Marcela Juárez es ?Ana? en ?Días contados?
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cual fue la primera impresión que tuvo al leer la obra y conocer el personaje que le tocaría encarnar?
-Ya desde la lectura me sentí cargada de una enorme responsabilidad. Era un texto al que había que imprimirle dinamismo, ponerle el cuerpo para eludir lo discursivo. Y tal vez ese fue el primer desafío. Pero además el personaje se me hizo “querible “desde un principio. Ana es una mujer de mi generación, más o menos parecida a cualquiera de mi generación… tironeada con las presiones, los vínculos y, sobre todo, por muchas contradicciones.
Eso es lo que más me atrajo de este desafío: que no me requeriría disfrazar de otra sino permitirme poner a la vista del espectador, en carne viva, lo exterior y el interior de una mujer de hoy.
-¿Como fue el proceso creativo? ¿Qué dificultades le supuso y qué ventajas?
-El proceso fue un placer. El primer lugar porque, aunque no habíamos tenido hasta ahora la oportunidad de trabajar juntos, encontramos que teníamos códigos comunes y experiencias similares que nos permitieron seguirnos el ritmo y entendernos sin problemas.
La propuesta de Marcelo era clara, y eso nos permitió proponer sobre bases sólidas pero con mucha libertad. En mi caso particular tuve todo el espacio necesario para proponer, probar, y volver a probar.
Cuando uno trabaja con un grupo de actores que además tiene experiencia, son responsables, apasionados y amables… es raro que haya dificultades. Verdaderamente un proceso placentero y un estreno con una respuesta de público increíble. ¿Qué más podríamos pedir?
-Su personaje es el protagónico y pasa por un momento de su vida muy especial. ¿Cómo vive la exigencia que supone un rol tan cargado de emociones encontradas en relación al dinamismo y la fluidez que logran en cada función?
-Es cierto que se trata de un personaje muy exigente, pero, al mismo tiempo, ofrece enorme satisfacción porque me permite transitar por distintos caminos en un mismo espectáculo.
El hecho de que Ana Casal sea el personaje que lleva adelante la narración de la historia obliga a entrar y salir de una ficción para ingresar en otra. Construir un perfil de Ana y una ficción dentro de la ficción, que es lo que Ana va rememorando. Este trabajo exige estar muy concentrado y disponible emocionalmente para poder atravesar cada situación y cada clima. Para poder vivir las enormes contradicciones que son lo que hace rico y humano al personaje: Del humor a la ironía. De la ironía al dolor. Del enojo a la pena. De la pena al humor. Es lo que se suele llamar “un personaje agradecido” porque le da a la actriz la posibilidad de “jugar a todo”. Pero para eso hay que “jugarse todo”.
De la risa a la emoción
-¿Qué le aporta el humor a esta puesta?
-Es una lente con la que mirar la realidad en la ficción. Y la ficción que construye esta obra está tan cerca de cualquiera de nosotros y de cosas de la vida que suelen ser tan duras que es imprescindible reírse un poco. De las cosas que nos pasan, de cómo reaccionamos ante eso, de cómo nos parecemos unos a otros… de cuánto tienen en común las vidas de todos, entre otras cuestiones.
Creo que la mayor virtud de esta puesta es el contraste. La reflexión y el humor por partes iguales. La posibilidad de pasar de la risa a la emoción y vivirlas ambas con absoluta intensidad.
Reírse y, aun así, reflexionar. Reírse sin “tomarnos todo a la risa”.
-¿Qué le impulsa a seguir actuando, dirigiendo, enseñando y coordinando un espacio teatral tan significativo como el Club de Teatro?
-¡Uy, que difícil responder esto! He hecho teatro casi toda mi vida. He apostado al teatro como una forma de vida. No como un medio de vida sino como una elección. Como una manera de entender la realidad y cambiar el mundo. Parece ambicioso pero cualquier ideal lo es. La escena, en cualquiera de sus roles, es para mí un sitio donde nada me duele y donde podría quedarme horas y horas…
El Club de Teatro va a cumplir 17 años, y es un proyecto vivo que crece, que cambia, que convoca cada vez más personas y así me exige más y más compromiso.
El teatro y el compromiso tienen mucho que ver.
-¿De qué modo recomendaría al publico “Días contados”?
-Creo que es un espectáculo entretenido pero no trivial. Creo que ésa es una de las claves por las que la gente sale “plena” de las funciones.
Sobre la actriz
Es directora y docente teatral. Fundadora y directora del Club de Teatro. Docente de la Facultad de Arte de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y diversos talleres de teatro. Actuó últimamente en “La herencia”, “La escala humana”, -“Escarabajos”, “Contratiempo compartido”. En su labor como directora teatral estrenó en los últimos años: “Historias para ser contadas”, “Porteños…, no se hacen, nacen”, “Bodas de Sangre”, “Nada que ver (teatro oscuro)”, “Un enemigo del pueblo”, “Marathon”, “Lugares”, “Salem” y “Nuestra señora de las nubes”.
Para agendar
“Días contados”, de Oscar Martínez, dirigida por Marcelo Jaureguiberry, se repone este sábado a las 22 y el domingo a las 20 en el Club de Teatro, Chacabuco 517. Entradas anticipadas con descuento en Yrigoyen 560, hasta el mediodía del sábado.
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