Lunghi abogó por el “desarrollo y la igualdad” durante su discurso por el aniversario de Tandil
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El discurso que pronunció Miguel Lunghi es el siguiente:
"Llegamos hoy aquí a celebrar un nuevo aniversario de la fundación de Tandil, imbuidos más que nunca de aquel espíritu pionero con que el brigadier general Martín Rodríguez hace 189 años despertó a las cinco de la mañana a 260 soldados de su tropa para comenzar la construcción del Fuerte de la Independencia.
A sólo once años del Bicentenario algunos bien podrían decir, con razón, que buena parte de las necesidades de Tandil ya han sido realizadas en sus distintos ciclos históricos: su industria metalúrgica, su Universidad, sus Hospitales públicos, la polea de desarrollo de la actividad agrícola-ganadera, la industria del turismo que aún no encontró su techo, su educación, la formidable sinergia entre la actividad empresarial privada y la pública, y otras realizaciones indiscutibles y meritorias que ya son parte de la realidad cotidiana.
Si uno tomara estos parámetros económicos de progreso con la consigna y el presagio del fundador, bien podríamos decir que finalmente Tandil alcanzó a construir esa prosperidad y esa riqueza.
Pero cuando empecé este discurso aludiendo a la necesidad de reinventar el espíritu pionero, también busqué asignarle dos sinónimos a los célebres adjetivos que pronunció el fundador aquella mañana del 4 de abril de 1823.
Y encontré que aquella prosperidad y riqueza que predestinó nuestro fundador a comienzos del siglo diecinueve, bien podrían continuarse epocalmente en el siglo veintiuno, en otras dos palabras que hoy riman con la misma fortaleza de aquellas: desarrollo e igualdad. Las cuales son hijas dilectas del progreso.
El desarrollo y la igualdad no funcionan aquí como una mera expresión de deseos, o como un recurso de la retórica para utilizar en fechas históricamente fundamentales como ésta.
El desarrollo y la igualdad son los máximos desafíos que tiene la clase dirigente en todos los niveles de nuestra comunidad para llegar a nuestro Bicentenario en el año 2023, con aquel presagio del fundador cumplido en su más absoluta dimensión, es decir cumplido para todos los tandilenses. El desarrollo y la igualdad, en la ciudad que tenemos, no es una utopía. No es una quimera. No es el sueño imposible del optimismo político.
Este es nuestro desafío máximo, que nos compromete a todos, en el que debemos trabajar juntos en el marco de políticas de estado, redoblando el esfuerzo, bregando también para que el federalismo y la autonomía municipal sean una realidad tangible para la gente.
Así, aquella prosperidad que imaginó el Brigadier Martín Rodríguez en medio de la nada, se convertirá en una realidad concreta, cabal e irrefutable.
Quien les habla no es la misma persona que llegó aquí hace ocho años para decir su primer discurso de cara a Tandil y en el aniversario de la ciudad. Gobernar enseña muchas cosas.
Pero entre todas las cuestiones que vamos aprendiendo en el camino de la gestión, hay una enseñanza que voy a llevarme en el equipaje del médico que tuvo la honra de que sus vecinos lo eligieran tres veces en las urnas de la democracia: gobernar es saber a donde queremos ir y con quienes queremos ir.
Y este intendente quiere ir hacia la sociedad del Desarrollo y la Integración absolutamente con todos, sean del color partidario que sean. Porque la sustancia de una democracia en serio, vital, profunda y moderna, reside en la diversidad de las voces que la construyen.
Bienvenidos sean los que quieran cambiar hoy la calidad de vida de cada vecino que la prosperidad global no incluye, porque esa batalla no es solamente cultural. Es social, pertenece a lo humano, a lo que nos conmueve y nos rebela: que nos duela la pobreza es un dolor unánime, no tiene bandera, no tiene o no debería tener relato, por usar un término muy de moda.
Yo hoy quiero invitarlos a que dejemos que la historia sea la que escriba el relato y que nosotros hagamos la historia. Un cielo común nos alberga, una pasión sin dobleces nos contiene: nuestro amor por Tandil.
Quisiera cerrar estas palabras con una frase de cabecera que pertenece al filósofo español José Ortega y Gasset. La dijo a los argentinos en 1939, como un diagnóstico y una lección de positivismo contra las excusas, el descontento y la frustración que suelen ser parte del folclore nacional. Ortega y Gasset nos recomendó aquella vez: “Argentinos a las cosas”.
Es lo que cada día al levantarme me repito y le repito a los hombres y mujeres que me acompañan en este viaje de ida trabajando por una ciudad mejor: “Tandilenses, a las cosas!”
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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