Mario Ghersetti cerró otra temporada en Italia y analiza posibilidades para su futuro
Mario Ghersetti acaba de cerrar una nueva temporada en el básquetbol italiano, compitiendo en la Legadue, principal categoría de ascenso de ese país.
Lo hizo vistiendo la casaca de Miro Radici Vigevano, conjunto que fue eliminado en las semifinales por el segundo ascenso a la A-1.
Como en todo receso, el jugador formado en Unión y Progreso e Independiente de esta ciudad disfruta de unos días de descanso, junto a su familia y amigos en Tandil.
Mientras degusta asados casi a diario con sus íntimos y recorre -prácticamente con la misma periodicidad- la noche local, analiza opciones para el futuro, entre ellas la permanencia en Vigevano.
En su visita a la Redacción de El Eco de Tandil, Ghersetti se refirió a su actualidad en Europa, donde permanece desde hace alrededor de una década, y rememoró tiempos lejanos en el básquetbol tandilense:
-¿Cuál es el balance de la reciente temporada?
-Creo que podríamos haber andado mejor. A ese equipo que nos eliminó (Reggio Emilia) lo habíamos derrotado por una amplia diferencia en la fase regular. Ellos tenían un buen equipo y nosotros íbamos un poco de punto, con un plantel nuevo, en las encuestas de las revistas aparecíamos como uno de los candidatos a descender. Tuvimos un buen año, a último momento se apostó por dos norteamericanos (Williams y Boyette) que realmente rindieron muy bien. Obviamente, nos llevó un tiempo adaptarnos porque del año pasado quedamos apenas yo y tres compañeros.
-O sea que fueron evolucionando a medida que transcurría la competencia.
-Seguro, el primer partido lo perdimos por 20. En ese momento dijimos ?chau, estamos para descender?. Después se corrigieron cosas, por ejemplo en ese primer juego el base, que terminó siendo titular, fue al banco y tomó la conducción uno de los norteamericanos. También era difícil porque muchos no queríamos volver a jugar en la misma categoría después de haber ascendido.
-¿En lo personal también fuiste de menos a más?
-Sí, es complicado hacerte la idea de jugar el mismo torneo una vez que ascendiste. Además, me encontraba con compañeros nuevos, lógicamente te lleva un tiempo de adaptación. Fue una temporada en la que tuvimos muchos problemas, pero pudimos andar muy bien porque formamos un grupo muy unido.
-Cuando tu equipo sube a la A-1 y por las condiciones de infraestructura de su estadio lo hacen volver a la A-2, ¿recibiste ofertas para jugar en la élite?
-Tuve algún ofrecimiento apenas subimos, pero yo tenía pensado jugar A-1 con Vigevano. Todos creíamos que nos permitirían hacerlo, y cuando llega la noticia ya no quedaba mucho tiempo para negociaciones.
-La gente de tu equipo te quiere mucho, sos uno de sus favoritos.
-Sí, me han tratado muy bien y yo soy bastante carismático. En cada equipo por el que pasé he dejado buenos recuerdos y pude hacer amistades. Soy un agradecido a la gente, que te acompaña incluso en partidos de visitante en los que jugás muy lejos de la ciudad.
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-¿Que avizorás para la próxima temporada?
-Quedarme en Vigevano es una posibilidad firme. Me llamaron y me dijeron que existe la chance de que nos coloquen en la A-1, porque hay equipos de esa categoría con problemas económicos y se tomaría en cuenta que nosotros en la 2008/09 ganamos la plaza. Ahora está medio parado el mercado, pero me comentó mi representante (Jorge Rifatti) que hay propuestas de equipos de Omenia y Venezia.
-A la hora de buscar la continuidad se ponen en la balanza factores como el económico, el deportivo y el social. ¿Cuál priorizás?
-Mi idea siempre es sentirme cómodo. Hace diez años que estoy en Italia. Jugué cinco años en un equipo (Porto Torres de Cerdeña), dos y medio en otro (Veroli) y dos en Vigevano, cuando otros jugadores en una década andan por todos lados. Yo me he sentido a gusto en cada lugar que estuve y por eso me quedé mucho tiempo. Después, obviamente, uno quiere estar en un equipo con aspiraciones, siempre necesita un estímulo.
-¿Creés que Vigevano tendrá un plantel competitivo la próxima temporada?
-Sí, lo que pasó este año fue atípico, porque se pensó hasta último momento que el equipo estaría en la A-1. Entonces se armó todo en un corto tiempo, se fueron muchos jugadores, algunos dirigentes dieron un paso al costado y demás.
-¿Tenés prevista una fecha para regresar definitivamente al país?
-Proyecto hacerlo a los 33 ó 34 años (en octubre cumplirá 29). Me encantaría volver hoy, cuando a otros se les hace más fácil para mí es más complicado seguir allá. Estoy hace diez años ya, y yo soy muy apegado a mi familia, mis amigos, mi ciudad. Cada vez que vengo a Argentina hablo con mi representante para ver las ofertas de acá. Ocurre que existe mucha diferencia entre lo que te pueden pagar en Italia y lo que ofrece un club argentino.
-¿De qué clubes nacionales te han sondeado?
-Ha habido en su momento ofertas de Boca y de Atenas. Esta última fue días atrás, cuando se resolvía si llegaba Federico Kammerichs o si se quedaba en Regatas Corrientes, club al que también podría haber ido yo porque lo dirige Fabio Demti, quien era asistente en Central Entrerriano cuando jugué allí. Sé que para darme el gusto de jugar en el país tendría que resignar terreno en lo económico, estoy dispuesto a hacerlo, pero hoy la diferencia es demasiado grande. Esto para mí es un trabajo. Es cierto, soy un afortunado por hacer lo que me gusta y de pronto no tengo que vivir lo de mi viejo, que con 60 años se sigue rompiendo la espalda levantando fierros. Pero también lo mío tiene su sacrificio.
-Si hoy te ponés a jugar en un club de Liga Nacional, ¿cómo te iría?
-Siempre me gustó buscar desafíos complicados y seguramente me resultaría difícil, tendría que adaptarme porque es un torneo totalmente diferente a la Legadue. Más allá de eso, creo que andaría bien, tengo la experiencia. Este año me ha tocado enfrentar a grandísimos jugadores, como Roberto Gabini.
-Meses atrás se corrió el rumor de que serías convocado por Sergio Hernández a la selección argentina.
-Sí, pero nunca existió un llamado oficial. Sé que ?Oveja? le pidió videos míos a mi representante, pero yo no supe más nada. Suelen pasar esas cosas, o también llevar jugadores como sparrings, a los cuales finalmente no los convocan.
Anécdota
Durante su periplo en Italia, Ghersetti pasó, años atrás, por Veroli, alistándose en otro equipo de la Legadue.
Allí, las cosas no le fueron del todo bien, al mantener una disputa con el entrenador.
?Tuve un problema personal con él. Con el técnico anterior yo jugaba como titular, y con éste directamente no jugaba un minuto, no me tenía en cuenta. Eso terminó de definir mi salida hacia Vigevano. Ese entrenador nos hizo perder un partido, porque le cobraron una falta técnica por meterse al partido. Durante una pelota luchada, ingresó al rectángulo a empujar con el cuerpo a un rival. Ganábamos por tres puntos, le sancionaron una falta técnica, nos metieron los dos tiros libres y después un triple. Fue una situación increíble, muy curiosa, yo, que estaba cerca de la acción, salí después en una foto señalándolo y muriéndome de risa?.
Tandil, desde lejos
Si bien nació en Comodoro Rivadavia, antes de cumplir el año Mario ya estaba en Tandil, ciudad en los que se formó como jugador y persona. Aquí, una porción de sus recuerdos:
-¿Seguís el básquetbol de Tandil?
-Sí, a través de la página web (www.tandilbasquet.com.ar) o El Eco Digital. Sigo mucho lo que pasa en Tandil, también a través de Cosa de Serranos.
-¿Tenés el corazón repartido entre Unión e Independiente?
-Sí, es un poco raro. A los 6 años empecé en Unión, pocos meses después mi familia se pensaba mudar y pasé a Independiente. Como al final no nos mudamos, volví a Unión. Y ya después, a los 13 años, me llamó el ?Loco? Zulberti para la Liga B, en Independiente. Mucho de lo que soy como jugador se lo debo a él, que me enseñó muchos fundamentos. Es loco, pero a la vez una enciclopedia de básquetbol.
-Y te diste el lujo de estar en cancha, con 13 años, en Liga B.
-¡Sí! Entré unos segundos en un partido contra Ricardo Gutiérrez. Bien caradura, fui a tirar una bandeja como si nada y me comí un tremendo tapón. Tengo un muy buen recuerdo de aquel plantel, con compañeros como el ?Ruso? Fornetti, ?Chuli? Zuliani y el ?Mono? De Lisi.
-Y años después, el debut en Liga A.
-Claro, me llevó Unión de Mar del Plata y después pasé a Peñarol (temporada 97/98). Por lesiones de algunos compañeros, tuve la chance de jugar varios partidos de la Liga, e incluso en un amistoso lo marqué al ?Loco? Montenegro, que jugaba para Estudiantes de Olavarría. Al año siguiente me fui a jugar a Central Entrerriano el TNA y luego vino todo lo de Italia.
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