Lunghi camina
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Cada vez falta menos. Las elecciones de octubre están a la vuelta de los actuales acontecimientos, por más que, con lógica, a la mayoría de la gente no se le vaya la vida con eso. Los precios no cambian, los problemas son los mismos, las alegrías son independientes.
Lo mismo que pasa en Tandil podría decirse que se repite a nivel nacional en ese sentido. Allí, en las grandes ligas en las que se jugará la presidencia por cuatro años, desde el oficialismo Cristina coquetea y, si se pensara desde el pago chico, hace lo mismo que Lunghi: no dice que va por más, pero pone todas sus fichas en eso.
En la oposición radical pasa más o menos lo mismo, aunque ahí donde a Alfonsín se le bajaron del tablero los alfiles Cobos y Sanz, a Néstor Auza todavía le duran. Claro, él tampoco dijo todavía que será candidato, por más que hace meses juega a eso.
La diferencia radica en que, a su lado, todavía no se le allanó el camino, pese a que se trabaja para instalar con fuerza la idea de que por decantación será el elegido.
Algo que, por ahora, por ejemplo, Raúl Escudero, como presidente del partido, se resiste a digerir. Y tras aquel comentado fugaz Viernes Santo sciolista, volvió a mostrarse pendenciero por no haber sido invitado a la foto con el Gobernador en la que sí apareció Auza en carácter de “candidato” y multigestor.
Lo mismo, más allá de las palabras, podrá decirse desde las trincheras de distintos sectores con una representación sindical o social considerada menor, aunque con una base posiblemente más extensa que la que marca el peso de sus dirigentes.
Allí donde Auza cuenta como respaldo las voces de dirigentes con largos cargos provinciales o nacionales en sus tarjetas personales, enfrente, aparecen hombres y mujeres con los pies un tanto más embarrados, menos ambiciosos y con más fondo de comercio justicialista.
Mientras tanto, con el peronismo que no sale de su stand by esperando vaya a saber qué momento, Miguel Lunghi camina.
Camina con la fortaleza que cuenta cualquier candidato que está en ejercicio, que es una gestión para mostrar. El que gobierna, ahí donde el otro tiene palabras, tiene hechos. Que podrán gustar más o menos, pero no hay que explicarlos, hay que mostrarlos.
Camina con su gestión, no sólo como en la imagen, durante una actividad de concientización en salud.
Camina buscando mostrar a cada paso lo hecho como argumento de campaña y avanzando en sus futuristas ejes de desarrollo.
Camina con las grandes promesas, como la de un estadio, un autódromo o un centro cívico, a cambio de involucrarse personalmente, por ejemplo, en las discusiones sobre si hay más o menos ocupación en la ciudad, en la que se enrolaron algunos de sus funcionarios y dirigentes opositores.
Camina hacia lo que imagina, luego de un tránsito con algunos baches, una meta segura.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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