Marina De Pian expone sus fotografías
En Italia tuvo sus primeras incursiones fotográficas a las que su papá no veía con buenos ojos, aunque hizo un par de exposiciones en la intendencia del pueblito de 1200 habitantes donde vivía, acercándose todos los vecinos para verse retratados en las imágenes ya que estaba dando un testimonio del lugar que hasta ese momento no se había visto.
Pero la sensación de añoranza de una ciudad que está hecha “a medida del hombre -señala- cada vez era mayor y quería que mi hija creciera en un ambiente más grande, más cercano a la realidad de nuestra familia”.
Desde el alma
Marina piensa en voz alta, habla de los inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina llenos de sueños y que tal vez ella y sus padres hicieron el camino a la inversa, casi sin darse cuenta o inconscientemente para conocer la tierra de sus ancestros. “Algo en la sangre hay”, señala.
“La primera foto la hice cuando mi hija Lara tenía un mes, estaba en la estación de trenes con mi máquina digital que no era nada del otro mundo. Allá barren la calle muy temprano y el hombre encargado del aseo tenía todos sus elementos en un carro y como llovía se resguardaba bajo un paraguas color fucsia. Yo estaba esperando el tren que me llevaría a abordar el avión que me traería a la Argentina y cuando tomo la foto y veo el resultado me acordé de mi padre siempre dice: ´La foto tiene que tener algo´. Y ésa tenía algo. Y muchas veces veo cosas que no son fotos pero me gustan y la tomo y no dice nada. Este barredor del paraguas fue la primera constatación de que en realidad llevo la fotografía en el alma”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“De allí en más -continúa relatando Marina- seguí sacando fotos y cuando le mostraba mis trabajos a papá preguntándole su parecer me decía que borrara todo. Es que quería saber porqué camino iba y él insistía en que las borrara. Ahora soporto las críticas con más entereza porque no me molesta su parecer ya que sé que es salido de la experiencia y de la sinceridad de papá. Pero también me insistía en que hiciera una muestra, salimos muchas veces sacando la misma foto y claro, la mía nada que ver. Pero él, una neblina, un atardecer, o cualquier otro tema toma mucha fuerza”.
“Una vez leí que la fotografía era escribir con la luz y como amo escribir y Griselda Crespi me ha ayudado mucho en estas cuestiones siento que lo que hace papá es maravilloso”, señala.
Para agendar
Por este medio invita a todos los que quieran compartir con ella esta experiencia y acercarle halagos y críticas constructivas. Ambas serán muy bien venidas.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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