Malestar por la reaparición de los casos de abigeato en la zona rural tandilense
La preocupación por la reiteración de casos de abigeato producidos durante el mes de julio gana terreno entre los productores rurales tandilenses que, en algunos casos y al igual que en la ciudad, ya no denuncian los delitos ante las autoridades policiales.
Así lo pudo confirmar El Eco de Tandil, luego de corroborar que durante las últimas semanas productores de las zonas de La Patria, Gardey y El Solcito han amanecido con novedades desagradables por estas pampas.
En La Patria, más de una decena de cabezas fue carneada a la madrugada e inclusive a plena luz del día, a la vera de varios de los caminos vecinales que atraviesan el partido, por detrás de la VI Brigada Aérea.
Es más, en alguno de esos casos, los encargados han detectado la presencia de sujetos poco habituales, donde todos o la mayoría se conoce, dentro de las mismas parcelas en cercanías de los puestos.
?Nos pasó hace 15 días y una semana después también, ya nos carnearon dos animales este mes?, confirmó la hija de un pequeño productor rural de esa zona, quien agregó que el tema se está volviendo recurrente.
?A otros de esa zona les pasó exactamente lo mismo en este último tiempo?, detalló en tal sentido.
El panorama no dista mucho de lo que están observando los chacareros de otras zonas cercanas a la ciudad, como Gardey y El Solcito, en donde han observado los vientres y aquello que habitualmente los cuatreros descartan cada vez que realizan la maniobra ilegal.
De todos modos, algunos mencionan que los cuatreros ?no dejan ni las entrañas?, en referencia al escaso rastro con el que se encuentran los dueños de los animales, por lo general tras el amanecer.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl antecedente, en 2002
Cabe recordar que el fenómeno del abigeato de cabezas de ganado vacuno recrudeció en nuestra ciudad durante el año 2002.
Todos los casos tenían un patrón común: los delincuentes no cargaban vacunos en pie, sino que matan, faenan en el mismo potrero y sólo se llevan cuartos traseros y delanteros y, eventualmente, lomos y lengua.
El daño producido puede ser aún mayor si se tiene en cuenta que varios de los ejemplares atacados pueden estar preñados o ser de novillos de raza reservados para reproducción. Y que los restos abandonados se convierten en desechos.
Los ladrones de ganado se llevaron durante ese crudo 2002, el peor año según reconocían entonces, unas 800 cabezas por una cotización que rondaba el millón de pesos.
A la hora de actuar, los cuatreros son profesionales en lo suyo. Matan al animal de un balazo en la cabeza y el resto queda reservado a hábiles cuchillas. Los cortes, casi quirúrgicos, son para arrancar cuartos traseros y delanteros, que suelen representar entre 150 y 200 kilos de carne por animal.
La transportan a pie -en algunos casos, hasta 700 metros- hasta el camino, donde los espera algún vehículo. Y no es casual, señalan los especialistas, que maten no más de cuatro animales por vez. Hasta esa cifra se trata de un delito excarcelable.
Tandil, uno de los
más afectados
Los chacareros de la provincia de Buenos Aires, entre 2001 y 2002, perdieron 16.260 cabezas de ganado por robos cometidos en campos y rutas bonaerenses. La cifra representó un perjuicio económico de 9.756.000 pesos, al que se sumó el ocasionado por la sustracción de cereal y agroquímicos.
Dentro del territorio bonaerense, algunas de las zonas más castigadas son Azul, Tandil, Olavarría, Lobos, Las Flores, Guaminí y Saladillo, según la estadística de Delitos Rurales, que apenas contiene los hechos por expreso pedido de las jefaturas departamentales de seguridad.
La preocupación llegó recientemente a la Gobernación, cuando la administración de Daniel Scioli recibió a representantes de la Carbap: ?Pudimos avanzar sobre temas y hay otros que todavía falta considerar más fuertes, como por ejemplo reconstruir la mesa de seguridad rural, por eso estamos trabajando fuerte en el abigeato, pero queremos sumar a las diferentes organizaciones?, reconoció semanas atrás el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez.*
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