Martín González expone en la fotogalería del San Martín
En paralelo, Travnik estaba siguiendo un trabajo fotográfico de Julián Rodríguez que desarrolló durante varios años y llamó “Las noches”.
-Y se dio el encuentro.
Martín González: -Lo particular de esta situación es que con Julián tenemos una relación de amistad de muchos años y, por otro lado, tanto su trabajo como el mío tienen como contexto de desarrollo la noche. Tratamos temáticas totalmente diferentes, pero los dos utilizamos el espacio nocturno para expresarnos en nuestras imágenes. Además de lo anterior, ambos trabajos son fotografías en blanco y negro. Estas conjunciones despertaron en Travnik la idea de armar una muestra conjunta la cual tituló “La noche”.
-¿Qué obras presentó?
M.G.: -Esta serie “Ciclos” quedó armada a partir de una selección de 20 fotografías monocromo de escenas nocturnas tomadas a lo largo de cuatro años durante los trabajos de cosecha de diferentes cultivos agrícolas. Tomé este momento final de un cultivo para representar metafóricamente mi parecer respecto al cierre de cualquier ciclo en la vida. Intento expresar en estas imágenes mis sensaciones en esos momentos vitales.
Sus sensaciones
Para introducir a esta mirada conductora en la muestra, es que Martín González escribió: “Diez años llevo repitiendo el ciclo anual de programar y ejecutar un cultivo agrícola como parte de mi actividad laboral. Me sorprendí desde hace unos cuatro años haciendo algunas fotos nocturnas del acto final donde se cosechan esos cultivos, y sin poder darme cuenta del porqué de este gesto casi compulsivo, avancé en las tomas. Sin lugar a dudas sentía la fuerte presencia de una búsqueda ulterior a lo meramente estético o documental de este momento. Luego de revisar los primeros negativos y copias de prueba, pude hilvanar en palabras las verdaderas motivaciones que pusieron a rodar este proyecto.
La noche desdibuja los objetos. Los despoja de su esencia, llenándolos de nuevos significados. Una cosechadora, un carro, un silo, dejan de serlo para transformarse en sombras y luces en movimiento. En este contexto ya imaginario se profundiza mi percepción del fin de un ciclo. El cultivo es cosechado en un acto mecánico, intenso y abrupto. En pocas horas se desvanece ese proyecto de casi un año al que se le dedican infinidad de cuidados. Se agudiza la comprensión del ciclo vital”.
Julián Rodríguez
Presentó una selección de unas 30 imágenes monocromo del trabajo “Las noches” que desarrolló entre 2007 y 2011. Este ensayo está dividido en tres etapas o series en las cuales fue tratando diferentes temas.
Rodríguez escribió: “'Las noches' es un ensayo que se desarrolla desde hace varios años y en consecuencia se pueden distinguir distintas etapas. Cada una de ellas trae un ingrediente nuevo. Si, en un principio, la idea fue fotografiar paisaje nocturno por el tiempo y los movimientos, luego se atravesó la idea de fotografiar solamente las escenas que dieran los tonos que pretendía; en las últimas se iluminó con la ilusión de que esa intromisión sea el dato y detalle. Una selección y orden de los objetos en la escena que nos muestran un mundo de fantasía, una noche que no existe salvo dentro de la cabeza del fotógrafo que mide minuciosamente cada recurso aplicado para decir aquello que quiere y no otra cosa.
La transformación termina por ser más importante que la cosa en sí. Intervenir en la escena para hacer visible un mundo interno es la razón de “Las noches”.
El campo, el puerto, la ruta, la ciudad y sus paisajes, se mezclan con centros clandestinos de detención y la noche para contarnos con esto, metáforas sobre la vida misma”.
La propuesta
-¿Cómo trabajaron con Julián Rodríguez?
M.G.: -Desde que Travnik nos hizo la propuesta de esta muestra conjunta, con Julián nos sentimos muy entusiasmados, porque vimos la genialidad de esta idea, que nosotros ni siquiera habíamos evaluado a pesar de nuestra amistad. Luego sólo restó acordar que escala darle a las piezas de cada trabajo y que formato de armado en sala hacer para potenciar la lectura de la muestra.
-¿Quién hizo la curaduría?
M.G.: -La curaduría quedó totalmente a cargo de Juan Travnik, ya que tanto en mi caso como en el Julián, reconocemos en Travnik uno de los mayores referentes de la fotografía en la Argentina, con una vasta trayectoria y formación en el área de evaluación de obra fotográfica. Es así que lo consideramos la persona idónea para delegar esta tarea.
-¿Cómo fue la inauguración de "La Noche”?
M.G.: -Para nosotros fue una inauguración muy especial por la amistad que nos une con Julián y porque entendemos a esta fotogalería del San Martín como un espacio de excelencia en cuanto a presentación de obra fotográfica en el país. Fue fundada en 1985 por Sara Facio, quien la dirigió hasta 1998, momento en el que Travnik pasó a ser el director y curador. Para dar una idea de la trayectoria de esta fotogalería, “La noche” es la muestra número 367 desde su fundación. Han pasado autores del país y el mundo entero por sus salas.
Experiencias valiosas
-¿Cuál fue la devolución del público, y de otros fotógrafos y artistas presentes?
M.G.: -Aunque los puntos de vista fueron muy dispares entre los asistentes, podría decir que, en general, tuvimos un reconocimiento importante respecto a los trabajos, teniendo en cuenta que son imágenes en blanco y negro, tomas directas, con encuadres precisos y copias manuales en laboratorio químico. Entre el público hubo varios fotógrafos reconocidos, como críticos de este medio y también editores de fotografía de medios nacionales.
Personalmente identifico en estos tiempos de sobreabundancia de imágenes y grandes ediciones posteriores a la toma, un reconocimiento del público hacia los trabajos fotográficos donde predominan las tomas directas y donde se logra resolver lo narrativo en el mismo acto fotográfico más que en la edición posterior de las imágenes. Se ponderan las obras donde hay buena síntesis en las imágenes a partir de lograr contar lo que se quiere contar con economía de recursos visuales. Esto no pone en términos de mejor o peor las distintas formas de la fotografía, sí creo que es una reacción del público a los tiempos actuales de la fotografía donde las producciones son tan masivas y los trabajos de edición correctivos tan frecuentes, que se busca refugio en formas más llanas y directas de expresión. Como fotógrafo creo que es un verdadero desafío generar obra sustanciosa cuando uno se impone hacerlo desde la austeridad en lo visual. No adhiero a la sobreproducción de imágenes porque creo que conlleva a la superficialidad de cada pieza al delegar el resultado más a la cantidad, que a la concentración en cada toma. Por otro lado, considero la edición posterior de imágenes como una herramienta interesante siempre y cuando su aplicación no sea necesaria porque la toma original no tiene sustancia.
-¿Cómo se sintió de poder exponer allí?
M.G.: -Es tanto un placer como una responsabilidad. Es un espacio de reconocimiento a la obra propia pero, a la vez, implica una gran responsabilidad en cuanto a la calidad del material que uno propone para ser expuesto. Considero importante desarrollar autocrítica y apaciguar los excesos de autoestima frente al propio trabajo fotográfico para no cometer excesos.
La exposición podrá ser visitada a diario en las salas del primer piso del hall central hasta el domingo 15 de diciembre (fotogalería teatro San Martín, avenida Corrientes 1530). Será repuesta desde el 21 de enero al 2 de marzo de 2014. De lunes a viernes desde las 12 y los sábados y domingos desde las 14 hasta la finalización de las actividades del día en el teatro. La entrada es libr
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