María Molina y Mabel Berkunsky, las mujeres de Arritmia
Dos ancianas traviesas arremeten contra las enfermeras de un geriátrico para robarles ciertas pastillas. Ana 1, encarnada por María Molina, es animada por Ana 2, Mabel Berkunsky, a robar unas pastillas con la sospecha de que son estas píldoras las que les estarían haciendo daño. En la lectura obsesiva del prospecto encuentran una forma de nombrar sus costumbres y sus males. Cuando deciden tomar esas pastillas se desencadena una desopilante situación que las encuentra con su pasado. El final aparece inesperado. El rosarino Leonel Giacometto es el autor de esta obra, inspirada en la abuela que lo crió y en los recuerdos que la infancia le deja. El autor cuenta que todas las tardes su abuela se reunía con dos vecinas a tomar mate y fueron esas reuniones de las cuatro de la tarde, en la que no faltaban las pastillas, las que lo inspiraron a escribir la historia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFrases como: “Una pasa de uva gigante, parece”. “Entonces ¿se acuerda de lo que pasó ayer?”. “La enfermera le tuvo que despegar la boca del picaporte”, son arranques para el desarrollo de la obra que nos sitúan en lugares poco comunes. Risas, carcajadas, bromas, pasos de baile, se transforman en un diálogo que comunica a dos ancianas tan diferentes.
Voces protagonistas
-¿Por qué el teatro? ¿Cómo llega a sus vidas, o cómo llegan al teatro?
María Molina: -Yo busqué al teatro. Hace muchísimos años, tendría 25. Y en realidad llegué al teatro en un momento muy complicado, hacía teatro independiente, a pulmón, fregando pisos, armando tachos, pero yo fundamentalmente comencé como actriz y de hecho a la actriz la tengo en lo más profundo de mi ser. Y a partir de ahí llego al teatro, en plena dictadura militar. La primera obra que hice, fuimos prohibidos, fuimos echados, fue “Papá querido”, de Aída Bortnik, que era parte del teatro abierto, hasta que al final logramos ubicarla en un espacio. Fue un momento difícil, atreviéndonos a trabajar en teatro abierto, en donde tuvimos un compañero que llegó al teatro a hacer un taller y al poco tiempo nos enteramos que era de la SIDE, y que estaba ahí espiándonos. Así que bueno, yo llegué al teatro, y llegué en un momento complicado, pero fue maravilloso, a pesar de las circunstancias.
Mabel Berkunsky: -El teatro ha estado estrechamente vinculado a mí, a mi vida. Ya en los ‘80 había hecho el “Medical Show”, que fue un éxito no sólo en Tandil, sino en la región. Por otro lado, estuve casada con un gran actor, Augusto Galeota. Nuestra historia juntos está atravesada por la colaboración con el proyecto inicial de la creación de la Escuela Universitaria de Teatro que dirigiera Catalano. En las décadas que no actué fue porque prioricé mi profesión (abogada) y la crianza de mis hijas, no obstante realicé por esos tiempos algunas actuaciones con el grupo Cero Teatro, tanto en España como en Aruba.
-¿Cómo fue el estreno de “Arritmia?
MM: -Para mí, y hablo desde lo personal, fue maravilloso. Por el encuentro, con Marcelo somos amigos, colegas, compartimos una cátedra en la Facultad, pero nunca había trabajado con él como director. Así que fue maravilloso el encuentro, la obra que surgió. Además, hacía seis años que no actuaba. Mi último trabajo había sido Tío Vania, con Carlos Catalano. Es mucho tiempo para una actriz estar abajo del escenario. Y enfrentar la escena, enfrentar el público, la soledad que tiene el actor, y fue maravilloso el encuentro, actuar otra vez.
MB: -El estreno fue muy bueno. Ambas nos sentimos muy cómodas haciendo la obra, a pesar de que ese día había un público muy especializado, en general docentes y directivos de la Escuela Universitaria de Teatro.
-¿Cómo es Ana 1?
MM: -Ana es una mujer de trabajo, que no ha accedido a la educación formal, posiblemente sus orígenes fueron en un pueblo chico, en un lugar tierra adentro, esto lo digo yo, el texto no lo dice. Mantiene esa capacidad de asombro, cierta ingenuidad. Y se manda como es, no entendiendo demasiado, tienen sus términos, no usa la r, o no usa las s, pero tienen la sabiduría de una vida, con muchas alegrías y dolores profundos. Y ahí está, mirando hacia atrás y trayendo esto al presente desde un lugar de no resentimiento. Sus sensaciones acerca de las cosas tienen que ver con algo como entendiendo por dónde pasa la vida.
-¿Cómo es Ana 2?
MB: -Ana es una anciana que tuvo una muy buena vida, se nota en su lenguaje, en sus referencias. Por determinadas circunstancias se encuentra en un geriátrico municipal y como es "bicha" e inteligente, se da cuenta de qué cosas no funcionan bien en el lugar, e incluso intenta convencer a la otra Ana de robar unas pastillas.
-¿Cuál fue el proceso de búsqueda de los personajes?
MB: -Muy simple. A través de la observación de personas adultas mayores. Además he acompañado a mis padres en sus últimos años e incluso a amigos de ellos y esas vivencias enriquecieron el personaje.
MM: -Para atravesar el personaje me estudié el texto de memoria, sin detenerme en analizarlo y en cada ensayo fuimos indagando con Mabel y en equipo. Indudablemente atravesar una vida entera de casi 80 años, con todo lo que significa, con un personaje alejado a mí, es maravilloso. Uno crea el personaje a partir de uno, y lo ponés en relación a lo que propone el director, y amarlo para comprenderlo y llevarlo a acción. Le pasan cosas que no me han pasado a mí, tiene una vida totalmente diferente y es una gran riqueza.
-¿Qué es lo que más les atrae de esta obra?
MM: -Me seduce llegar a la Biblioteca Rivadavia y desarrollar un ritual, llegamos con Mabel, preparamos unos matecitos, pasamos texto y empezamos a vestirnos. Bajamos las escaleras y nos contagiamos de ese lugar. Y construir juntas eso que es nuestro, pero no.
MB: -De la obra me atrae ese cómo para transitar la soledad, dos mundos opuestos o distantes como son los que vivencian cada una de las mujeres y cada personaje, se entrecruzan y en complicidad buscan metas comunes.
-¿Por qué hay que ir a ver “Arritmia”?
MB: -Según dicen los espectadores es una puesta y una dirección interesante, que te transporta en instantes de la risa al llanto. Ambos personajes te pueden llevar del odio a la ternura. “Arritmia” exhibe una situación de la adultez a la que todos habremos de llegar, lo que la hace movilizante e inquietante.
MM: Hay que acercarse porque tiene un contacto con una realidad que no queremos ver, los geriátricos como un lugar al que estamos destinados, y no como ese lugar al que podemos elegir ir a estar con los pares. Y es divertido porque fíjate que hablamos de la pastilla, y estamos más o menos todos en lo mismo, ‘¡ay me olvidé de tomar la pastilla!’, esa vieja hincha pel… que se olvidó otra vez, toda esa cosa. Y la vida de dos mujeres.
Perfiles
María Molina
Sobre el teatro: “Yo busqué el teatro”
Sobre su profesión: “La actriz la tengo en lo más profundo de mi ser”
Sobre el personaje: “Amarlo para poder comprenderlo y llevarlo a la acción”
Sobre su compañera: “No sé cómo explicarlo, nos encontramos para dejar que suceda la obra”
Actriz y maestra de actores, fundadora del estudio teatro La Red, escuela de teatro. Se formó con el maestro Augusto Fernández. Obtuvo el título de profesora de teatro en la Facultad de Arte de la Unicén. Actualmente se desempeña en las cátedras de Interpretación II y Práctica Integrada III (práctica de la dirección y la producción teatral). Ha participado como actriz en más de 40 espectáculos y ha dirigido más de 35, por lo que ha merecido importantes premios.
Mabel Berkunsky
Sobre el teatro: “Ha estado siempre en mi vida”
Sobre su profesión: “Cuando no actué fue porque prioricé la crianza de mis hijas”
Sobre el personaje: “Es bicha e inteligente”
Sobre su compañera: “Nos sentimos muy cómodas”
Abogada, actriz formada por Berestein, Carlos Catalano y María Molina. Profesora de la Unicén en las facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Humanas. Ha participado en más de 25 espectáculos, es de destacar su actuación en “La Nona” de Roberto Cossa. Participó como actriz en las giras de Cero Grupo Teatro por España y Latinoamérica con el montaje de “Postales Argentinas”, de Ricardo Bartís, con dirección de Marcelo Jaureguiberry.
La obra
Nos presenta ese instante en el que con miedo y humor dos ancianas tropiezan con el pasado, y los recuerdos vienen a revitalizar la vejez, animados por ciertas pastillitas.
La obra está inspirada en la abuela que crió al autor, en los recuerdos que esa infancia le deja. El cuenta que todas las tardes su abuela se reunía con dos vecinas a tomar mate, y fueron esas reuniones de las cuatro de la tarde las que lo inspiraron a escribir la historia. El argumento trabaja sobre los prejuicios que giran entorno a la vejez, el sistema médico con sus drogas e instituciones, la farmacopedia de la felicidad, los recuerdos.
La dirección y puesta en escena es de Marcelo Jaureguiberry, que transforma el subsuelo de la Biblioteca Rivadavia en un espacio que le otorga un sentido único a la obsesión de estas mujeres.
Para agendar
Entradas en venta, anticipadas y con descuento en Yrigoyen 560, hasta el mediodía del sábado.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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