Los Pagnacco, un verdadero ejemplo
Comenzaron de veteranos, como quien no quiere la cosa. Ella cuenta que si bien solía salir a meterle tranco y tranco con varias amigas que la pasaban a buscar por su casa, sobre la calle Necochea, se entusiasmó mucho más una vez que su eterno acompañante también se prendió en la misma. Primero quisieron ir con un profesor que entrenaba a tantos otros en el Dique pero él dijo: ?¿Para qué?, vayamos y hagamos nuestro ritmo?. Eso marca un poco el carácter amateur de los dos, pero también el espíritu autodidacta. Es que, aunque parezca mentira, viéndose las vitrinas, él nunca había practicado ningún tipo de deporte. ?Es más, al principio, cuando salíamos a correr yo lo cargaba porque se vivía tropezando. Siempre le decía que hasta era capaz de tropezarse con una hoja y mirá ahora?, cuenta su mujer. ?La verdad que uno se va dando maña solo?, agrega él. Luego ella, un buen día, le tiró la idea de anotarse en una competencia formalmente, a lo que recibió un ?¿te parece??. ?Si total solíamos correr seguido, era lo mismo un día hacerlo con otro incentivo?, explica. Pero le faltó inscribirse en los 7 kilómetros de la Universidad y cuando se acordó, horas antes, pensando que era tarde, su marido ya había hecho el trámite ?chico de los mandados? mediante. Así se fue dando esta linda fábula que ya tiene hojas y hojas de El Eco de Tandil archivadas en una carpeta que da cuenta de copas y podios y que el día de mañana servirá de reflejo para sus nietos, Felipe (3) y Julieta (1), por parte de ?Miguelete?, y Sofía y otra niña que viene en camino del lado de ?Vicky?.
Cualquiera que los conoce a estos dos abuelos se habrá aburrido de verlos pasar a buen ritmo por las calles de Tandil. ?Arrancaron caminando y mucho tiempo después se largaron a correr?, cuenta uno de sus hijos, Miguel. Ni hablar el cariño que han cosechado a lo largo de este tiempo en el ambiente del atletismo local y zonal.
La historia de competencia oficial de Ketty y Jorge Pagnacco es muy agradable de escuchar de vuestra boca porque comenzó así, sin otra intención que no sea dispersarse. Y lo atípico del caso es que nace recién hace 8 años. Y con ?recién? nos referimos a la impresionante (otro término no le cabe) cantidad de trofeos que han acumulado en todo este tiempo. Incontables, por cierto. Con sólo ver la imagen que ilustra esta nota parece mentira que dos ?viejitos? -dicho esto con cariño- puedan haber alcanzado semejante cantidad de títulos.
Seguro que ni soñaban o sospechaban con tener tanto ímpetu, resistencia y éxito como para casi no toparse con contras de su edad en la categoría Master G. Por eso cada vez que corren saben que se vuelven a casa con un trofeo. ¡El problema es que ya no saben dónde meterlos!
La prueba está en una de las últimas carreras que disputaron en 2009, internacional, en Uruguay. La encararon con todo sabiendo que se toparían con corredores de otras latitudes, estaban los locales, paraguayos y los más temidos, los brasileños con físicos que intimidaban. Pero evidentemente los tiempos que ostentan los Pagnacco son muy buenos porque de allí Jorge se trajo tres medallas doradas y Ketty dos plateadas y otra dorada. Sumado esto a dos copas inmensas. Impecable.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailVaya si el deporte es salud, dialogar con ellos contagia energía, vitalidad. No dan ni por asomo la edad que tienen y lo curioso del caso de Jorge es que cuando cualquier atleta comienza en el declive lógico de su carrera, en cuanto a cronómetros, él no paró de mejorar tiempos desde que arrancó. Algo completamente inusual llegada determinada edad y que lo mantuvo siempre motivado, ?aunque ahora ya no esté mejorando tanto, me mantengo?, dice con orgullo a sus 73 ?pirulos?.
Son la excepción a la regla desde varios puntos de vista, porque en una carrera uno puede correr contra sí mismo, pero en su caso, ellos saben que sin el apoyo y acompañamiento del otro no hubieran logrado lo que lograron. El verdadero incentivo de ellos fue tenerse de laderos. Lo viven y festejan en pareja, tal es así que ?parece mentira pero cuando yo me lesiono, a ella también le pasa algo?.
Para sugerir notas o personajes el lector puede comunicarse a luispepoibarra@yahoo.com.ar
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