Los judíos en Tandil y cómo conservan la tradición

En una antigua casona de la calle España al 544 funciona el Centro Israelita de Tandil. Allí, las pocas familias judías que viven en la ciudad se reúnen a festejar las fiestas, a celebrar el Shabat -el día de descanso hebreo- y a compartir tardes de cine, cenas o charlas con invitados que vienen de Capital. Lejos de su época de esplendor, hoy el centro mantiene vivas las tradiciones del pueblo judío gracias a la colaboración de la comunidad y al trabajo de Luis Gancz, su presidente.  

La habitación principal de la casa funciona como templo, como sala de cine y también como espacio para recibir a los invitados. En un placard de madera está la Torá, los cinco libros de Moisés, los primeros del antiguo testamento, escritos sobre un rollo de piel de animal. Su lectura forma parte de la mayoría de las ceremonias religiosas. La casona tiene además dos habitaciones que antiguamente funcionaban como aulas. Allí se estudiaba idish y hebreo, pero ya no hay a quien dar clases. También tiene un cuarto para invitados, una especie de patio interno donde se hacen las cenas y una biblioteca. Todos los libros se refieren, de alguna u otra manera, al judaísmo. Los contemporáneos son muy usados. Los antiguos, escritos en hebreo, ya nadie los lee. Quizá algún día sean donados a la AMIA.

Luis Gancz recibe a El Eco de Tandil en el Centro Israelita. Lo muestra con orgullo. El y su mujer, Elsa Fernández de Gancz, se radicaron en Tandil luego de 31 años en el exterior. Luis es Ingeniero Agrónomo y su trabajo en la General Motors lo llevó a vivir en San Pablo y Detroit. El tiempo libre que le dejó la jubilación le permitió dedicarse ciento por ciento a la colectividad judía en la ciudad.

-¿Cómo nació el Centro Israelita de Tandil?

-La colectividad se formó en el año 1923 y esta casa fue comprada en el ‘63. En el ‘45 se hizo la personería jurídica y allí tomó forma la comunidad. En ese entonces se alquilaban una o dos casas. Dentro de la comisión directiva que gestionó la compra de la casa estaban Israel Stigol, pero ya no vive nadie de esa familia aquí, Isaac Schujman, Schage Schijman, Rogelio Garelik, José Grutzky, Oscar Behesza, Samuel Sens, Eusebio Japkin y Marcos Ielen.

-¿Se sabe quién fue el primer judío en Tandil?

-No, porque no hay registros. Pero por ejemplo en el cementerio de la Municipalidad hay tumbas que datan de 1912 con Maguén David (la estrella de David). Fueron judíos que vivieron acá que fueron enterrados allá.

-¿Cuántas familias integran la comunidad?

-Socios somos unas 28 familias. Algunas no son familias, es una viuda o un viudo. Y después habrá unas 15 familias más que participan de alguna manera. No vienen a los Kabalat Shabat -la ceremonia que da comienzo al día de descanso- pero cuando uno les pide ayuda, porque a esto hay que mantenerlo, colaboran.

-¿Se mantuvo la cantidad de familias con el tiempo?

-No, hubo momentos en que eran más. Unas 70 familias. Tandil tenía una colectividad judía grande, fuerte. Muchas de las mueblerías y farmacias, ciertos negocios, eran judíos. Y normalmente eran judíos de un nivel económico bueno. Que ayudaron y ya ves, compraron la sede.

-¿Por qué cree que hay tan pocas familias?

-Muchos hijos de las familias de la época fuerte se fueron a Buenos Aires a estudiar medicina, abogacía o ingeniería y quedaron.

-¿Los judíos que vienen a vivir a Tandil, se acercan al centro?

-Hace dos o tres años se vino una pareja, que el hoy en día es el secretario, Gerardo. Se vinieron para salir de la capital, consiguieron trabajo y están bastante bien. Los otros días vino un matrimonio que se radicó aquí. Son más o menos de mi edad. Son muy voluntariosos y ella años atrás preparaba comida judía para la AMIA. Y uno va escuchando que van llegando. Pero viste, algunos llegan y hacen su vida independiente, separada. Y otros buscan la comunidad.

-¿Por qué cree que buscan acercarse a la comunidad?

-Nosotros vivimos afuera, en San Pablo, y siempre estuvimos dentro de la colectividad. Todos los viernes teníamos algún Kabalat Shabat. Era para estar dentro de la colectividad. El judío se encuentra con otro judío y es como si fuera un hermano, es como si fuese algo mucho más cercano.

Mantener viva la tradición

En Tandil no hay rabinos y tampoco hay un jazán, la persona encargada de realizar las oraciones durante las fiestas. Por eso, para poder llevar a cabo las ceremonias más importantes, el centro recibe a un jazán de afuera.

-¿Quién oficia las ceremonias?

-Todos los años viene alguien de afuera. En Buenos Aires existe una organización que se llama Baley Tefilá. Allí van jóvenes a estudiar para jazán y cuando llegan las fiestas los distribuyen a diferentes zonas del país y del exterior. Bolivia, Perú, Uruguay, y Brasil. Este año como el año pasado viene Susana Sigal.

-¿Tienen contacto con la colectividad de las ciudades cercanas?

-Sí, con Mar del Plata, donde hay una comunidad grande. A veces los invitamos cuando hay algo especial aquí. Nosotros fuimos a dos Kabalat Shabat allá porque nosotros seguimos la ceremonia de ellos. Tenemos un CD del jazán de allá, y tenemos el sidur -el libro con los rezos y las canciones- . Ponemos el CD y vamos siguiendo. Es una manera moderna y alegre de festejar, porque si no es muy pesado.

Adaptarse a los nuevos tiempos.

En el Centro Israelita ya no se ofician casamientos, ni se hacen Brit Milá -la circuncisión-. Ningún chico ya cumple con el paso a la adultez según los ritos de la religión: el último Bar Mitzvah fue hace muchos años. El problema, explica Luis, es que muchos matrimonios jóvenes son mixtos o los hijos de las familias judías ya no viven aquí. Sin embargo, la casona de España al 544 sí prende sus luces para invitar a la comunidad -y a quien se quiera sumar- a participar de diferentes actividades.

-¿Qué actividades se realizan en el Centro?

-Cada tres semanas tenemos cine. Gerardo, que es una persona que conoce bastante de cine, busca películas de temas judíos. La última fue “El Concierto”. Se hace a las cinco de la tarde. Primero tenemos un té, un café con tortas, luego vemos la película y después hacemos un debate. Los viernes hacemos el Kabalat Shabat y siempre se hacen las fiestas: Pesaj (las pascuas judías), Rosh a Shaná (el año nuevo) y Kipur (el día del perdón).

-Han venido también grupos de baile…

-El año pasado trajimos a los dos grupos de rikudim (las danzas judías) más importantes de de Hebraica. Darkeinu y Mazmeret. Y ahora en la fiesta de las colectividades traemos un grupo que se llama Sheva, que está formado por profesoras de los clubes más importantes de capital.

¿Y en relación a las charlas o los debates?

-Dos veces por año tenemos un congreso que tratamos de participar. En octubre esperamos estar. Eso lo organiza la AMIA. Además, tienen una lista de actividades que te pueden mandar durante el año. Pueden ser conferencistas, un grupo de música o un grupo de teatro. El año pasado trajimos a un conferencista, que habló sobre el conflicto iraní, y trajimos a un matrimonio que canta y hace humor judío. Fueron dos noches diferentes.  

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