Mariana Rodríguez presentó ?Triste Gorrión?
Dice la reseña que ?desde la Calle de la Carbonera en Paris, hasta el barrio del Calvario en Tandil, Robert Le Vigan recorrió el camino de una larga vida llena de glorias y calamidades.
Después de haber protagonizado más de 70 films, entre los que se encuentran los más recordados del ?cine de calidad? francés, la culpa de haber apoyado al régimen nazi en la ocupación se le metió como una peste entre los huesos y lo dejó muerto en vida.
Condenado a seis años de trabajos forzados, a la vergüenza ciudadana, a la confiscación de sus bienes y forzado al destierro, buscó en la Argentina un lugar donde poder quitarse su ropa de convicto y continuar su carrera cinematográfica, hallando siempre a alguien que le recordara su pasado?.
?El Muelle de las Brumas?, ?La Bandera?, ?El Túnel?, ?Los Niños del Paraíso?, ?El Asesinato de Papá Noel?, ?Goupis Manos Rojas?, ?El Gólgotha?, son algunos de los títulos que protagonizó.
?Pareja cinematográfica de Jean Gabin, amigo íntimo del escritor Luis Ferdinand Celine, se exilió en Tandil donde murió como un perfecto desconocido. Su estampa recorriendo la ciudad en su bicicleta mientras el viento hinchaba su capa quedará en el recuerdo de muchos que jamás imaginaron su verdadera historia?.
-¿Cómo comienza la realización de ?Triste Gorrión??
-Yo siempre hice investigación histórica. Así encontré historias muy interesantes, como El alemán de la Elena y otro es la historia de Robert Le Vigan, un actor francés que vivió en la zona de El Calvario. Hay mucha gente que lo veía pasar y no sabía muy bien de quién se trataba.
-¿Cómo iniciaste la investigación?
-No fue fácil encontrar datos de él, porque no había. En Francia prácticamente ?lo borraron de mapa? por la situación de colaboracionista. No es una persona ni muy recordada ni querida. En Tandil lo recuerdan y lo quieren muy bien, porque ha sido un señor muy amable y muy humilde. El tenía la costumbre de regalar sus cosas. Tuve que salir a buscar los datos y los objetos que están desparramados por Tandil y son de su propiedad. Hice varias conexiones, incluso recuperé algunas notas que habían publicado. Pude conseguir algunos libros franceses, empecé a leer crítica de cine en la época de la guerra y comencé a enterarme de cómo había sido la guerra en París, que fue muy polémica y ambigua.
-Cuando empezaste a reunir esta información ¿Cómo tomaste el tema de que Le Vigan fuera colaboracionista? Es moralmente incorrecto…
-Pasa eso. Incluso ?Dipi? decía que no quería tener relación con Robert Le Vigan porque consideraba que era un tipo no querible. Como periodista, uno se enamora de las historias. Los franceses lo detestan por haber sido colaboracionista y por haber denunciado a sus pares actores. El sufrió mucho más de la condena que tendría que haber sufrido, porque cumplió cárcel, le confiscaron sus bienes. Hoy en día está muerto, y su tumba no la quiere pagar la embajada francesa por haber sido colaboracionista. Sigue estando condenado, no lo conocen los jóvenes, a pesar de haber sido un actor maravilloso.
-En lo personal ¿Qué le sucede con esta historia?
-Yo toda la vida he escrito y lo tomo como una historia maravillosa para ser escrita. Uno puede encarar una historia de diferentes formas. Yo creo que soy bastante objetiva y trato de mostrar la historia como es. Como es una historia cruda, traté de intercalar historias de niños, recuerdos de gente que lo había visto y le había llamado la atención. Era una persona desolada caminando en la calle. Yo lo reivindico como actor, porque era maravilloso. Creo que se debe hacer un replanteo de cuánto dura la condena a una persona que comete una falta.
-Pero es más que una falta, ¿no?
-Sí, pero entonces, ¿cuántos años pasaron para que Alejandro Magno fuera un conquistador y no un asesino de hombres y mujeres? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que Le Vigan, que cumplió su pena, con destierro, con confiscación de bienes, se convierta en el actor que fue?, porque eso no se lo robó a nadie.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios