Marcelo Sarlingo: “No hay conocimiento genuino sin Universidad Pública”

En el marco de la Semana de la Ciencia y la Tecnología, el Doctor en Antropología Social, Marcelo Sarlingo, máximo referente en Olavarría sobre esta disciplina, define a la antropología médica (surgida a inicios del siglo XX) como el estudio de los sistemas de salud y de las maneras de enfermar de otras sociedades, donde también se aborda una pluralidad de problemáticas vinculadas a esos aspectos. La Antropología Médica estudia las formas de enfermar y morir en todos los pueblos del mundo y las prácticas concretas sobre el mantenimiento de la salud y cómo enfrentar la enfermedad.

Esta disciplina está jugando un nuevo papel en la actualidad: está produciendo una mirada muy rica sobre toda la evolución del sistema médico moderno, algo que es propio de la antropología y se da junto con la medicina. Hay un acercamiento cada vez más importante de las ciencias sociales a la medicina.

Antes de ser antropólogo, Sarlingo estudió trabajo social, donde empatizó con la denuncia del célebre biólogo marino Jacques Cousteau, sobre la contaminación de los mares. Ése fue, según él, el 'click' que lo determinó para estudiar antropología. Actualmente, es docente e investigador en la Facultad de Ciencias Sociales y en la Escuela Superior de Ciencias de la Salud.

¿Cuáles son las áreas de aplicación de la antropología médica?

Hay ciertas enfermedades, sobre todo las crónicas, en las que se desconoce cómo es la subjetividad de las personas cuando están enfermas, como por ejemplo el SIDA o algunos tipos de cáncer. Pero no sabemos qué es lo que sucede con las personas que tienen que vivir con estas enfermedades. Cómo construyen lo cotidiano, cómo construyen una visión del padecimiento de su identidad o su propia historia. Ahí se aplican ciertos conceptos de la antropología como por ejemplo "la carrera del enfermo".

Por otro lado, la antropología médica intenta abordar otro tipo de enfermedades llamadas síndromes culturales ya que todas las sociedades, producto de las interacciones y de la manera de pensar el mundo, producen efectos ideológicos en las personas y algunos de esos se trasladan al cuerpo. Una persona a veces tiene el cuerpo sano, pero se piensa y se vive como enferma y esa vivencia de la enfermedad es lo que termina enfermando el cuerpo, el más conocido es la bulimia y la anorexia, que está construida desde la subjetividad de la persona pero motivada por la cultura en la que se vive.

Otra de las áreas de aplicación tiene que ver con lo que se llama la antropología médica crítica que estudia de qué manera los sistemas médicos modernos y la medicina occidental se vinculan con poblaciones que no son tan modernas. Ahí los conceptos se aplican en tratar de generar ciertos espacios de diálogo. En estas sociedades existe lo que se llama pluralismo médico ya que una persona se trata con un médico por alguna dolencia, pero también va a un curandero, se hace masajes y se toma un té de yuyos para curar esa dolencia.

¿Cuáles son las diferencias entre el enfoque médico tradicional y el de la antropología médica?

La principal de todas es un aspecto epistemológico que es el reduccionismo. La medicina occidental de base científica tiene 500 años de desarrollo y desde ese momento lo que va dominando es una construcción del conocimiento basada en la mirada sobre el cuerpo y explicar la enfermedad en base a una mirada que arranca recorriendo el cuerpo, después los sistemas, luego los órganos, etc.

En realidad, la antropología médica hace el camino inverso. Va buscando un camino más amplio que es la cultura, en vez de reducir la unidad de análisis, la antropología la amplía.

En esta etapa del desarrollo de la antropología médica y de la crisis de la medicina hay muchos puntos en desarrollo. Los médicos cada vez más, demandan la aplicación de las ciencias sociales, en la educación médica: no solo la antropología, sino también la psicología o la sociología.

El rol del antropólogo es el de aplicar una mirada más general, su mirada va desde lo más micro hasta lo más macro. Es el único profesional dentro de las ciencias sociales que tiene todos los mecanismos de construcción epistemológica: no existe antropología si no se puede construir un problema en muchas dimensiones. El requisito antropológico para problematizar es integrar los múltiples niveles de un problema.

¿Cómo se hace para bajar estos contenidos científicos a la comunidad en un lenguaje no tan científico?

Se puede hacer de muchas maneras, en realidad hay conceptos que no se pueden dar de otra forma, pero sí hacerlos relativamente fácil al sentido común mediante ejemplos o conclusiones que deriven en una explicación más teórica.

Con otras cosas las categorías no están creadas aún, por ejemplo cómo traducir a lenguaje coloquial un cuerpo que lleva venenos. Eso hay que organizarlo de acuerdo a cuáles son las audiencias, dependiendo del público.

El canal Encuentro por ejemplo lo hace de buena manera: transforma contenidos netamente teóricos y científicos en producciones audiovisuales que son transmitidas a toda la comunidad. Esa es una buena manera de poder "bajar" la ciencia a la sociedad y que pueda ser comprendida. Es ahí cuando el rol del Comunicador Social aparece.

De acuerdo a los objetivos de la Semana de la Ciencia y de la Tecnología, ¿Qué rol le asigna a la Universidad Pública en la producción científica?

En mi opinión si no hay Universidad Pública no hay conocimiento genuino. La universidad privada produce una ciencia chatarra o "junk science" como la llaman en EE. UU. No es posible pensar en algún tipo de ciencia si no hay un sistema público que lo está sosteniendo, lo demás es mercado. No hay ciencia si hay una vinculación empresarial en el medio.

Fuente: AC-FACSO

Nota proporcionada por :

Deja tu comentario