?Lunghi se ha acoplado al crecimiento del país, pero tiene un techo en su proyección?
En diálogo con El Eco de Tandil, el tandilense Rogelio Iparraguirre, que se desempeña en Casa Rosada, recuerda la despedida de Néstor Kirchner pero, además, analiza el lugar que ocupan los militantes de su generación, ahora que ocupan el centro de la escena, cuestión que deben manejar con prudencia, según entiende.
Como integrante del equipo que acompaña a Oscar Parrilli en la Secretaría de la Presidencia de la Nación, estuvo afectado al operativo de la despedida, pero lo vivió también ?del otro lado de las vallas? junto a la gente.
?Me enteró mientras acompañaba a un amigo de toda la vida, cuando se le apagaba la vida, y la cabeza no me daba para asimilar las dos cosas a la vez. Al principio lo hice a un lado, incluso días después a uno le cuesta asimilarlo, por eso no me impactó de lleno hasta la noche de ese miércoles que fui a Plaza de Mayo y tomé dimensión o conciencia de que quien nos devolvió la política como herramienta de transformación que nos faltaba y no estaba más entre nosotros?.
-¿El jueves tocó vivirlo cumpliendo tareas en Secretaría de la Presidencia o con otros jóvenes militantes?
-Las dos cosas y fue una opción personal. El jueves me llamaron para estar y ayudar en lo que fuera. Pero tuve la pulsión de estar afuera, por eso me fui al fondo de la cola, hice las 14 cuadras de cola, y después de siete horas y media de espera, con trabajadores, jubilados, porque me siento parte de ellos. En Casa de Gobierno no me sentía tan contenido, porque son pulsiones que a uno lo llevan a la calle.
-Desde la narración televisiva se remarcaba la sorpresa por la cantidad de jóvenes. ¿A ustedes los sorprendió?
-Nos sorprendió a todos, empezando por la Presidenta y el resto. A la vez venía tomándose registro de lo que pasa con la juventud y la política. De hecho, después de siete años y medio de gobierno se hace un acto con la juventud, y eso es un indicador claro. De todos modos lo que se manifiesta con la desaparición física de Néstor nos supera a todos. Creo entender, porque ahora estoy al frente de un curso sobre política, que Kirchner reconstruyó los puentes que se habían dinamitado. Los que hoy pasamos los 30 años, cuando en los 90 cuando empezamos éramos una minoría, lo hacíamos por sensibilidad viendo cómo caían millones de argentinos en el desempleo y la pobreza, y fue esa pulsión social la que nos llevó a la militancia social. Yo lo hice desde una villa…
-Por fuera de la estructura de Gobierno, del Estado, o de los partidos?
-Absolutamente por fuera de eso, primero porque no nos representaban y estaban en una crisis muy profunda. Y lo que a nosotros como generación nos marca fuerte, en ese momento, como para volcarnos a la militancia, es el lanzamiento zapatista en México. Eso no tenía raigambre en nuestra historia y no nos podía proyectar hacia el futuro, porque la dictadura, al llevarse a 30 mil de los nuestros, y los 90 con el individualismo con su sálvese quien pueda, más una generación de padres que ve a la política como una corporación o negocio de pocos, nos dinamitaban todos los puentes. Y ahora terminamos de ver que Kirchner reconstruyó esos puentes que se habían dinamitado, por eso ahora los chicos militan con una conciencia histórica en donde aparecen San Martín, Artigas, Dorrego, Yrigoyen, Perón, Evita, Kirchner. Se sienten parte de esa línea y por lo tanto saben a dónde van.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Hay que separar las cosas?
-¿Hay en ese sentido una continuidad garantizada?, o ustedes se ven obligados a seguir militando y buscando espacios en lugares legislativos y ejecutivos, donde en definitiva se toman decisiones.
-Hay que separar las cosas. En tanto fenómeno los jóvenes resignificando la política como herramienta de transformación social es algo que tiene vida propia, independientemente de las estructuras, del poder del Estado y del Gobierno. Y eso en sí no tiene una relación directa con la política partidaria, con el armado de las listas, una proyección electoral, es mucho más profundo porque se sienten herederos de una tradición histórica ocupando un lugar. Pero sabemos que en términos institucionales se dirime en procesos electorales, con partidos políticos que tendrán listas y que eso se arma, en función de disputas de poder necesarias en la política. Pero esta generación va a conseguir una relación propia con la política, en términos de disputa de poder y en buena hora. Cometeríamos un error grave si queremos traducir este emergente juvenil, sin entenderlo, que es nuestro enorme déficit, a la acumulación electoral.
La situación en Tandil
-Con desempeño en Buenos Aires, pero participación en Tandil. ¿Cómo ven ustedes la situación social en Tandil?
– Como dice la Presidenta, que habla de un país real y otro virtual, acá se pueden hacer esas lecturas. Hay un Tandil, sobre todo manifestado en la gestión del doctor (Miguel) Lunghi que se adscribe y potencia más con el país virtual, que con el país real, lamentablemente. Una ciudad que registra índices de crecimiento económico y social sin precedentes, lo cual es una gran noticia para todos, pero que se ubica en posición de conflicto con el gobierno nacional, y tratando de desenganchar el crecimiento de la ciudad del que demuestra el país. Hay una inclinación a hacer pensar que Tandil es una isla, pero eso tiene sus límites, porque si bien la gestión de Lunghi es muy prolija desde que se ha acoplado al crecimiento del país, ahora ya tiene un techo en cuanto a proyección.
-¿En dónde se ve ese techo o ese límite?
-Porque no le propone a la ciudadanía ser parte de un todo más amplio que es el país y en cambio Lunghi le propone a la sociedad enfrentarse en una situación de conflicto, en lugar de sumarse al que empuja ese carro, que en realidad es el país. Eso ya tiene límites y en términos de representatividad, porque hoy se empiezan a verse muchas falencias además de lo que se sabe de vivienda, sobre todo cuando no se pueden resolver los conflictos y con un antecedente pesado, como cuando ante el conflicto con las patronales del agro sí tomó posición de intervención a favor de ellos.
?No hacemos política
con unas calcomanías?
-Ahora, enfrente tampoco aparece un proyecto que se muestre en esa línea nacional. O al menos en los últimos años no logró el peronismo de Tandil transmitir eso…
-La mejor imagen del peronismo hacia la sociedad, ahora, no es si tiene o no que estar la K en el partido: nosotros no hacemos política con unas calcomanías, porque nos interesa debatir las ideas. El peronismo acá viene de un proceso muy difícil, porque ha cortado lazos con los peronistas que no tengo dudas que son más de la mitad de la población. No hemos sabido traducirlo en propuestas o proyectos, pero creo que a partir de 2010 estamos en una etapa nueva, con una idea de conjunto, y como Tandil Bicentenario estamos junto a Eduardo Ferrer que ha logrado unificar lo que eran cuatro bloques en el Concejo. Ese es un esfuerzo, pero deberemos tener la capacidad de proyectarle a la ciudad algo superador a la gestión de Lunghi. Lo haremos discutiendo ideas en comunión, pero no en torno a una calcomanía en la puerta del PJ.*
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