del área jurídica (abogados), del ámbito social (trabajador social) y psicológico (psicólogos), que puedan realizar un abordaje integral de la situación problemática de que se trate, cada uno haciendo los aportes correspondientes de acuerdo a su propia disciplina.
En tal sentido, resulta oportuno disponer en los diferentes municipios de un área especializada en atención de víctimas de violencia, cuyo equipo se encuentre capacitado para recibir las demandas que pudieran presentarse, brindando asesoramiento, contención, llevando adelante articulaciones con otras áreas gubernamentales o de la sociedad civil, a fin de ofrecer una asistencia integral.
-¿Podría brindarnos algunos ejemplos?
-Dependiendo de cada caso particular, en ocasiones, es preciso disponer de un dispositivo especializado de alojamiento para las personas víctimas de violencia que pudieran encontrarse en situación de riesgo extremo. Este dispositivo debería guardar la forma de refugio conformado por profesionales idóneos, donde se brinde asistencia, contención y orientación para quien ingrese al mismo.
Es fundamental que desde los equipos se le pueda brindar información clara y precisa a quienes han transitado estas situaciones de violencia. Aquí pongo el acento en esta cuestión, dado que en varias oportunidades sucede que la persona que ha logrado exponer su situación, queda en un extraño lugar de desamparo, sin saber cuál es el camino a tomar a nivel jurídico, legal, por un lado, y por otro, en relación a los cuidados de sí misma y del resto de su familia. Es de vital importancia, explicar detalladamente con vocabulario sencillo y utilizando palabras lo menos técnicas posibles, que permitan la clara comprensión del circuito que se sugiere seguir.
-¿En estos casos que se prioriza?
-La derivación a un espacio psicoterapéutico individual o grupal especializado en el tratamiento de la materia, donde quien ha sido víctima de violencia pueda reconocerse realmente como víctima de una situación, en el sentido literal del concepto, pudiendo correrse del lugar de la culpa o la responsabilidad de haber generado tales situaciones.
-A veces es muy difícil lograr esto de “reconocerse víctima” ¿verdad? Del no ser culpable –de ningún modo- de la violencia del otro…
-De allí la importancia de contar con un espacio psicoterapéutico donde la mujer pueda salir de esta situación de culpa o responsabilidad.
Revistiendo de gran importancia la posibilidad de trabajar en relación al sometimiento y sobre la perdida de autoestima al que se ven expuestos quienes han transitado por tales procesos, procurando reforzar su propia autonomía en vistas de poder visualizarse como sujeto de derechos.
Entiendo necesario hacer una aclaración que a mi criterio es fundamental, no siempre que una persona se acerque exponiendo una situación de violencia necesariamente se debe llegar a la instancia de denuncia.
-¿Cómo es eso?
-Desde mi punto de vista, la denuncia es parte de un proceso que debe poder atravesar aquella persona que es víctima de violencia, proceso que no tiene el mismo tiempo para todos y que, muchas veces, implica un trabajo previo de acompañamiento, empoderamiento y contención hasta que pueda sentirse fuerte y firme como para llevar adelante una denuncia y sostenerla en el tiempo con las consecuencias que tal decisión implica.
-Se refiere a lo que señalaba sobre cuando la víctima logra contar su situación, hacerla pública, luego puede sentir que queda en una situación de desamparo, de no saber cuáles son los caminos a seguir.
-Exactamente, de ahí que sea fundamental que tenga claro cuáles son los siguientes pasos y que se sienta contenida ella y su familia.
“Banalización de recursos”
-¿Considera que la orden de restricción de acercamiento para el victimario es una herramienta efectiva?
-La experiencia me dice que la misma debe implementarse en aquellos casos en los que la persona víctima de violencia, se encuentre en una situación de riesgo tal que se torne imperioso tomar este tipo de medidas. La mera utilización de estos recursos sin que medie una evaluación seria de la situación, conduce a lo que yo denomino “banalización de recursos”, produciéndose escepticismo respecto de la veracidad del funcionamiento de tales instrumentos. La aplicación por la aplicación misma permite la naturalización, en este caso, de las medidas perimetrales, perdiendo las mismas la simbolización y significado con el que fueron creadas.
-Dentro del círculo de la violencia se supone que los hijos están en riesgo.
-Siempre que hablemos de una situación de violencia en una pareja, que pudieran tener hijos, es muy importante que paralelamente se evalúe el nivel de riesgo –claro- en el que podrían encontrarse. Si se tratara de niños o adolescentes hacer la derivación inmediata al organismo correspondiente, me refiero al Servicio Local de Promoción y Protección de Derechos, en provincia y Consejo de Derechos de Niños y Adolescentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; tomando como principios aquellos proclamados en la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de Niños y Adolescentes.
-¿Podemos hablar de “prevención” en violencia de género?
-Por supuesto, y justamente en lo que respecta a la prevención y promoción de la temática de violencia, a mi criterio cualquier medio, ya sea periodístico, redes sociales, establecimientos escolares, propaganda, entre otros, que permita difundir de manera seria y cuidadosa información vinculada a la materia, resulta valioso y necesario.
Por otra parte considero que la realización de talleres en relación a la violencia en espacios claves, como puede ser la sala de espera de un centro de salud barrial, en comedores, en las escuelas, son súper ricos, permitiendo los mismos un acercamiento a la población en general desde espacios conocidos y cercanos para quienes lo frecuentan. Es esencial no perder de vista que el acercamiento a la población debe ser, en muchos casos, desde las áreas de trabajo y los profesionales intervinientes hacia las personas y no a la inversa, aguardando que sean los individuos quienes deban acercarse para luego actuar.
-Justamente hacíamos referencia hace unos momentos a lo que le cuesta a la víctima asumir la situación; entonces habrá que ayudarla, prevenir males mayores. Si bien estas situaciones por lo general se dan en la intimidad, siempre hay un vecino, un familiar, alguien que conoce o presume que algo pasa y puede ayudar desde la reserva de identidad.
-Sin duda y hay que estar alerta.
¿Cómo cerraría la nota?
-Sostengo que para llevar adelante acciones tendientes a garantizar el pleno goce de los derechos, en este caso, me permitiré hablar de los derechos concernientes a la mujer en materia de violencia, resulta de suma importancia la presencia de políticas públicas. Que realmente la violencia de género se transforme en un tema de agenda al que se le brinde respuestas reales en términos de programas y recursos destinados a la atención de esta problemática que pisa todos los días un poquito más fuerte.
El encuadre legal
En Argentina se han firmado tratados y convenciones internacionales, como así también, se han promulgado leyes nacionales:
· CEDAW Convención para Eliminar todo tipo de Discriminación las Mujeres. Ley 23.179
· Ley 24.632 Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. Ratificada por Argentina en 1996.
· Ley 24.417 Protección contra Violencia Familiar.
· Ley 25.087 Delitos contra la integridad sexual.
· Ley 26485 Protección integral para revenir sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en el ámbito en que se desarrollen sus relaciones interpersonales.
Perfil profesional
Luciana Corniglia es licenciada en Trabajo Social de la UBA. Durante los últimos años de su carrera de grado, comenzó a formarse en la temática de género, particularmente, en lo que respecta a la cuestión de violencia sexual y doméstica. Finalizó sus estudios con una tesis de grado abordando esta temática.
Posteriormente comenzó a dar mis primeros pasos como profesional en ámbitos laborales de atención y asistencia a víctimas de violencia y trata, donde trabajó, en primera instancia, en la esfera de la sociedad civil (ONG´s- Organizaciones de mujeres en situación de violencia y prostitución) y luego en instancias gubernamentales (refugio para víctimas de violencia doméstica, sexual y trata de personas). En la actualidad se desempeño como Trabajadora Social formando parte de un equipo interdisciplinario en un dispositivo de atención a niños y adolescentes que presenten vulneración de sus derechos – Consejo de Derechos de Niños y adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
(e-mail: lucianacorniglia@gmail.com)
Romper la trama perversa
(A.P.P.) Sufrir violencia doméstica es tan tremendo como el silencio en el que está encerrado. Por lo general la mujer que padece este abuso está convencida de que no tiene salida, ya que el marido, compañero o con quien tenga relaciones íntimas aún no estando casada así se lo hace creer cada vez que le propina los golpes que no son casuales sino sistemáticos, premeditados y que se dan en cualquier momento del día o de la noche sin existir motivo alguno. Aunque el golpeador sabe cómo inventar situaciones para hacerle creer a su sometida que es así: “ella es la culpable de esto y lo otro y de lo demás… soy el que pago el alquiler de la casa… el que trae la comida… y vos una inútil que todo lo que hacés es quejarte…” El insiste tanto sobre la desvalorización de su compañera que ella se lo termina creyendo de tal manera que su autoestima queda debajo de las suelas de sus zapatos.
Aunque parezca una locura todavía, siglo XXI, hay hombres –y porqué no mujeres- capaces de decir: “se queda porque le gusta que le peguen” “Si le pegan es porque algo habrá hecho” y cosas por el estilo.
¿A quién le puede gustar que le dejen un ojo morado, que le partan un labio, le quiebren un brazo o que la maten? Pero aún hoy sobre todo hay hombres que argumentan cosas por el estilo y un poco, una sociedad que al omitir involucrarse, los avala.
La mujer que vive dentro del círculo de la violencia no sabe que éste tiene tres ciclos bien definidos:
Cuando inicia la tensión el golpeador comienza a irritarse (sin motivo, obviamente siempre inventará alguno) tendrá actitudes hostiles y pasará al segundo ciclo donde habrá violencia psíquica, física o sexual y que puede concluir con la muerte. El hombre golpeará a la mujer hasta que sienta que disminuye en él la tensión y comenzará a relajarse, mientras la mujer llora como cada vez que la golpea. Y luego viene, el último ciclo, el del arrepentimiento que es donde el golpeador pide perdón, se arrodilla, jura que no lo hará nunca más, trata de ayudar a la víctima y le jura que no se volverá a repetir. Y por un tiempo así pasa, aunque los períodos entre la tensión y el arrepentimiento cada vez son menores pero más feroces.
¿Qué tiempo tiene que pasar entre el que la mujer es golpeada por primera vez y los acortamientos de la tensión y la falta de arrepentimiento? Depende de cada mujer. A veces el primer cachetazo pone las cosas en su lugar: la mujer entiende que ya no hay vuelta atrás y busca herramientas que la ayuden a salir del vínculo. Y también años y años. Nunca… o cuando la mujer encuentre su tiempo y entienda que es mejor tener un proyecto de vida que un proyecto de muerte.
Se da en muchos casos que -existe abundante literatura al respecto- cuando ve que sus hijos están en peligro porque el violento ya no se “conforma” con a ella sino que va por su prole, toma determinaciones drásticas y se va. O lo mata. O se mata. Y en Tandil tenemos un caso emblemático de esto: el de Estela Cora, que fue seguido desde La Vidriera de El Eco de Tandil en los 90, desde el mismo día del hecho hasta que Estela salió de la cárcel, en Azul, para reencontrarse con sus hijos. Obviamente luego hubo otros episodios del que el Diario se ocupó siempre y el más reciente, el de Romina Prituluk, donde el varón la mata, y días más tarde y ante la presencia de un menor en la casa se ahorca.
Por otro lado hay casos en que no pueden entenderse desde el afuera, por ejemplo, cómo una mujer puede defender a quien la maltrata. Si bien ya señalamos el terror que le produce hacer una denuncia por las represalias que le pueda ocasionar también está la idea de “auto culparse” por lo que le sucede, callando para no molestar el agresor.
La violencia lleva a lesiones físicas, agotamiento, depresión, insomnio, alteraciones psíquicas y físicas, falta de apetito, sentimiento de derrota y frustración.
La violencia no solamente se trata de golpes sino de insultos desvalorización, una mezcla de todo como en los casos de violencia emocional, porque se crea un clima de terror donde se toman distintos tipos de medidas a favor de que cuando el violento llegue a la casa esté todo perfecto, en orden porque la mujer y los chicos que viven en este círculo piensan que “siendo buenos” el golpeador no golpeará y por consiguiente evitarán cualquier enfrentamiento. De todos modos, cualquier conducta que adopten no les servirán para nada.
Otra de las cosas que con el tiempo el agresor se especializa es en saber dónde golpear sin dejar marcas, ya que durante el embarazo los golpes prosiguen teniendo como resultado en casos la pérdida del bebé. En otros, contusiones fuera de la zona del abdomen… aunque cuando se violenta, en la mayoría de los casos, el agresor no mide sus acciones.
Siempre hay un primer paso para salir de la situación de, los demás vendrán por añadidura confiando en la gente que está para ayudar. Pero el primer paso es salir del aislamiento y contar lo que sucede, cuando el violento “sabe que los demás saben” y –como señalaba- la licenciada Luciana Corniglia, cuando la mujer no está sola sino que cuenta con un espacio de contención real, el violento queda fuera.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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