Lucas Feldman, el retiro anticipado por una lesión
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A los 27 años puede decirse que un deportista está en su mejor momento. Con el máximo potencial físico y la maduración y la experiencia suficiente para sacarle el mejor provecho. Sin embargo, para el tandilense Lucas Feldman, surgido en Los Cardos y actualmente en Belgrano Athletic, el tiempo del rugby de alto rendimiento se terminó por una lesión que lo obligó a retirarse de las canchas anticipadamente.
Lucas nació el 7 de marzo de 1985 en Tandil, y dio sus primeros pasos en el rugby a los 12 años, en lo que era la 7ma. división de Los Cardos dirigida por el Negro Guazzelli y Alejandro Christensen. Se fue formando como primera línea, y a los 18, después de lograr el campeonato de la Unión con la M-17, se radicó en Buenos Aires para estudiar, aunque siguió ligado a la Urmdp, participando en los seleccionados M-18, M-19 y Mayor. Antes de partir también tuvo su experiencia en la primera verde, y su último partido fue en aquella visita de los South African Legends.
La mejor forma de no perder sus raíces serranas fue formar parte de GNC, el equipo de Seven formado por mayoría de tandilenses que se presenta desde hace años en diferentes torneos. A partir de 2004 empezó a vestir la camiseta de Belgrano Athletic, como parte de la numerosa legión tandilense, y fue escalando desde la M-20 hasta sumarse al plantel superior en 2006.
En la primera del Marrón jugó más de 100 partidos, pero hace dos años comenzaron las lesiones que terminarían alejándolo definitivamente de las canchas: “En 2010, casi llegando a final del campeonato, y antes de jugar con Olivos, tuve un golpe en un entrenamiento que me produjo una fuerte contractura en la espalda. Después de entrenar toda esa semana y de jugar el sábado, volví a las prácticas pero ya no podía más del dolor. El médico del club me mandó a hacer una resonancia en la columna, y unos días después ya no podía abrir la mano”, cuenta Lucas.
“El resultado de la resonancia fue una hernia discal que había comprimido uno de los nervios de la mano derecha, lo que me dejaba sin fuerza la mano. Consulté con el médico Sebastián Salvat, el ex jugador de Los Pumas, que me dijo que si me operaba podía volver a jugar, y no lo dudé ni un segundo. A las dos semanas me operé. Esa lesión me hizo perder los cuartos de final y la semifinal de ese año”, cuenta Feldman, también conocido como Quique en el club de Virrey del Pino.
“Después de la recuperación con kinesiología me preparé físicamente para volver a principios del año pasado. Jugué unos partidos de ala, y de a poco arranqué de pilar en la Pre y en la Inter. En los últimos meses de esa temporada, el pilar derecho titular de la primera se fue a jugar afuera, y me preguntaron si estaba para jugar en ese puesto. Acepté enseguida, y jugué varios partidos, pero el precio era muy alto. Al terminar los partidos me agarraba un dolor fuerte en los brazos, pero por cabeza dura o por el afán de seguir jugando y recuperar lo que me había perdido con la recuperación de la lesión, seguí. Llegué hasta las semifinales con Pucará, en La Plata. Me volví a hacer estudios en la columna por las molestias, y salieron mal. Tengo varias lesiones en la columna, aunque ninguna de gravedad, lo que me va a permitir llevar una vida normal. Pero no me puedo golpear más porque corro el riesgo de una lesión medular”.
Dentro de la tristeza que le produce a Lucas la despedida anticipada del deporte que lo apasiona, rescata la forma en que lo despidieron en Belgrano: “Si bien es muy triste no poder jugar más, el rugby me devuelve cada día mucho más de lo que le di. Después del último partido con Los Tilos en el club, se junto un montón de gente en secreto para hacerme una calle en la que estaban mis amigos y mi familia. La verdad es que, como le dije a todos ellos, por más que me ponga mal no volver a entrar a una cancha, fue el mejor regalo que me hicieron en la vida”.
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