Martín Aguirre, en el cierre de un año muy auspicioso
Martín Aguirre despide un año con sensaciones encontradas. Lo comenzó fuera de las canchas, en recuperación de una rotura de ligamentos cruzados, pero con el correr de los meses tuvo revancha.
El tandilense, zaguero central del Universitario de Sucre boliviano, encontró prontamente su mejor ritmo futbolístico, terminó jugando más de 40 partidos en el año y volvió a tener presencia en el ámbito internacional con la muy buena campaña de su equipo en la Copa Sudamericana, todo un hito para el club.
Tras un segundo semestre sumamente auspicioso, el defensor formado en Ferrocarril Sud disfruta en Tandil del resto de su familia (su esposa e hijos lo acompañaron en Bolivia) y sus amistades, al tiempo que analiza su futuro, luego de que haya caducado su contrato con Universitario.
En esta estadía en la ciudad y poco antes de comenzar a saborear las playas de Miramar, Aguirre visitó la Redacción de El Eco de Tandil:
?Ha sido uno de mis mejores años, más allá de que lo comencé lesionado. Gracias a Dios pude superar eso y terminó siendo el año en que más partidos disputé. Tuve la posibilidad de jugar la Copa, que para mí fue una bendición de Dios. Soñaba con eso y se dio, fue bueno haber jugado todos los partidos y haber hecho una campaña importante, consiguiendo que un equipo boliviano llegue a octavos de final. Creo que esto supera lo que me tocó vivir en Huracán de Tres Arroyos, club con el que ascendí a primera?, comenzó narrando.
-¿Cómo y cuándo fue la lesión?
-Se dio algo muy curioso. Me lesioné el 21 de septiembre del año pasado, y ese mismo día de este año conseguimos la clasificación a octavos en Paraguay, ante Cerro Porteño. La lesión fue en un partido ante Bolívar, en Sucre, por la clasificación a la rueda de ganadores del torneo boliviano. Fui a rechazar y me chocó Aquilino Villalba, se me quedó trabada la rodilla y me rompí los ligamentos cruzados.
-¿Cómo superaste ese momento?
-Es algo de lo que no me quiero ni acordar. En principio mantuve la fe de que pronto me iba a sanar, pero no fue así. Tuve un duelo personal de 15 minutos, que los pasé llorando en mi departamento. Después, fui a hablar con los dirigentes y les dije que si les interesaba como jugador me quedaba, pero que no lo haría porque me tengan lástima.
-Fue un prolongado tiempo de recuperación.
-Sí, vine a Tandil. Hizo un gran trabajo conmigo Valeria Campomenosi, quien me ayudó en lo físico y en lo emocional, para que pueda manejar mis ansiedades. También me ayudaron Fabio López y Cristian Céspedes. Tardé más de seis meses en volver, pensé que podría empezar el torneo local, pero no llegué. Volví en abril, en el clásico ante Potosí, en Sucre, el día que goleamos 5-0. Luego ganamos el repechaje y nos clasificamos para la Sudamericana 2011, aunque finalmente nos dieron el pase para la de este año. Una vez que volví, me perdí sólo un par de partidos, por acumulación de amarillas.
-Y en esa Copa hicieron un papel destacado.
-Sí, fue increíble enfrentar a un equipo como Colo Colo. Nadie nos tenía fe en esa serie, pero el plantel tiene un corazón enorme y la pudo sacar adelante. Por un crecimiento del club nos propusimos pasar de fase y lo logramos. Después nos tocó pasar a Cerro Porteño, en el que fue uno de nuestros mejores partidos.
-¿Se revolucionó Sucre con semejante campaña?
-Sí. La verdad es algo que marcó la historia del club. Dios quiera que el día de mañana pueda hacer una campaña mejor, llegando a la final o ganando la Copa. La gente lo vivió de manera muy especial, quizá quedamos un poco en deuda en el torneo local (Universitario fue penúltimo), porque teníamos un equipo para estar un poco mejor. Nos perjudicó que no teníamos un plantel tan largo para pelear en los dos frentes.
-¿Palmeiras fue inaccesible?
-Creo que desperdiciamos la oportunidad al perder en Sucre. Eso nos obligó a tener que salir a buscar en Brasil, y tomamos muchos riesgos, les dejamos espacios y lo pagamos. Desprotegimos los costados y un par de goles llegaron por allí. Creo que perdimos la serie en Bolivia, nos ganaron 1-0 con una sola llegada. Embocaron un tiro libre de Marcos Assuncao, y después se metieron atrás.
-Ingresar en el plano internacional te hace enfrentar figuras de jerarquía. ¿Te impresionó alguna en particular?
-El colombiano Macnelly Torres y (Rodrigo) Millar, de Colo Colo, son dos jugadores diferentes. Y Palmeiras tiene un tridente espectacular, con Asuncao, Valdivia y Kleber. Son jugadores que marcan una diferencia, no te perdonan, por eso están ahí.
-¿Las ofertas que manejás tienen que ver más que nada con tu rendimiento en la Copa?
-Seguro, es la vidriera más grande. Hasta un amigo que tengo en Italia me contaba que vio el partido nuestro contra Palmeiras. Hoy estoy analizando distintas chances, no sólo en base a mis intereses sino también apuntando a que mi familia esté bien. Me ha servido mucho tener continuidad.
-Tuviste que integrar a Martín Michel.
-Sí, es un muy buen muchacho. Tiene muchas condiciones y mucho futuro. Es joven, a veces nos apuramos creyendo que somos grandes, pero en el fútbol las oportunidades aparecen cuando tienen que aparecer. El es un gran jugador, tiene todas las cualidades para triunfar. Hasta que se lesionó le aportó mucho al equipo y la dirigencia se lo valoró y quiere que renueve su contrato. En él encontré un amigo, lo conocía de Tandil, de habernos enfrentado, pero ahora tenemos otra relación.
-Más allá de su amistad, ¿estás integrado a la sociedad en Sucre?
-Sí, a través del cristianismo me he acercado a mucha gente, no sólo futbolistas, y hemos formado un grupo muy lindo y numeroso.
-Michel no dudó en reconocer que jugaría para la selección boliviana. ¿Tu caso es igual?
-Sí, me encantaría. En mayo se cumplirán mis dos años de residencia y podría hacer los papeles para nacionalizarme. También sería una ventaja para Universitario, ya que en ese caso yo ya no ocuparía una plaza de extranjero. De hecho, mi hijo más chico es boliviano. Poder jugar para la selección sería un sueño a cumplir, soy consciente de que hacerlo para Argentina es algo mucho más lejano.
-¿Cómo te llevás con la altura?
-Por suerte, antes de competir pude hacer una pretemporada en Oruro, el lugar más alto de Bolivia. Entonces, cuando bajé a lugares no tan altos no me costó tanto. Es difícil siempre, en lo alto porque estás limitado físicamente y cuando jugás más abajo porque enfrentás a equipos que le ponen mucho ritmo por estar acostumbrados a jugar con más altura.
-¿Ante Colo Colo y Cerro Porteño hicieron valer ese hábito de jugar en la altura?
-Sí, aunque no todo pasó por ahí. Contra Colo Colo fuimos ordenados y contundentes y ganamos bien, 2-0. Nos favoreció que ellos salieron a buscar el partido y nos dejaron algunos espacios. Con Cerro Porteño fue distinto, en todo momento ellos se metieron atrás y recién pudimos lograr el gol de la victoria al minuto 80.
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