Martín Michel: ?Pensé en abandonar el fútbol?
Martín Michel disfruta en Bolivia de una nueva oportunidad en el fútbol ?grande?. El delantero tandilense que descollara en Grupo Universitario y a posteriori tuviera su chance en Quilmes, en la B Nacional, es parte del plantel del Universitario de Sucre boliviano, club con el que se dio el gusto de competir en el plano internacional, disputando la Copa Sudamericana.
La satisfacción de haber escalado en el plano futbolístico se vio opacada meses atrás por una severa lesión en la rodilla derecha que lo mantiene alejado de las canchas.
No obstante, el imponderable físico no mitigó el entusiasmo del ?Cabezón?, que ya piensa en el regreso a la competencia.
Sus días en la ciudad le permiten reencontrarse con su familia, amistades, viejos hábitos y apuntalar su recuperación, de la mano del preparador físico Diego Colantonio y la kinesióloga Carolina.
El Eco de Tandil aprovechó esta estadía de Michel para dialogar extensamente con él:
-Se dio un semestre en el que cumpliste el objetivo de progresar, pero coronado con una muy mala noticia.
-Sí, es raro. Es difícil disfrutar el año por lo que me pasó a lo último. Más allá de eso, se dio lo que estaba buscando, irme de Tandil. Caí en Bolivia con todo lo que significa irse a ese país, es un riesgo grande porque no es un país desarrollado y su fútbol no es tan importante. Pero llegué y me encontré jugando una Copa Sudamericana y pasando algunas etapas, dejando afuera a Colo Colo, algo que no me imaginaba. Lamentablemente, me tocó lesionarme en una práctica, pero ya me operé y estoy tratando de encontrar ritmo nuevamente.
-¿Es similar a lo que te pasó en Quilmes, donde también te lesionaste luego de encontrar una gran oportunidad?
-Muy parecido, y también a lo de Italia. Siempre me pregunto por qué me pasa cuando estoy en mi mejor momento y es algo que no tiene respuesta. Cuando me rompí la rodilla en Bolivia tenía ganas de largar todo, hablé con mi novia y tomé la decisión de que si me había roto los cruzados dejaba de jugar. Gracias a Dios zafé, porque se trata de una lesión menor.
-¿Cuál fue concretamente?
-Me rompieron el colateral interno, me tocaron un menisco y me cortaron un alerón de la rótula porque estaba desplazado.
-¿Cómo se produjo?
-Fue durante un entrenamiento, entre el partido de ida y la revancha de la serie con Cerro Porteño. Uno de los centrales me tira una pelota por atrás de los defensores, cuando levanto la cabeza tenía al arquero a dos metros, lanzado en velocidad y con una pierna en alto. Para evitar que me pegue en el pecho, me vuelco hacia la izquierda, dejo la pierna derecha en el piso y cuando él cae me agarra la canilla y me lleva la rodilla para adentro.
-¿Cuáles son los plazos para la recuperación?
-Hace una semana estoy trotando suave en la cinta. Todavía tengo dolor pero tengo que acostumbrarme a trabajar con él. Pronto voy a arrancar a hacer algo con la pelota, con Diego Colantonio y la kinesióloga creemos que a principios de año estaré en condiciones de hacer una pretemporada.
-¿Cómo se portó el club respecto a esto?
-De maravillas, no puedo quejarme de nada. Fue idea de ellos que venga a Tandil a recuperarme. Hablaron con el profe y la kinesióloga, aprobaron el presupuesto que ellos pasaron, me sacaron el pasaje y me vine. También me han cumplido con el sueldo, se trata de dirigentes jóvenes que dentro de sus limitaciones hacen un esfuerzo enorme para que salgan bien las cosas.
-¿Cómo venía siendo tu nivel?
-Venía bien. A mi entender el torneo boliviano es mucho más difícil que la Copa Sudamericana, en el sentido de que hay mucha fricción, no te dejan jugar y te pegan para lastimarte, no para cortar una jugada. En la Copa, el mejor partido que hice fue en Chile ante Colo Colo. Pero lamentablemente siempre era el primer cambio, el entrenador me sacaba y ponía a Horacio Fernández, otro delantero argentino. Eso me molestaba mucho, aunque sé que son cosas que uno se debe bancar y tiene que seguir adelante.
-La sensación de que te están por reemplazar debe generarte una presión extra y la impresión de que si te equivocás en tus primeras intervenciones pones en riesgo tu lugar en la cancha.
-Tal cual. En las primeras dos o tres pelotas es tratar de hacerla simple para evitar que ya de entrada el técnico te tenga entre ceja y ceja y seas el primer cambio. Yo sabía que era siempre el que primero salía y en la ida con Cerro Porteño tuve una discusión con el entrenador por ese tema, no aguantaba más esa situación. Más allá de eso, con el cuerpo técnico tuve una relación espectacular.
-¿Te ayudó la presencia de Martín Aguirre en cuanto a la adaptación?
-Muchísimo, tanto cuando jugaba como cuando me lesioné. No tengo palabras para agradecerle, se portó bárbaro conmigo y con mi familia, con la que, cuando me lesioné, él hablaba sin que yo sepa. Tanto él como su esposa se brindaron mucho.
-¿Tomaste real dimensión de lo que estás viviendo?
-No. Eliminar en su cancha a un equipo copero como Colo Colo fue algo increíble. Todavía no caigo, es bárbaro ir a la casa de mis viejos y ver los posters de la Copa Sudamericana. Me cuesta creer que en tan poco tiempo pasé de estar en Tandil, enfrentando a equipos como Villa Aguirre o Loma Negra, a jugar una Copa Sudamericana. El otro día estábamos viendo el partido de Independiente con Mariano Irurzun y Juan López Moccio, y éste me dijo ?y pensar que vos jugaste esta copa?. A veces te lo tienen que decir para que te des cuenta, yo como hincha de Independiente he ido a la cancha últimamente y no me ponía a pensar que hace poco estuve en ese torneo. La ?ficha? me cae un poco cuando estoy solo en mi departamento tomando mate y digo ?que grosso haber jugado tres partidos de la Sudamericana?. Obviamente, no me conformo con eso.
-Además, el pensamiento es ?si la rompo en la Sudamericana, puedo pasar a cualquier equipo?.
-Seguro. Uno siempre piensa en hacer un buen papel para irse lo más pronto posible de donde está. Es difícil, pero se da. El caso más cercano es el de Martín Aguirre, que jugó una Copa Sudamericana espectacular y ahora lo quieren de todos lados. Se lo merece y me pongo muy contento por él.
-¿El entrenador te colocó en determinado lugar y te pidió algo concreto? ¿O te consultó cuáles eran tus comodidades?
-El técnico (Javier Vega, ahora reemplazado por el argentino Claudio Chacior) te decía lo que tenías que hacer. Ahí cada uno cumple su función y no te podés salir de las reglas. Apenas llegué fui titular y nunca perdí el puesto antes de la lesión. Me colocó directamente de media punta, alternando un poco con Julio Junco, el enganche argentino.
-¿Se te exigía más por ser argentino o por tu condición de refuerzo?
-Por ser argentino, ser refuerzo no significa demasiado. Todos los equipos tienen 4 ó 5 argentinos, nosotros teníamos 6. El argentino tiene que demostrar por el solo hecho de ser de este país. El mismo hincha te lo dice, ?si sos argentino y viniste es porque sos mejor que el que está acá?. Es increíble la devoción que tienen por los argentinos, contrariamente a los que le pasa con los chilenos, a los que no quieren.
-¿Cómo fue tu adaptación en lo social?
-Me encanta estar allá. Hay un clima muy cálido todo el año. Recuerdo que un día de 17 grados todos estaban de buzo o campera y yo en remera y pantalón corto. En los tres meses que estuve, llovió una vez. Y para vivir es muy barato. Por ahora estoy solo, pero ya acordamos con mi novia que ella se vendrá conmigo si renuevo por un año más. Estoy muy cercano a Martín (Aguirre), con quien nos juntamos muy seguido.
-¿Pensás en una continuidad en Universitario?
-En julio es la fecha para renovar, y ellos quieren que firme por un año más ahora en enero. Por ahora, ni ?Richard? (Zarini, dueño de su pase) ni yo queremos apurarnos. Me encantaría quedarme porque me siento muy cómodo, pero a la vez quiero buscar otro país, otra competencia, otro dinero. Todavía faltan seis meses para que se venza mi contrato, ya se verá cómo va todo. Capaz que la rompo y tengo veinte ofertas o soy un desastre y no vuelvo bien de la lesión.
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