Los vecinos de Vicente López y Neuquén piden que arreglen ?un pantano? que atraviesa la calle
“No se puede pasar, tenemos que andar por arriba del campo. Cuando llueve es imposible salir de tu casa. Acá tenemos criaturas. Mi vecina está embarazada a punto de dar a luz. Los remises directamente no vienen; el colectivo pasa a dos cuadras pero ¿cómo hacemos para tomarlo si no podemos salir?””, se preguntó Soledad Acosta que vive en la esquina de Vicente López y Neuquén.
Un charco profundo, de grandes dimensiones y surcado por huellas de vehículos que han desafiado al barro para circular atraviesa la cuadra de vereda a vereda. Parece una escena tentadora para el Dakar, lástima que las personas que habitan la arteria son humildes y no cuentan con vehículos doble tracción.
“Es andar entre el barro. Para hacer mandados, los días de mucha lluvia sale uno de toda la cuadra, descalzo, se arremanga los pantalones y va. Como en la época de antes, así vivimos”, describió la joven.
Soledad Acosta tiene 25 años y siempre vivió en el barrio. “Siempre fue así”, relató y aseguró que su madre y sus hermanas han realizado varios reclamos al Municipio. “Es más, ha venido la máquina, pero hace de cuenta que no pasó porque cuando llueve, vuelve a hacerse ese barro, ese pantano, que es imposible pasar”, remarcó.
La cuadra es el desenlace de una pendiente. “Es una zona muy baja. Los días de lluvia el campo es todo agua, se inunda”, agregó sobre la problemática que se agrava cuando precipita.
“Los remises que ya conocen no vienen directamente y los autos que por ahí no conocen, vienen y a mitad de cuadra se vuelven. Si es de noche, que está oscuro y no se ve nada, se encajan. Se han encajado garraferos, y salimos nosotros a ayudarlos”, dijo.
Remarcó una y otra vez que “es imposible transitar, tenés que andar por adentro del campo y cuando llueve, el campo también se inunda, es lo mismo”.
Más de una decena de chicos viven en la cuadra y llegan a la escuela mojados y embarrados. “Al nene mío, para llevarlo al jardín tengo que ir por dentro del campo con el nene a upa para que no se embarre, porque lo baño acá y cuando llegamos al jardín tiene barro por todos lados”, describió Soledad Acosta.
Ella ha desarrollado una estrategia para mantener a su niño seco: “Yo tengo que ir hasta la esquina con unas zapatillas viejas y allá cambiarme, porque si no voy hasta el jardín llena de barro. Y no sólo a mí, con todos los chicos que van a la escuela les pasa lo mismo”.
En Vicente López y Mendoza, a media cuadra del lugar en dirección al Parque Industrial, la situación es similar. “Los chicos vienen temprano para ir a la escuela y no pueden pasar por acá, así que agarran por adentro del campo a las 6 ó 7 de la mañana, o dan toda la vuelta manzana”, describió la mujer, preocupada por la corta edad de los pequeños que deambulan por los pastizales tan temprano para poder tomar el colectivo amarillo que pasa por la esquina de Catamarca.
Su pequeño de 4 años asiste al Jardín de Infantes 925, ubicado en el Complejo Educativo Arco Iris, y muchos de los niños del barrio van a clases a la primaria que funciona en el lugar.
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También explicó que ha presentado la Nota 10.054 en Mesa de Entrada de la Municipalidad reclamando a Vialidad que ponga en condiciones la deteriorada arteria.
“Vienen, pasa la máquina y hace más desastre. Porque si bien pasa la máquina arriba para que yo no me inunde, queda el pantano a la altura de la casa de mi hija”, se quejó.
otro tema
Otro problema que enfrentan los vecinos de la cuadra es la acumulación de basura en los terrenos desocupados, en las veredas y banquinas, un gran foco de infección.
“Muchas veces, entre los vecinos hemos juntado y prendido fuego, pero tenemos que elegir un día, amontonar todo y necesitamos que no haya viento”, señaló Soledad Acosta.
Por su parte, Brito Veliz, aseguró que hace 5 años que vive en la cuadra y “veo que vienen en camionetas y tiran basura” en distintos predios de la zona.
“Voy a sacar la cara por ellas, porque veo lo que ellas hacen con sus criaturitas en los brazos, llevándolas por el medio de los pastos, en medio de los cardales, para que lleguen a la escuela o para hacer los mandados. Yo me pongo en el lugar de ellas, porque ellas tienen razón en reclamar lo que merecen”, sostuvo este hombre que vivía en la calle Margarita Galfre y, con la reforma del paseo de La Movediza, fue trasladado por el Municipio a Vicente López y Neuquén.*
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