Marcelo Longobardi observa un futuro incierto para el Gobierno si no toma medidas urgentes
El reconocido periodista Marcelo Longobardi, conductor de varios programas afamados de la radio y la televisión argentina, dialogó con Multimedios El Eco en el marco de la reciente realización de Mundo Agro 2008, en Mar del Plata.
El hombre de los medios analizó el conflicto entre el Gobierno y el campo, sus causas y efectos, y trazó un preocupante panorama para la gestión K si no se realizan cambios en forma urgente.
-¿Cómo analiza este año tan particular que vive el país?
-Me parece que este año es histórico, donde ocurrió algo impensable en la Argentina, como era una reacción del campo y de la sociedad en general por una cuestión impositiva. No pasó nunca, por lo menos que yo recuerde.
Tengo para mí la impresión de que es un asunto que no se ha resuelto. Lo que se ha, es calmado. Pero en este contexto, sospecho que en algún momento el problema -que estamos considerando histórico- está a las puertas de volver, en cualquier instante.
-Dado que el campo se venía quejando desde 2005 por las retenciones, ¿qué es lo que hizo que este año la sociedad acompañara el reclamo?
-Estaban dadas las condiciones, ?el caldo de cultivo? para que la sociedad se subiera a algún sector para hacerle frente al Gobierno, un gobierno de muy poca gente que se llevó al país por delante durante varios años.
Ciertamente, algún día alguien le iba a decir basta y fue el campo. Y la gente se levantó sanamente, fue como una gota que colmó el vaso.
La gente entendió la magnitud de la problemática y que era una cosa abusiva. La gente reprobó los malos modos de parte del Gobierno; la gente no toleró el empecinamiento ridículo de no corregir una cosa que carecía del sentido de las proporciones.
Si hay algo que caracterizó a este conflicto es que no tiene sentido de las proporciones. En el mundo el tipo de campo es un héroe. Es un ser nacional, acá no.
Me da la impresión que ha habido una conjunción de factores que produjo esta situación que ?repito- no terminó.
-Usted dijo que el frente político del kirchnerismo está roto y que algunos de sus dirigentes hablan que puede durar seis meses o menos. ¿Qué significa esto?
-¿Qué es el kirchnerismo? Nada. ¿Qué es la oposición? Nada. No es que no haya kirchnerismo, sino que no hay una estructura política seria ni de un lado ni del otro.
El kirchnerismo es una cosa muy efímera: Néstor y su esposa, era Alberto Fernández, es ahora Julio De Vido, un par de subsecretarios y algunos amigos; el resto está alquilado. Es una mayoría muy circunstancial, cada vez más alejada del Gobierno.
Escucho de parte de gente supuestamente cercana al Gobierno cosas horripilantes, como las que he contado. No lo pienso yo, lo piensan ellos. No me echen la culpa de lo que piensan gobernadores, senadores, diputados y algunos ministros, inclusive.
Hay una impresión general de que el Gobierno es muy débil, no por culpa específicamente del Gobierno, sino porque Argentina no tiene un sistema político fuerte, siendo que Kirchner superó la circunstancia de la debilidad política muy hábilmente al comienzo de su gestión. Pero después de equivocó.
-¿Cómo ve al futuro?
-El futuro ahora es muy incierto. Complicado, porque el médico está mirando una enfermedad equivocada, tenemos una enorme cantidad de frentes abiertos: En el ámbito internacional, en el ámbito económico, político, no hay administración, no hay gabinete. Le gente dice que no hay reuniones de gabinete, pero no hay gabinete, ergo, no hay reuniones.
El Gobierno no funciona como una administración de gente que piensa más o menos lo mismo. Eso no camina así. El frente político está todo roto, la economía en un proceso de deterioro importante y la sociedad está muy desencantada con el Gobierno. Es un escenario muy complejo.
-¿Tiene arreglo?
-Sí es arreglable, pero rápidamente. Si no lo hace, qué culpa tengo… *
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