Lunghi evitó el discurso y prefirió caminar entre miles de tandilenses en los festejos
A un año de haber montado un acto electoral para los por entonces candidatos del Frente para la Victoria, Cristina Fernández y Daniel Scioli, el jefe comunal Miguel Lunghi ensayó el festejo del primer aniversario de la réplica de la Piedra Movediza evitando el discurso, pero apoyado en un aparato cada vez más aceitado para montar espectáculos públicos.
Hace un año, el ex presidente Néstor Kirchner le daba a Lunghi esa palmada en la espalda arriba de un escenario y le dejaba el que sería ?semanas después- su principal slogan electoral: ?Este intendente me entusiasma?.
Hoy, y con la crisis del campo a cuestas, en el palacio de Belgrano al 400 ya no esperan esos mensajes del matrimonio K sino que ven venir una arremetida por haberse subido a los reclamos de los productores para pedir, además de que se retrotraiga la medida, más coparticipación.
Lo cierto es que ayer Lunghi evitó discursos y prefirió caminar entre los miles de tandilenses que ayer se acercaron a esa barriada atraídos por el aparato de espectáculos públicos que, hoy en día, sólo se pueden montar desde los despachos oficiales.
Dos globos aerostáticos en el descampado que está junto a la capilla del barrio, una muestra de autos, otra de motocicletas, espectáculos teatrales para niños, música en vivo, y la feria, escenario propicio para que funcionarios y concejales del oficialismo se mostraran de manera más informal.
La gente sabe poco de las idas o venidas entre radicales y peronistas ?como en la que entraron los L con los K ahora tras el pacto implícito de no agresión- pero sí conoce o, al menos, marca cuál es la sensación de los que viven, o se acercan ahora a la barriada de La Movediza.
Como Silvia (43), que es una vecina del lugar: ?No es todos los días, pero sí los fines de semana o los domingos se acerca más gente que antes. Todavía faltan un montón de cosas, pero es un paso. Mire cómo está hoy: hasta el año pasado era imposible ver a tantos acá?.
?Mire, a nosotros nos sirve para venir a mostrar los autos y creo que a la gente le gusta porque sino ni vendría, es así de sencillo. Aparte mire: hay chicos, grandes, jóvenes, todo el mundo disfrutando del domingo?, resumió uno de los tuercas que, junto a otros, aprovechó el evento para despuntar el vicio.
En la feria, mucho de mirar y pasar, pero poco de frenar y comprar. ?Se acercan y preguntan, pero pocos compran. Igual está bien para que conozcan lo que hacemos, ya con ir al mercado uno se da cuenta que los precios están por las nubes, y que queda poca plata?, sentenció una de las feriantes. Y completó con algo de sorna: ?Vamos a ver si algún político se anima a comprar algo?, haciendo el clásico gesto del puño contra la palma de la mano ?a poner la platita?.
Ayer, la atracción estaba abajo. Aunque los mejor preparados físicamente se animaban a subir el cerro para ver la Réplica y de paso sacarle una instantánea a los dos globos que, por seguridad, se mantuvieron a pocos metros del piso y férreamente amarrados a sogas.
Chicos con sus barriletes ?que sí remontaron vuelo- y madres complicadas por los berrinches del nene que ve el barrilete, lo quiere, pero no lo tiene.
El padre que se queda junto a los fierros, mientras la madre con la hija se van a mirar cositas a la feria.
Algo de lo que se pudo ver ayer en la Movediza, un año después de aquel pacto electoral implícito que se llevó puesto el campo con sus quejas por las retenciones, por la ausencia de políticas diferenciales, por la inflación de precios, y demás. Todo eso que peronistas y radicales ya sabían ?pero no querían debatir- mientras descubrían la réplica de la Piedra Movediza.*
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