Mariano González descansa, mientras define su futuro
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La puerta del departamento de la calle Belgrano se abre a cada rato para recibir amigos y familiares, en una costumbre que se repite en cada regreso de Mariano González a Tandil. Los días del delantero en su ciudad no precisan de programas especiales. Ruedas de mate, reuniones con los afectos y alguna salida a correr o al gimnasio, para no perder la costumbre y estar preparado para lo que viene. La pequeña Morena grita los goles de su padre en videos que reproduce un iPod 2, mientras Camila, que nació en Portugal en los últimos días de mayo, duerme en una de las habitaciones.
En ese clima familiar y distendido, Mariano cuenta su actualidad y lo que espera para la continuidad de su carrera. A los 30 años, y después de cuatro de contrato con Porto, el tandilense acordó su desvinculación y se quedó con el pase en su poder. Pero más allá de los buenos términos en los que quedó con los directivos portugueses, los últimos meses no fueron lo ideal para él. El equipo se encargó de conquistar cuanto título se le puso adelante, logrando la triple corona, con la Liga, la Copa de Portugal y la Copa Europa. Pero Mariano tuvo pocos minutos en la cancha, una constante desde que se recuperó de su lesión en la rodilla y les comunicó a los dirigentes que en junio cambiaría de rumbo.
“Todavía no tengo una certeza de dónde voy a continuar. Hubo propuestas de otros clubes de Portugal, alguna de Turquía. Tendré que estudiarlas para ver cuál es la que más me convence en todo sentido. Me gustaría volver a Italia, o probar en España, porque son dos Ligas que me interesan por su nivel futbolístico.
-¿Te fuiste bien de Porto?
-Con el club terminé en buenos términos. En los últimos meses no jugué mucho porque ya se sabía que iba a quedar libre. Y en esos casos la política de los clubes naturalmente influye en las decisiones técnicas. Por eso no tuve continuidad. Pero bueno, son costos que uno asume cuando toma una decisión. No nos pusimos de acuerdo, y decidimos cambiar. Con Porto quedó todo muy bien, estuve cuatro años ahí y fueron muy buenos en todo sentido.
-En algún momento se habló de un interés de Racing.
-Se contactaron conmigo en diciembre. Hablé con Pablo Podestá, el vicepresidente, un par de veces. Le dije que una propuesta de Racing siempre me interesa, pero mi intención era quedarme allá. Faltaban pocos meses para quedar libre, yo no había jugado después de la lesión, quería probar cómo me sentía con la rodilla y en ese momento no me pareció una mala decisión. También hubo sondeos de Botafogo, pero por ahí Brasil no es el lugar que más me seduce en este momento. Veremos más adelante. Salvo que sea una diferencia económica muy grande, que es poco probable, prefiero en ese caso un equipo de Argentina. De todas maneras, el de Botafogo es un proyecto importante según me comentaron, y están muy interesados en mí, así que esas cosas también se tienen en cuenta a la hora de decidir.
-¿Qué cosas ponés en la balanza a la hora de elegir un equipo?
-A esta altura pongo adelante la tranquilidad de mi familia, la calidad de vida, por sobre el resto de las cosas. Nosotros vivíamos en Porto, una ciudad chica, muy tranquila, sin problemas de seguridad, y en la medida de lo posible uno busca algo similar.
-¿Cómo fueron los últimos meses en Porto, con tan poca continuidad?
– Lo tomé con bastante tranquilidad. Soy grande, tengo bastante experiencia en esto y no estoy volviéndome loco por jugar todo el tiempo. Me concentré en entrenarme bien, recuperarme a pleno de la rodilla, y después si podía tener minutos en la cancha, mejor. Tuve pocas oportunidades. Si no jugás en el torneo local o en la Copa, no tenés otras chance de estar, porque no hay reserva como acá. En seis meses hice sólo tres partidos completos, y el resto entraba 15 o 20 minutos. Pero yo sabía que iba a ser así desde el momento en que tomé la decisión de irme. Si yo soy dirigente, desde el momento en que un jugador ya no es negocio para el club, voy a poner a otro.
-¿Tenés en cuenta la chance de volver al país?
– Todo puede ser. En caso de tener la posibilidad de volver, obviamente me tiraría mucho jugar en Racing, pero también uno se fija en los equipos que mejor están haciendo las cosas, como Vélez, Estudiantes o Lanús. Y más allá de querer jugar en un equipo grande, para mí también es importante tener tranquilidad que te dan esos clubes. Pero bueno, ahora hay que ver quién me quiere a mí.
– ¿Cómo vivís la actualidad de tu hermano Pablo?
-Puchi está por venir. Está jugando la final con Novara, para ver si ascienden a Primera. Hicieron un campeonato bárbaro, fueron la gran sorpresa de la temporada. Es un equipo que hace dos años estaba en la tercera categoría. Pablo tuvo muy buenas actuaciones, hizo muchos goles. Llamó la atención de varios equipos de Primera, y se lo terminó llevando Palermo. Estoy muy contento con lo que le está pasando, pero no me sorprende porque sé lo que es como jugador. Siempre tuvo cosas diferentes, le faltaba hacer el click y caer en el lugar indicado para demostrar su calidad. No tenemos muchas posibilidades de vernos allá. La última vez que me fue a visitar a Portugal fue cuando me lesioné. Pero bueno, los tiempos de los dos son difíciles y aunque parezca que estamos cerca, se complica.
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