Los pastos altos en las banquinas de la Ruta 30, un gran peligro latente, reducen la visibilidad
En las últimas semanas del año, la falta de mantenimiento en las banquinas de la Ruta Provincial 30, en el tramo comprendido entre Tandil y Rauch, fue uno de los reclamos más reiterados por los lectores, oyentes y televidentes de Multimedios El Eco.
Una recorrida por el camino permitió comprobar que la altura de los pastizales reduce ostensiblemente la visibilidad en extensos tramos del camino e incluso oculta los carteles indicadores de las curvas y cruces, además de los que marcan las velocidades máximas permitidas.
Al llegar a Rauch, las quejas de los habitantes de la localidad vecina reafirman la sensación de inseguridad reinante desde que comenzaron ?afortunadamente- a registrarse lluvias.
La indignación se deja ver al recordar que por años se reclamó la repavimentación del camino y ahora no se realiza ningún tipo de mantenimiento. Al mismo tiempo, reclamaron controles al observar que comienza a resentirse el pavimento por el paso de camiones con sobrepeso.
Cabe recordar que cuando se anunció la obra, los municipios de Tandil, Rauch y Las Flores anunciaron que conformaría un consorcio tendiente a evitar que la ruta se deteriorara.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas curvas,
una trampa
Más allá de las infracciones que suelen cometer los conductores, la entrada a cada una de las curvas se convierte en algo cercano a una trampa mortal. Los vehículos sólo perciben la presencia del otro cuando se cruzan por carriles opuestos y no hay hacia dónde tirarse sin correr riesgos.
Si bien el camino aún está marcado, muchos automovilistas no respetan la doble línea amarilla y se adelantan a pesar de no contar con una visibilidad óptima. En las zonas permitidas para pasar a otros, los pastos también reducen la visual.
La situación se agrava al encontrarse en el camino con camiones cargados que circulan a un promedio de 70 kilómetros por hora, cuando ya no hay tiempo de frenar marchando a una velocidad permitida.
Por otra parte, es cada vez más habitual observar a conductores que se largan a pasar a los vehículos de gran porte aunque vengan otros de frente. De tener que tomar la decisión de tirarse a la banquina, los pastos se convierten en una verdadera incógnita.
Cabe resaltar que en tiempos de cosecha también es cotidiano cruzarse con maquinaria agrícola y tractores que circulan en fila, lo que incrementa el riesgo de por sí latente en las rutas de la zona.
A todo esto hay que sumarle el fluido tránsito que se registró durante el fin de semana por el inicio de la temporada turística. Durante la tarde del último día de 2009 una extensa fila de automóviles y camionetas viajaba en dirección a Tandil.
Prevenir
a tiempo
Fuentes policiales confirmaron la peligrosidad que representan los pastizales, que se observan desde el mismo ingreso a la Ruta 30, en la rotonda con la Ruta Nacional 226.
?Gracias a Dios? en los últimos meses no se han producido accidentes graves en el tramo comprendido entre Tandil y Rauch, aunque dos recientes vuelcos pusieron en alerta a los asiduos usuarios del camino.
Por este motivo, muchos vecinos de Tandil y Rauch resaltaron la necesidad de encontrar una solución que permita prevenir accidentes ?más allá de las imprudencias innegables-, en una ruta que tiene en su haber una larga lista de víctimas fatales.
Acaso la solución estaría en cortar los pastos y fumigar con algún producto que frene su crecimiento. A primera vista, no parece que la causa esté en los costos, como tantas veces se argumentó cuando la demanda se centraba en la repavimentación.*
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