Manuel Cocina contó su vida en el circo
Nos cuenta que la está pasando muy bien, que es agotador hacer tantas funciones y tantas tareas en una misma noche.
Aseguró que el disfrute de poder trabajar de lo que ama es impagable y que el cansancio tiene un punto y aparte en todo momento. Si bien extraña a la familia y sus amigos, ha hecho nuevas relaciones en esta vida de circo y experiencia artística.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Dónde estás trabajando?
-Actualmente estoy en el circo Atlas. Nos encontramos en la ciudad de Rosario, Santa Fe y de aquí adonde nos lleve el destino. Uno nunca sabe hasta último momento cuál es su próxima casa… porque cada lugar que uno visita es su casa.
-¿Cómo llegaste a este circo?
-Trabajo en una escuela de circo en Capital Federal. Al ser importante tiene contactos con varios lugares. Un poco por estar ahí y que los empresarios vean desempeñarte en tus ensayos, más que el ambiente es chico y uno de a poco empieza a hacerse conocer, hace que se vayan dando las cosas. Ahora estoy trabajando en conjunto con un amigo que es con quien doy mis clases en Capital haciendo el número de los Dandys.
-¿Qué otros números estás presentando?
-Si bien mi fuerte es el trapecio americano, en esta temporada de gira estoy haciendo magia e ilusionismo y un número de acrobacia cómica que en el ambiente se lo denomina “Dandys”. A su vez, estoy de partenaire en un número de lyra o aro y en un número de trapecio de parada de cabeza que realiza mi compañero de trabajo (Eduardo Aguilar). Estoy muy contento porque la gente responde muy bien, lo que significa que mis números gustan. Eso me lo dicen después de cada función y en ella misma con sus aplausos, lo que genera una gratitud muy grande.
-¿Estás ensayando mucho?
-Ahora que estamos en temporada no, porque con las funciones ya es bastante y además hace muchísimo calor.
-¿Qué es lo más interesante de este trabajo?
-Creo que la gente es lo más interesante, sus caras cuando hacés algo extraño en la pista, sus aplausos, lo que vienen y te dicen, la admiración que muestran, conocer lugares, aprender todo el tiempo y adaptarse a los cambios.
Vida nómade
-¿Dónde te alojan?
-Todo depende de cada empresa, en este caso el Atlas ofrece un térmico para sus artistas y justo en esta ocasión que nos encontramos en la Sociedad Rural de Rosario nos alojan en unos departamentitos que hay acá.
-¿Cómo es la vida de circo?
-Cuando llegás a un pueblo y sobre todo al terreno que vas a estar, te ponés a recorrer para conocer el lugar, saber dónde hay kioscos, mercados, panaderías, cómo llegar al centro o a lugares determinados. Una vez que se llega a un lugar se aproxima una semana de armado de carpa, así que ahí los artistas tenemos descanso hasta el día del debut que generalmente es un viernes. Llega el día del debut, hay más nervios que de costumbre porque uno no conoce cómo reacciona la gente de ese lugar y tiene que encontrarle la vuelta al público nuevo y conocerlo. Podés tener de una a tres o más funciones por día, no importa cuántas sean, siempre terminás tarde y súper cansado. Siempre nos levantamos al medio día, tomamos mates. Se almuerza como a las 2 de la tarde y ahí descansás un rato hasta una hora antes de la función. Uno lleva la ropa a los camarines y empieza a maquillarse. Luego te peinás y después te cambiás para la primera salida que tengas en la función. Si te queda un rato libre siempre estás charlando con algún compañero o sacando fotos hasta que el locutor da la bienvenida al público. Empieza la función, entrás, salís, te cambiás en segundos… entre medio retocás maquillaje o peinado y volvés a salir corriendo. Siempre hay que estar a tiempo. Entre función y función cada uno acomoda sus aparatos, en mi caso los trucos de magia, los vestuarios. Y ya empieza la otra función. Termina y lo primero que hacés es sentarte, tomar mucha agua, cambiarte, ordenar tu ropa, llevarla, desmaquillarte y bañarte. Después muy tarde cenás y ahí es el momento de bajar la adrenalina charlando con tus compañeros de elenco para ir a dormir. Generalmente te acostás entre las 2.30 o las 5 de la mañana. Así son los días, ¡adrenalina pura!
-¿Te hiciste buenos amigos?
-¡Si, claro!, tengo mucha gente que quiero, que hizo mucho por mí, que es como mi familia, que son mis amigos y muy buenos compañeros.
Sentimientos encontrados
-¿Cuándo regresás?
-La gira termina en marzo, de ahí me voy a Capital. En abril regreso a Tandil para ver a mi familia y amigos. Seguramente si todo sale bien, comenzaré con un circo que va a andar por Buenos Aires los fines de semana.
-¿Extrañás la familia, a los amigos?
-Siempre extrañás, siempre los tenés presentes, de hecho yo cada vez que me voy llevo fotos de todos para tenerlos ahí conmigo y trato de estar lo más conectado posible, aunque me vaya sólo un fin de semana a otro circo. Nunca olvido mis fotos, ni mis cábalas ni nada.
No es fácil, pero uno se acostumbra porque no queda otra, igualmente nunca estás solo, porque todos los que estamos viviendo en el circo somos la familia de todos, a todos nos falta una partecita. Es como que esas caricias que a veces uno necesita las encontramos en nuestros compañeros, nuestra segunda familia en nuestra segunda casa. A veces es muy triste porque uno conoce gente, se hace amigos de otros pueblos o generalmente de otros circos y va cambiando, entonces tenés gente repartida por todos lados rogando volver a verla algún día.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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