Madre y abuela desacreditan los dichos de una menor que denunció haber sido abusada por el padrastro
Será la menor entonces la que rompa aquel silencio con una versión que pocos, sino ninguno quería escuchar, menos ventilar. Y será entonces contra ella a quien apuntan todas las miradas desconfiadas de quienes formaron parte de sus días. Incluso de sus seres más cercanos, como madre y abuela, quienes no creyeron en sus dichos, ni siquiera ahora, avanzada la causa que arribó a juicio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFue el padre de sangre, quien advertido de lo que su hija dijo a su hermana, acudió inmediatamente a la comisaría de la Mujer e instó la denuncia, para que la Justicia investigara. El acusado, en tanto, siempre negó la imputación, aunque no encuentra respuestas a las preguntas de los jueces de porqué la niña hoy mujer (actualmente con 17 años) lo acusaría de semejante delito.
El ministerio público fiscal adelantó su línea argumental de la acusación considerando que en la instrucción quedó corroborado que hubo abuso sexual, situando como fecha enero de 2011. La defensa, a cargo del doctor Daniel Sanz, señalaría que las imputaciones no son tales y que buscaría la absolución de su defendido.
Testigos
Llegado el turno del desfile de testigos, primeramente compareció al padre de la víctima, quien recordó cómo se sucedieron los hechos que motivaron su denuncia.
Siempre bajo un relato cargado de congoja, por momentos con su voz entrecortada, el hombre reseñó que fue su hermana quien le transmitió lo que su hija confesó, acerca de que el actual esposo de su mamá había abusado de ella. Sin entrar en demasiados detalles del suceso, el hombre confió ante el Tribunal que frente a los dichos de su hija fue a presentar la denuncia.
Si bien reconoció a la menor como una chica un tanto rebelde y con carácter, incluso cuando estaba en su casa se escapó algunas noches para ver a sus hermanitos que extrañaba, dijo que creía en sus dichos y por eso instó la acción penal.
Añadió que su hija dijo que no quería estar más en la casa de su madre con lo que había pasado, con el aditamento que ni su mamá ni la abuela creyeron y la consideraban como una chica que siempre provocaba.
Luego devino el testimonio de la madre de la menor, cuyo relato resultó diametralmente opuesto a su ex marido. Su semblante era otro, sus dichos aún más.
En todo momento dijo no creer en su hija, porque siempre fabulaba y coqueteaba con los chicos. A preguntas de los jueces sobre dichas actitudes, no fue precisa en ejemplos, apenas recordó alguna escena cuando jugaba “de manos” con chicos, cuando tenía apenas 10 años.
El presidente del Tribunal Pablo Galli (acompañado por Gustavo Echevarría y Guillermo Arecha) insistió a la mujer sobre su esquiva postura a la hora de responder y alertando sobre si tenía conciencia de la gravedad del delito que se estaba hablando, donde resultó víctima su hija y victimario su esposo, a lo cual la mujer se mantuvo en su postura negadora a la hora de darle credibilidad a lo que su hija confió.
La mujer, madre de ocho chicos de los cuales cinco son de la actual pareja, aclaró que ella “no estaba a favor de nadie”, para luego intentar explicar que frente a su descreimiento se le ocurrió armar una coartada en pos de tener pruebas que le aseguren lo que ella decía.
Así fue que en complicidad de la abuela, la menor utilizó el celular de la madre para grabar una conversación con el hombre, mientras la mamá aguardaba afuera.
El episodio resultó más confuso aún de lo que hasta aquí había expresado frente a los jueces. Dijo que del audio en cuestión poco y nada se escuchaba y por eso dejaron todo en la nada. Es más, como consideraron que no servía, directamente borraron la grabación.
En dicha conversación, al entender de la acusación por los dichos de la menor, el hombre referiría a que le daba plata para que la niña realizase alguna práctica sexual.
Es más, la joven le mostró a su mamá cien pesos que el sujeto le había dado tras un acto sexual, pero la mujer se mantuvo en su postura negadora.
Luego sería la abuela quien también se sentaría frente a los jueces y coincidiría con el relato de su antecesora, aunque se mostró más contemplativa con su nieta, diciendo que no era una mala chica pero que “ella no había visto nada extraño” como para respaldar sus dichos, a pesar de que vivían a escasos metros de la vivienda donde se habrían producido los abusos.
Preguntada de porqué su nieta iba a ser semejante acusación, tampoco la abuela supo responder, considerando que nunca había visto ninguna diferencia o pelea entre ambos protagonistas, a los que consideró de igual modo como buenas personas.
Finalmente y tras escuchar el relato del imputado (ver aparte), llegarían los testigos aportados por la defensa. Jóvenes amigos y allegados a víctima y victimario que hablarían sobre las presuntas actitudes provocativas para con los chicos, aunque las presuntas escenas descriptas se remontaban a otros tiempos de los que sucedieron los presuntos abusos que en el juicio se ventilan.
Sin más, hoy se retomará la audiencia, en la que cobrará mayor trascendencia la declaración de los propios dichos de la menor, tanto en cámara gesell oportunamente realizada como incluso en la propia sala, con el comparendo además de los profesionales psicólogos que intervinieron en el caso.
Nadie vio nada
Frente a los testimonios que fueron escuchados en el recinto, el acusado quiso intervenir en pleno debate, aunque la actitud fue abortada por el Tribunal, hasta que pidió declarar y contar su versión de los hechos.
Fue así que el hombre de 37 años se dijo inocente de la imputación, que nunca había hecho nada con la “muchachita” a la que también catalogó como una chica caprichosa y difícil, como la propia madre la había descripto.
“Nadie me vio haciendo nada, yo nunca tuve problemas con nadie, nunca robé, no hay pruebas en mi contra, de la boquilla habla cualquiera pero qué pruebas hay en mi contra”, se quejó el hombre de modales rústicos, característicos de la vida rural.
Aclaró que nunca estuvo solo con ella, ni en la casa, ni en la quinta donde dicen que sucedió otro de los abusos, agregando que siempre estaban los otros chicos, hijos de él, por lo que nunca pudo haber cometido semejantes hechos.
“Habiendo tantas mujeres en la calle cómo voy a hacer eso con esa muchachita”, insistió mirando a los jueces, para luego arremeter contra la familia paterna de la chica, diciendo que si los hechos sucedieron a principios de enero, según los dichos de la chica, porqué recién hicieron la denuncia diez días después.
Cabe consignar que la relación con su esposa tuvo sus vaivenes aunque nunca se separaron por este suceso. Más bien todo lo contrario, con la denuncia ya efectuada igualmente su mujer le pidió casarse, aunque él no quería.
Insistió en la hipótesis de acusar a la que se presenta como víctima, indicando que era una chica “indomable”, que siempre tenía problemas y se peleaba mucho con la madre, que se vestía de manera provocativa y la mamá la retaba porque siempre “coqueteaba” con los chicos.
A preguntas de los magistrados sobre la acusación puntual en el lugar y el tiempo que aparentemente ocurrieron, el hombre no pudo hacer mayores precisiones y respondió con vaguedades que no hacían al interrogatorio planteado.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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