Luis Cerone dijo que la crisis afecta y que ?Tandil necesita una política de turismo en serio?
El receso invernal quedó atrás y cada uno de los visitantes que Tandil recibió, poco a poco va dejando la ciudad. Así, el pago va retomando su fisonomía habitual para dejar paso a los balances, teniendo en cuenta la realidad política y económica que se vive en el país y de la que la ciudad parece no estar ajena.
El Eco de Tandil visitó al empresario del turismo, Luis Cerone, quien se encontraba ultimando detalles de la construcción en su actual emprendimiento, Villa Pinar de las Sierras, con la vista puesta en continuar apostando a un destino turístico de excelencia, aunque en la estrategia piensa también en un lugar para la recreación y encuentro de los tandilenses.
-¿Cuál es el balance que dejó este receso invernal?
-En comparación con lo que esperábamos tres semanas atrás, lo que vivimos en estas dos semanas fue muy bueno, pero si hacemos una retrospectiva y nos remontamos al año pasado o al anterior, creo que estamos notando la misma disminución de demanda que notamos este verano, cuando todo el mundo se quejó y no solamente los operadores de Tandil. Hay una retracción en determinado tipo de gastos, se está desacelerando el crecimiento, más allá de haber sido bueno este receso para Tandil?.
-¿Se debe a la crisis del campo, es una suma de situaciones o qué otras causas encuentra esta retracción?
-Tenemos una crisis y el país no se está dando cuenta, mejor dicho, los responsables de informar que estamos entrando en recesión no lo quieren ver. Acá todo es subsidio, subsidiamos en Tandil a más de 500 familias con el alquiler, con zapatillas; subsidiamos al petróleo, los ferrocarriles, las líneas aéreas, acá y allá. Es una manera muy cruel de hacer política, el dinero público de los contribuyentes que trabajamos día a día y en algún momento esto se agota. Fíjese que el último crédito internacional que conseguimos fue de Chávez a un 15 por ciento de interés, en dólares, y se supone que es un amigo, pero un amigo que nos mata, una de esas amistades que nos duelen y cuestan mucho…
-¿Y Tandil se está dando cuenta?
-Vivimos en una ciudad privilegiada. Es bastante rica, pero lo que se va a producir es un aplastamiento y lo vemos en el turismo. Es un aplastamiento en cuanto a la clase media. Suben los colegios privados, los seguros de autos, la medicina privada, los alquileres, los combustibles y el nivel de ingresos se puede subir, y no hablo de los que tienen mil hectáreas sino del común de la gente; la realidad es que se nota un aumento permanente en el costo de la vida, de las cosas. No tenemos que olvidar que el sector turístico forma parte de la cuarta o quinta necesidad de la gente en la escala. Primero hay que alimentarse, después vestirse, después tener un techo y en algún lugar, usamos una parte de dinero para el ocio, por lo que estamos empezando a notar una desaceleración en la economía que repercute en el sector.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa política de preservación
-¿Con qué mirada está siguiendo la expropiación de las canteras que están dentro de la Poligonal?
-Con una mirada hacia el futuro. Es algo inteligente, pero hay que ver cómo se resuelve el tema de los trabajadores, aunque tampoco es un número tan grande si lo comparamos con los que quedaron sin trabajo con el cierre de la Posada de los Pájaros, cerca de 40, y nadie salió a hacer un escándalo. No se puede decir que no ha causado impacto esta cantidad de personas que quedó sin trabajo porque sería faltar a la verdad, es lamentable; pero lo de las canteras es inteligente porque hay que cortar con eso de una vez por todas, ya que el daño es irreparable.
-¿Lo sorprende la rapidez con la que se está actuando?
-Me sorprende que no se haya actuado antes. Estoy cansado de aquellos funcionarios que esperan dos años para hacer anuncios, porque son años electorales y después que pasa todo eso se toman un año de recreo hasta que vuelva el año electoral. Me sorprende que haga 15 años que estamos hablando de cómo reparar la Ruta 30. No me sorprenden las cosas que están bien hechas. De una vez por todas hay que tomar medidas que son las estructurales que son las que hacen falta.
-¿Superadas éstas cree que se irá luego por las canteras que están fuera de la Poligonal?
-Creo que hay que hacer una evaluación de impacto y necesidad. Me gusta la ecología, pero no me gustan los ecologistas. Me gusta la ecología como concepto. La ciudad necesita de piedras para seguir viviendo y es una actividad económica que es rentable, en todas partes del mundo se utiliza, pero me preocupan tanto las que están fuera de la Poligonal como todos los edificios que están en el centro porque dentro de seis meses, cuando esté terminado el 80 por ciento de los edificios, entrar al centro va a ser un tema por demás preocupante, entonces hay temas que hay que ir tratándolos globalmente y hay otros que son males necesarios. El parque minero sería la solución ideal, ubicado a 15 ó 20 kilómetros de la ciudad, con un tope máximo de extracción haciendo un cálculo de lo que va a consumir la ciudad de acá a 50 años más un porcentaje adicional para vender afuera.
El rumbo
-¿Qué le falta a Tandil?
-Siempre dije que esta ciudad es la ideal para no hacer nada. No tiene agua, no tiene nieve ni montañas ni grandes extensiones para recorrer como se puede hacer en otros lados, por lo que debemos tener espacios recreativos contenidos porque en definitiva la gente qué viene a hacer: a estar en un buen alojamiento, a comer en un buen restaurante y ocasionalmente agregarle alguna actividad ecuestre, hacer una caminata y andar en bicicleta, por lo que me parece que la ciudad necesita es tener un balance de la cantidad de camas que tiene con respecto a la cantidad de servicios que puede brindar, de manera que no se convierta en un lugar en el que para ir a comer y andar a caballo tenés que hacer cola. Hay que buscar un equilibrio entre lo que es la demanda real de la gente. Ni esquí ni ruffting porque no tenemos, pero sí paz, tranquilidad, buenos lugares de alojamiento, lugares razonablemente buenos para comer y que eso no se convierta en un cuello de botella. Meterse dentro del ritmo de la ciudad y no perjudicar ni al habitante de Tandil ni a uno mismo haciendo cola para comer una pizza. La belleza de la ciudad para los tandilenses es endémica y no siempre lo podemos apreciar. Cualquier turista desearía poder estar siempre acá como estamos nosotros.
-¿No necesita Tandil abrirse un poco más de sus paseos tradicionales?
-Tenemos que generar una política turística en serio. Hay lugares como Chapaleofú, con el puente de hierro en el viejo camino a la Base Aérea donde se pueden hacer fogones y un lugar de esparcimiento o el Cerro de la Virgen, que no puede estar en el estado de abandono en que está, pero para eso siempre va a haber que poner un poco de dinero, pero si uno va a medir la cantidad de plata que va a ganar un concesionario en el Cerro de la Virgen, un sábado o un domingo, es tanta que vos creés que el tipo va a tener abierto todos los días del año cuando, entre semana, durante muchos meses, no va a venir nadie, por eso hay que mezclar lo que es contención social con las necesidades de la ciudad. Eso hace que reclame urgentemente que se ayude a la gente, pero con dignidad. Ver qué familia está dispuesta a ir a vivir a la zona de La Pastora, qué familia está dispuesta a ir al Cerro de la Virgen con un compromiso en serio y generando opciones de trabajo, dignificando a la persona que se haga cargo de eso pero, lamentablemente, eso no se da así.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios