Los Reyes Magos repartieron golosinas y llevaron alegría a cientos de chicos de la zona norte de la 226
Ayer por la tarde, y a partir de la iniciativa solidaria de una familia de Villa Aguirre, los Reyes Magos recorrieron las calles de los barrios en la zona norte de la Ruta 226 para repartir a su paso caramelos a una gran cantidad de chicos.
Al igual que en ediciones anteriores, el punto de partida fue una vivienda de Basílico 1869, de la familia Galavert, donde se realizan todos los preparativos para que Melchor, Gaspar y Baltasar inicien la clásica caravana.
Mientras la camioneta con los tres Reyes Magos se preparaba para salir, por las destinas cuadras se podía ver grupos de chicos que, expectantes, aguardaban su paso.
En medio de la recorrida, los familiares colaboraron para repartir las más de dos mil bolsas con golosinas.
En esta oportunidad, las bolsitas con caramelos y chupetines fueron repartidas gracias a las donaciones de particulares e incluso de los comerciantes de la zona. Todos aportaron para que esta iniciativa, que realizan desde hace siete años, se concrete una vez más.
Preparativos
Mientras avanzaba la caravana, que cada vez iba sumando más gente, Claudia Galavert contó a este Diario detalles de esta movida solidaria y precisó que en los días previos “se van juntando golosinas, caramelos, chupetines, alfajores, y después se reparte todo”.
Para Navidad, Papá Noel recorrió las calles con 1.800 bolsitas, pero los Reyes Magos distribuyeron dos mil entre todos los chicos de la gran barriada al norte de la Ruta 226.
“Salimos a recorrer Villa Aguirre, La Tandilera, La Unión, barrio 25 de Mayo”, detalló Claudia sobre el recorrido, a la vez que resaltó que este año incluyeron en el camino un comedor de Villa Gaucho. “Alrededor de las 21, cuando terminen de comer los nenes, nos esperan a nosotros”, dijo.
Luego, apuntó que “mis tres hermanos, que son los que organizan esto todos los años, compran las golosinas y después recibimos colaboraciones, que este año fueron muy buenas”.
“Es algo que mis hermanos José María, Gustavo y Pablo quisieron hacer y mi hermana Patricia y yo nos sumamos a la idea, que nos gusta mucho, para que los chicos del barrio tengan una golosina”, confió Claudia.
“La alegría
en sus caras”
Por otro lado, Claudia Galavert destacó lo que representa esta movida solidaria que tiene lugar desde hace siete años consecutivos: “Es algo hermoso, es muy lindo ver la cara de los chicos cuando les entregás una bolsa con caramelos, la alegría en sus caras. Es muy gratificante”.
Y a su paso “la gente lo agradece, nos aplauden, sacan fotos, es una alegría todo”, remarcó.
Si bien en un principio reconoció que costó un poco la colecta de golosinas luego del fallecimiento de uno de los principales colaboradores, finalmente la numerosa familia logró el objetivo. “Nos costó al principio pero después tuvimos mucha ayuda”, dijo para agradecer por último “a todas las personas que se acercaron a brindar una mano”. *
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