Los tamberos protestaron en el jueves ?blanco y negro? y enviaron a faena 1.274 vacas lecheras
Tamberos ingresaron ayer 1.274 vacas lecheras para la faena al Mercado de Hacienda de Liniers, en el denominado “jueves blanco y negro”, para protestar por la situación que motiva “el cierre de tres tambos por día” en el país.
De acuerdo con los datos provistos en Liniers, la mayoría de los animales (960) correspondieron a establecimientos de la provincia de Buenos Aires, seguidos por más de 170 de Entre Ríos.
También llegaron animales de Córdoba, La Pampa y Santa Fe en una “entrega simbólica” que equivale a la dotación completa de 10 tambos, según explicaron dirigentes, entre ellos, Guillermo Gianassi, titular del área lechera de la Federación Agraria Argentina (FAA).
El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, dijo que si partir del lunes no hay cambios en la política lechera volverán “las protestas” en el sector.
“El campo espera un cambio de escenario político, por la pérdida de la mayoría que tendrá el Gobierno en el Congreso. Pero si hay tozudez por la derrota, entonces nos esperan tiempos difíciles”, analizó el ruralista.
Por su lado, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, Pedro Apaolaza, lamentó, en diálogo con Noticias Argentinas que el Gobierno “no se haya dado cuenta” del deterioro que sufre la “lechería”, y dijo que a pesar de las “promesas, nadie cobre un peso el litro de leche”.
Alrededor de mil animales fueron comprados por el frigorífico Swift y los precios de los lotes oscilaron entre 1,80 y 2,50 pesos por kilo de vacas holando que pesaron 546 kilos de promedio, informaron operadores.
Apaolaza adelantó a NA que la próxima medida será vender “leche pasteurizada” en sachets y la recaudación será “destinada a alguna asociación de bien público”.
“Vamos a envasarla y venderla en las bocas de supermercados a la mitad de precio de las góndolas, para que el consumidor vea que podría comprar por el 50 por ciento el sachet de leche”, advirtió.
En un comunicado, Carbap advirtió que “la situación de la actividad láctea argentina es crítica, y no existen dudas que la ocasionó la política del Gobierno”.
Destacó que se forzaron “acuerdos” de “imposible cumplimiento” además de “productos subsidiados para clases medias y altas de la sociedad, aprietes permanentes a los diferentes actores de la cadena, y anuncios espasmódicos que sólo generaron más incertidumbre y desconcierto”.
La entidad que preside Apaolaza consideró que se realizaron “arreglos con los sectores de la comercialización que perjudican directamente al resto de la cadena y a los consumidores”, como los “planes disparatados para promocionar el consumo de queso”, entre otros.
“La leche es un insumo vital para el desarrollo y la nutrición en la infancia. Su desarrollo, crecimiento y sustentabilidad merecen una política de Estado, inalterable ante distintos gobiernos”, coincidió la entidad. (NA)
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