Martín Tumbarino comenzó a dirigir el Coro Municipal de la Tercera Edad
Empezó cantando en el Coro Estable en 1995, con la invitación de Bernardo Moroder, que era su profesor en Polivalente. Allí estuvo hasta 2002.
Además, participó con Estela Salomone en el coro de cámara del Conservatorio y en los Torneos Juveniles Bonaerenses.
Siempre quiso dirigir, pero como la carrera no se dictaba en Tandil, tuvo que esperar hasta 2003, momento en que logró la posibilidad de cursarla en el Conservatorio.
Esta carrera, además de una excelente formación, lo puso en contacto con dos grandes directores de Buenos Aires: Pablo Banchi y Miguel Angel Pesce. Además, el título le permitió acceder a puestos de dirección.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPrimeros pasos
-¿En qué momento empezaste a dirigir?
-Durante la carrera. Necesitaba ensayar todo lo que estaba aprendiendo, así que formé el coro Angelus, con el que terminamos cantando en Perú, porque fuimos becados para ir a Machu Pichu en 2007.
-¿Quién les otorgó esta beca?
-Eso llegó por un encuentro de antropología, carrera que también estudiaba en ese momento. Cantamos ahí, les encantó y nos becaron. Eramos diez integrantes y eso nos facilitó los traslados. Fue una experiencia buenísima.
Tres coros, tres desafíos
-¿Cómo continuaste tu carrera?
-Con algunos integrantes pasamos a formar el coro Pachamama. Ese coro terminó cerrándose, pero algunos integrantes pasaron a formar parte de mi actual coro, que es el Coral América y funciona en Polivalente.
-¿Qué características tiene?
-Es un coro en el que se canta exclusivamente música americana, ya sea norteamericana, con negro spirituals; pasamos a Centro América con música quichua, venezolana y todo lo que es música folclórica argentina y tango.
-¿Cómo ha sido la experiencia con este conjunto?
-Tiene muy pocos años de vida. Estuvimos cantando en la zona y en varios eventos corales. Muchos de ellos los organizamos entre varios directores. Realmente estamos intentando salir afuera. Tengo un amigo en Brasil que está por venir con un coro y la idea es devolverle la visita.
-También dirigís el coro del Centro Vasco…
-Sí, el Gure Abestiak. Yo comencé a principios de 2007. Me encontré con algo totalmente distinto a lo que estaba haciendo, porque es en otro idioma, euskera, y tenés que ponerte a estudiar. Además, son obras que yo nunca había visto, típicas del País Vasco. Realmente estoy muy conforme con ese coro, me siento muy a gusto. Empezamos siendo 22 y hoy somos 33 y sigue viniendo gente. Se ha generado un grupo de amigos.
-¿Cómo vivís la experiencia de poder comenzar con el Coro de la Tercera Edad?
-Ahí soy muy nuevito. Es otra experiencia, porque al ser de la tercera edad, tenés que comprender otro lenguaje musical. Es un grupo excelente y son otros desafíos. El ensayo comienza a las tres y vos podés pasar dos y media y están ahí, afuera, esperando en el Teatro de la Confraternidad. Lo toman con mucha responsabilidad. Además el lugar es fantástico.
Conclusiones personales
-Estás diversificado en tareas… ¿Cómo te sentís en el lugar de director?
-Sí, son tres desafíos completamente diferentes. Es una gran satisfacción. Todo lo que vos hacés es en pos de buscar un sonido armonioso. Uno tiene que arremangarse y pasar las partes de nuevo. Cuando lográs un acorde afinado, todo valió la pena.
-¿Cómo te ves a futuro?
-Recién estoy empezando, soy profesor de piano y doy música en las escuelas. Esto de la dirección coral es nuevo en mi vida y tengo muchas ganas de armar un grupo consistente y competente para poder salir al exterior y mostrar lo que hacemos. Quiero que cantemos en eventos importantes, ser visitados por otros coros y generar una buena movida. Tandil está lleno de coros y es interesante poder destacar y que los coreutas tengan ese sentimiento de pertenencia a un grupo que los satisface.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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