Mariela Cantú afirmó que hay que revalorizar el lenguaje que nos propone el video arte
-¿Cómo se instaló esta muestra en el Octavo Tandil Cine?
-Nosotros comenzamos el año pasado. Junto con Jorge La Ferla somos los curadores de la muestra y nos pareció interesante la propuesta que nos hicieron desde el festival, porque se define como ?de cine?. Tener la intención de hacer participar otras prácticas audiovisuales, que exceden al cine y al fotoquímico, nos resultó un disparador bastante interesante. Entonces, el año pasado hicimos una muestra de video argentino y este año ya decidimos ampliar y mostrar obras latinoamericanas, porque es un campo muy fértil, y sobre todo Argentina tiene una historia de más de treinta años. Sin embargo, sigue siendo una disciplina poco estudiada y difundida.
-Y trajeron propuestas muy diferentes, como la de la memoria…
-Sí, digamos que en realidad el primer programa que se vio tiene la idea de cómo la mirada desde el video registra diversas ciudades y elegimos a Sebastián Díaz Morales porque es un realizador joven, que empezó a trabajar en Argentina (aunque hoy vive en Holanda) y está en la búsqueda permanente del registro y el trabajo sobre el lugar en donde esté.
-La segunda muestra presentó realizadores de varios sitios…
-Sí, fue un panorama más extenso a nivel de Latinoamérica: hay trabajos de México, Chile, Argentina. La idea desde lo curatorial fue conjugar un grupo de obras donde encontramos un eje que tiene que ver ?Con las imágenes de lo irrepresentable?, que es cómo desde el video se pueden trabajar estrategias diversas en la búsqueda de temas complejos.
-El último programa se dedicó a un realizador argentino…
-Sí, es una sola obra de Gustavo Galuppo, que es un realizador rosarino, muy joven. A nivel de lo que es video tiene un trabajo muy interesante, sobre todo porque su lema es haber visto mucho cine, lo que es bastante raro, porque la gente que viene del video está más ligada a otras disciplinas artísticas. Es un cinéfilo que está muy empeñado en ese sentido. El video, en este caso, establece diálogos entre lo que es el video, el cine y el registro de su propia vida y su cotidianidad. Mucho está relacionado con su casa, su hija y lo toma a través de una cámara web. Si bien usó un recurso muy austero, a nivel de imaginario y puesta en escena nos interesó mucho.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailVideo arte
-¿Cómo definirías el video arte?
-Como toda categoría es difícil y cuestionable a la hora de definir. Pero las prácticas ligadas al video arte se basan en el estudio de lo que es el medio en particular, que tiene determinadas características diferentes al fotoquímico. A nosotros nos interesa mucho estudiar y analizar esas características que en comparación con el cine son menores, pero se pueden volver potencialidades estéticas muy interesantes. El video tiene circuitos de exhibición diversos y lógicas propias.
-¿Este tipo de videos está en un circuito comercial?
-Se venden en galerías y museos, pero no es masivo. No vas a ver video en una sala cinematográfica o en televisión; es un circuito un poco más restringido, que tiene que ver sobre todo con que en la Argentina la historia del video arte es una cuenta pendiente.
-¿Qué es lo más interesante de trabajar en video arte como curadora?
-El rol curatorial es una práctica muy intensa, y a pesar de que hay mucho material, es una instancia de aprendizaje muy interesante, más allá de la resultante. Lo más interesante, sobre todo para uno mismo, es establecer relaciones entre distintos trabajos.
Palabras de curadora
Al presentar la muestra, Mariela Cantú agradeció a las autoridades municipales y a los responsables del Octavo Tandil Cine y expresó la proyección se planteó como un espacio diferente dentro del festival y que por ello es tan valorado.
Asimismo mencionó la importancia de enriquecer la muestra con miradas de distintos realizadores latinoamericanos.
Agregó que si bien los trabajos tienen distintas miradas, sobre todo les interesaron los puntos de confluencia y las apropiaciones de temas similares.
En este sentido, añadió que los videos que se mostraron fueron expresión de un largo trabajo en el tiempo que efectuaron los realizadores, que permiten archivar, elegir, cambiar de rumbo.
Para Cantú, el tema es hasta qué punto podemos diferenciar aquellas imágenes que se registran azarosamente, de las que tienen un nivel de puesta, sobre todo, porque estos videos no quedan en la instancia de registro y edición de la imagen, sino que hay una labor importante con el sonido y la música, que le dan la estética pertinente que se relaciona con el tipo de registro que se hace.
Finalmente, dejó claro que es importante romper con el mito que dice que hacer video arte ?es grabar cualquier cosa, editar y ya?. Para ella no es casual que estos videos lleven tanto tiempo de proceso creativo, ya que hay una búsqueda particular y una relación interesante entre la mirada, la concepción, la grabación, el visionado, el armado y la edición. Ellos son procesos en los que se establecen diálogos muy complejos?.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios