María Amelia García de Rivera, la presidenta (2-6-08)
Profesora en Letras, egresada de la Universidad Nacional de La Plata
Se recibió de Bibliotecaria en la Universidad de Mar del Plata, haciendo también la licenciatura en Documentación y Bibliotecología
Actualmente trabaja en la Facultad de Arte, en la carrera de cine en la especialización literatura latinoamericana.
Lleva más de 15 años en la Biblioteca, 9 como directora y más de 6 en comisión.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-La primera mujer que llega a la presidencia de la Biblioteca Rivadavia en 100 años
-Mirando las comisiones, salvo la primera, que estuvieron formadas exclusivamente por varones ha habido muchas mujeres trabajando en comisiones en la Biblioteca Rivadavia, haciendo distintas actividades, asesora de infancia, apoyo escolar. Siempre ha habido mujeres ligadas a la comisión pero, es verdad, que en cien años soy la primera mujer en la presidencia.
Hemos tenido a Adriana Búccolo como vicepresidenta, acompañándolo a Hugo Nario y mi caso es un poco un devenir fortuito porque trabajamos todos en grupo, tratando de cubrir muchos espacios y en esta oportunidad Hugo estaba con ganas de tomarse un respiro, realmente ha trabajado tanto por la entidad, y necesitábamos poner a alguien. Le tengo mucho aprecio a Hugo y me he formado con ellos en el trabajo de comisión, de modo que puse el hombro porque me parecía que es parte del trabajo más allá que los tiempos son complicados.
-Usted no es tandilense ¿cómo fue que llegó a la ciudad y a la institución?
-Soy de Juárez y cuando me casé vine acá, y al respecto tengo una anécdota, fuimos a vivir a la zona de 14 de Julio y San Martín y después de desarmar el bolso salí a caminar por esta calle y lo primero que vi de Tandil, desde la vereda de enfrente, fue esta Biblioteca. Me apasionó. Entré y me inscribí como socia, de modo que venía, frecuentaba y una integrante de la comisión que trabajó y trabaja mucho, Delia Molina, que era conocida, me empezó a conectar y aquí me quedé, primero como socia, luego como empleada, directora y ahora como presidenta.
-Es que la Biblioteca provoca, corríjame si me equivoco, una sensación de pertenencia.
-Es verdad, hay socios milenarios, cuando mandamos las invitaciones vimos que hay abuelos que dejaron como socios a sus nietos y es como una cuestión de tradición muy fuerte que es lo que tiene de lindo esta casa.
-Es que es una institución muy querida para la ciudad. Gente de cuarenta años o más seguramente debe recordar que los docentes enviaban a sus alumnos a ?investigar a la Biblioteca? y los padres hacían socios a sus hijos, que pasaban muchas tardes sentados frente a estas mesas inmensas.
-Y es lo que hemos querido mantener acá porque, aunque no soy de Tandil, he vivenciado esto que usted dice y tanta gente cuenta, inclusive El Ateneo, las primeras proyecciones de cine, los primeros socios, la gente de la comisión como Luis Lobrundo que es un dechado de recuerdos y comentarios de la Biblioteca, he vivido con ellos esa historia. Y vemos que la gente nueva pone tanta voluntad para trabajar porque implementaremos la digitalización, la nueva era tecnológica, la conexión a internet pero sin perder esa esencia que es lo que ha sido siempre la Biblioteca.
-Vienen desafíos tecnológicos importantes para la institución, ¿cómo se preparan?
-Estamos abocados a un proyecto muy impactante y complicado a nivel económico, pero siempre está el apoyo de la gente que dona, que eso es lo que constituye la verdadera esencia de una biblioteca popular. Hablando con Hugo, decíamos que más allá de las cuatro paredes que la sostienen, está respaldada por la masa humana que ha trabajado, que ha generado ideas. El proyecto de digitalización fue de gente que está en la institución y se concreta con donaciones que hace Tandil. La van a usar, mantener y disfrutar los socios, por eso estamos hablando del capital humano que está trabajando en esto.
El desafío es ése y, repito, nosotros no queremos perder la esencia, el espacio, la lectura del libro, la mesa de libros y diarios y que sin que se note en el ambiente vamos incorporando wi fi (acceso directo a internet desde la note book, pequeñas cosas que vamos logrando gracias a las donaciones.
AROMA DE TINTA Y PAPEL
-Hay un fenómeno mundial, lamentable, que ha hecho que la gente se retire de las bibliotecas por diversos factores. El atraer a los socios que se han retirado ¿es también uno de los futuros desafíos?
-Sin duda y eso nos angustia. Estábamos buscando fotos para los cien años y veíamos la sala repleta de chicos haciendo sus tareas, las visitas de los colegios para ver proyecciones. Por distintas razones se va acortando esa afluencia masiva, pero nosotros vamos a intentar recuperarla.
-¿Existe alguna propuesta especial para este centenario?
-Sí, ofrecer un abanico que tenga que ver con la música, el rock, proyecciones para adolescentes, charlas de ecología, muestras de pinturas de artistas locales aunque no sean reconocidos. La idea es hacer una apertura abarcando distintos ángulos, apuntar a todos y recuperar esa idea de que éste es un espacio agradable, donde uno puede venir a encontrarse con una diversidad de actividades.
Siempre le comento a Hugo que cuando tengo una hora libre ?aunque siempre ando a las corridas- vengo a la Biblioteca, es que me atrae el lugar, el olor, el compartir con los demás todo esto que tenemos y que es maravilloso.
-En una oportunidad me contaron que cuando llegaba un libro a la Biblioteca lo primero que hacía usted era olerlo.
-Tengo esa manía ?dice sonriendo-, me encanta olerlos y cuanto más viejos mejor. Amo el contacto con los libros, por eso siempre he disfrutado de este espacio. Mis alumnos del colegio enseguida que consiguen un libro de alguna biblioteca me lo traen para oler… se había corrido la voz que con sólo olerlo yo sabía de qué biblioteca era
-Me asombra, ¿es real?
(Risas)-No es para tanto… era un mito.
-El libro digitalizado va en perjuicio del libro objeto?
-Lo que nosotros intentamos es que el chico no pierda el contacto con el libro, que tenga esa experiencia; lo otro es una herramienta bárbara para trabajar, pero no es la esencia. No vamos a conseguir socios que vengan a la institución sólo por internet, es un anexo.
INTELECTUALES ERAN
LOS DE ANTES
-Hace muy poco tiempo un joven profesional me dijo que las épocas venideras no serán la de los grandes intelectuales, escritores o poetas, como pasó en algún momento y todo debido a que ya no se lee y sin leer es imposible escribir. Y a esto le agregó que es imposible escribir sin ideales, algo que la juventud ?tal vez- siente que ya no tiene.
-Recién estaba con Marcelino Iriani que presenta su último libro y hablábamos justamente de eso. El hábito nuestro en la Biblioteca como usuarios, pedir un libro, otro, consultar un poco de aquel, llevárselo y después devolverlo y volver a sacar otro relacionado con lo que estamos viendo… ese hábito de la lectura como un tejido los chicos no lo tienen, y se conforman cada vez más con la respuesta más escueta.
Nosotros en los colegios estamos trabajando mucho con lectura provocando el compromiso, pero es un trabajo arduo por eso creemos que las bibliotecas populares, que son los ámbitos donde entra cualquiera a lo largo del día son un puntal para salir de esto, de esa apatía. Hablábamos con Marcelino, cuyo libro tiene un mensaje ecológico, cómo hacer para que los chicos se comprometan, disfruten de un lugar… nos cuesta atraerlos.
-Además, muchas escuelas cuentan en la actualidad con herramientas que suplen las salidas, no todas, obviamente.
-Las escuelas también tienen la traba que es la responsabilidad civil, entonces no quieren trasladarse y también es cierto que muchos tienen cañón, proyector, y no está mal, pero acá los chicos después de la proyección subían a la biblioteca a investigar, ver los libros, consultar los diarios. Porque la Biblioteca Rivadavia genera una mística especial, hay que atravesar ese pasillo… Y los chicos que no están acostumbrados es difícil que entren, por eso es fantástico que vengan con familiares, con docentes, pero que vengan.
EL ABUELO, EL PADRE Y EL HIJO
-Si bien no tanto como antes, se ven chicos en la biblioteca incluso haciendo los deberes.
-Los que vienen son los que han venido con sus padres. Los que saben leer o elegir un libro y se animan a pedir. Han venido con su abuelo y con todo el tiempo del mundo para pedir, sugerir, decidir…. eso es maravilloso y es nuestra responsabilidad generar lectores.
Las bibliotecas están listas para captarlos, pero el empujoncito tiene que venir de todos, de la casa, por ejemplo. He visto acá cosas lindísimas, madres con sus chicos viniendo a hacer los deberes, en vez de hacerlos en casa. Es un tiempo para el niño, está formando un lector que en el futuro va a tener muchas cosas resueltas si sabe manejarse así y son cosas que no se olvidan.
Esta y otras bibliotecas en Tandil están también funcionando de la misma manera, por eso creo que hay que utilizar este momento de la Biblioteca para también darle apoyo a las más de veinte populares que están haciendo la labor en distintos espacios.
ALGO PERSONAL
-¿Por qué la llaman Manina?
-Es un sobrenombre. Mi hermano mayor me quiso decir hermanita, cosa que agradezco a mi hermano Alfonso porque me llamo María Amelia… (risas)
-Cuéntenos un poquito de usted.
-Como le decía hoy me casé y vine a vivir a Tandil. Empecé a trabajar acá en primer lugar.
-¿Cómo está formada su familia?
-Estoy casada con Sebastián Rivera, tandilense, y tengo dos hijos Ignacio (11) y Tomás (5). El primero (Ignacio) nació cuando yo trabajaba acá y siempre cuento la anécdota que a los cuarenta día lo trajimos en un baby set y lo pusimos en la mesita del rincón de los chicos durante horas, y jamás tuvo problemas del polvo, ninguna alergia. Y cuando se dormía lo poníamos entre las estanterías, de modo que pasó muchos años acá.
-¿Y cómo hace para combinar sus tareas hogareñas con la Biblioteca, la enseñanza…?
-A mí me encanta que la gente de mi generación se comprometa con las diferentes instituciones de la ciudad, tengo 42 años, Me gusta y me parece bien que participe en las comisiones, que es un laburo ad honorem y de muchas horas, tiempo que se le saca a otros espacios. Y cuando surgió esta presidencia no podíamos entender que no encontráramos una persona que se comprometiera, de modo que ingresé en esta tarea dudando de cómo podía manejar mis tiempos, pero lo estoy logrando, me manejo mucho con los empleados que resuelven todo, nos reunimos en las comisiones por la noche y la idea es compartir con mis hijos estos espacios. Es difícil, pero se puede, siempre que el trabajo sea muy cooperativo. Y este lo es.
?Es bueno que la gente se acerque y colabore con estas instituciones. El hecho de que la Biblioteca cumpla cien años es porque ha habido gente que ha luchado, empujado y colaborado económicamente, con tiempo, con trabajo. Si no hubiera sido así sería imposible, porque estas instituciones no podría mantenerlas el Estado, son complicadas para llevar adelante. Lo ideal es que sigan siendo del pueblo?.
El acto de mañana
Será en el Salón Blanco del palacio municipal, a partir de las 20, se realizará el izamiento de la bandera nacional, la entonación del Himno, la proyección de videos y audiovisuales que se han preparado con ese objeto y los discursos de circunstancias.
Han sido invitados especialmente, el secretario de Cultura de la Nación profesor José Nun, el director general de Cultura y Educación de la provincia, profesor Mario Oporto, la licenciada María del Carmen Bianchi, presidenta de Conabip (el organismo nacional que coordina en el país la labor de las bibliotecas populares) y el escribano general de Gobierno de la Nación, Natalio Pedro Etchegaray entre otros.
Serán oradores del acto, el intendente municipal Miguel A. Lunghi, la presidenta de la Biblioteca Rivadavia profesora María Amelia García de Rivera y la presidenta de la Asociación de Bibliotecas Populares Tandilia, Teresa Deheza de Díaz.
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