Más de 20 años con la música en el alma
“Piensa una simple melodía,
Escucha estremecer el universo,
Realza de color la vida,
Llega donde todo es poesía,
Aprende su esencia en Sinfonía.”
Fragmento de Himno a Sinfonía
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El Instituto Sinfonía abrió sus puertas para una celebración diferente. Es que en este mes está celebrando –nada más ni nada menos- que más de dos décadas de vida en la ciudad de Tandil. Un lugar único donde personas de distintas edades y capacidades se enriquecen a través del contacto con la música. Bajo la dirección y supervisión de Perla Fernández, acompañada de Paola Lotero, Sinfonía celebra hoy junto a La Vidriera tantos años vividos.
Cualquier aniversario enlaza imágenes del pasado. Lo que fue y no volverá a ser. Lo que se tornó distinto. En ese instante, en el que –casi en un abrir y cerrar de ojos- se avecina la fecha esperada, vuelven a la mente personas, eventos, pérdidas tal vez. Siempre se recuerda. A veces con felicidad, otras con nostalgia, otras con tristeza. Imaginando tal vez cómo será el próximo aniversario o cuán distinto resultó el último del anterior. Pero sin lugar a dudas, hay algo que a pesar del transcurso del tiempo no logra modificarse: un aniversario, siempre resulta una fecha importante.
Este mes, el Instituto Sinfonía celebra –nada más ni nada menos- que 22 años de vida en la ciudad de Tandil. Un lugar donde personas de distintas edades y capacidades se enriquecen a diario a través del contacto con la música. Y es en esta fecha tan importante que sus integrantes, aquellas personas que le dan vida a diario, decidieron compartir su satisfacción y celebrar con La Vidriera.
Perla Fernández Pantuso es quien creó y dirige el instituto. Es docente de música en escuelas, conservatorios e instituciones privadas, y también enseña música para personas de capacidades diferentes. Ha realizado diversas capacitaciones a nivel nacional e internacional para ello, lo que le permitió crear el método DibuNotas para niños con capacidades diferentes.
“Una expresión de nuestro interior”, así se llamó el acontecimiento pensado para este último aniversario. Se pensó además en la idea de compartirlo y entregarlo a los adultos mayores. Es por ello que los alumnos de Sinfonía –desde niños hasta adultos- ofrecieron un concierto de repertorio variado. Esta vez en Casitas de la Esperanza, un lugar en donde, según cuenta la precursora de Sinfonía, este mismo año celebran su 20 aniversario.
“Nuestros alumnos de todas las edades brindaron a los abuelos obras seleccionadas y compartieron un momento a toda música. El instituto celebró con conciertos durante toda la semana por medio de un ciclo de audiciones realizadas en cada turno”, cuenta orgullosa, mientras comparte aún más detalles de tanta historia con la sinfonía en el alma.
Este mes, el Instituto Sinfonía celebra –nada más ni nada menos- que 22 años de vida en la ciudad de Tandil. Un lugar donde personas de distintas edades y capacidades se enriquecen a diario a través del contacto con la música. Y es en esta fecha tan importante que sus integrantes, aquellas personas que le dan vida a diario, decidieron compartir su satisfacción y celebrar con La Vidriera.
Perla Fernández Pantuso es quien creó y dirige el instituto. Es docente de música en escuelas, conservatorios e instituciones privadas, y también enseña música para personas de capacidades diferentes. Ha realizado diversas capacitaciones a nivel nacional e internacional para ello, lo que le permitió crear el método DibuNotas para niños con capacidades diferentes.
“Una expresión de nuestro interior”, así se llamó el acontecimiento pensado para este último aniversario. Se pensó además en la idea de compartirlo y entregarlo a los adultos mayores. Es por ello que los alumnos de Sinfonía –desde niños hasta adultos- ofrecieron un concierto de repertorio variado. Esta vez en Casitas de la Esperanza, un lugar en donde, según cuenta la precursora de Sinfonía, este mismo año celebran su 20 aniversario.
“Nuestros alumnos de todas las edades brindaron a los abuelos obras seleccionadas y compartieron un momento a toda música. El instituto celebró con conciertos durante toda la semana por medio de un ciclo de audiciones realizadas en cada turno”, cuenta orgullosa, mientras comparte aún más detalles de tanta historia con la sinfonía en el alma.
El inicio
-¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear el Instituto Sinfonía?
-El Instituto nació en 1990, con el formato de taller de música. Surgió a partir de la captación de necesidades musicales en personas del entorno y se implementó a través de un método dinámico de aprendizaje no convencional, abordando la enseñanza de piano y teclado en donde se involucra lo sensorial, emocional, afectivo e intelectual. La propuesta tuvo exitosa aceptación y, transcurridos años de crecimiento, adoptó el nombre de Instituto Sinfonía.
Bajo la dirección y supervisión de Perla Fernández, acompañada de Paola Lotero, Sinfonía abre sus puertas a la comunidad de Tandil. En el instituto, se favorece con la música la integración social, hacia una mejor expresión y comunicación, desarrollando la seguridad, así como también mejorando el aprendizaje, la memoria, la imaginación, las condiciones psicomotrices, y optimizando su entorno afectivo.
-¿A quién está destinado el Instituto Sinfonía? ¿Cuál es el objetivo?
Perla Fernández: -El instituto recibe tanto a niños de 5 años, como adultos de 80. Allí, alumnos de todas las edades abordan el lenguaje musical bajo el lema “Aprender jugando, liberarse y sentir”. Para ello se utilizan estrategias didácticas que resultan atractivas y disparadoras de problemáticas a resolver. El objetivo principal es que el alumno llegue a valorar y expresar la música, siendo el medio, el instrumento.
-¿Cómo fueron lo inicios hacia 1990? ¿Qué fue lo más gratificante? ¿Cómo fue la respuesta del público?
-Comenzó de un modo muy relajado debido a la inquietud de un par de amigas que deseaban aprender piano. Lo más gratificante fue y aún en día sigue siendo el observar que el alumno goza de su ejecución. Cada vez son más las personas que comprenden la importancia de vincularse con la música en todos sus aspectos. El ritmo de vida que posee la sociedad hace que el hombre necesite un espacio de serenidad y disfrute musical. Sinfonía brinda un entorno de aprendizaje cálido para hallarse con la música por medio del teclado. Por ello, en los últimos dos años hemos tenido un incremento significativo en la nómina de alumnos.
-El Instituto nació en 1990, con el formato de taller de música. Surgió a partir de la captación de necesidades musicales en personas del entorno y se implementó a través de un método dinámico de aprendizaje no convencional, abordando la enseñanza de piano y teclado en donde se involucra lo sensorial, emocional, afectivo e intelectual. La propuesta tuvo exitosa aceptación y, transcurridos años de crecimiento, adoptó el nombre de Instituto Sinfonía.
Bajo la dirección y supervisión de Perla Fernández, acompañada de Paola Lotero, Sinfonía abre sus puertas a la comunidad de Tandil. En el instituto, se favorece con la música la integración social, hacia una mejor expresión y comunicación, desarrollando la seguridad, así como también mejorando el aprendizaje, la memoria, la imaginación, las condiciones psicomotrices, y optimizando su entorno afectivo.
-¿A quién está destinado el Instituto Sinfonía? ¿Cuál es el objetivo?
Perla Fernández: -El instituto recibe tanto a niños de 5 años, como adultos de 80. Allí, alumnos de todas las edades abordan el lenguaje musical bajo el lema “Aprender jugando, liberarse y sentir”. Para ello se utilizan estrategias didácticas que resultan atractivas y disparadoras de problemáticas a resolver. El objetivo principal es que el alumno llegue a valorar y expresar la música, siendo el medio, el instrumento.
-¿Cómo fueron lo inicios hacia 1990? ¿Qué fue lo más gratificante? ¿Cómo fue la respuesta del público?
-Comenzó de un modo muy relajado debido a la inquietud de un par de amigas que deseaban aprender piano. Lo más gratificante fue y aún en día sigue siendo el observar que el alumno goza de su ejecución. Cada vez son más las personas que comprenden la importancia de vincularse con la música en todos sus aspectos. El ritmo de vida que posee la sociedad hace que el hombre necesite un espacio de serenidad y disfrute musical. Sinfonía brinda un entorno de aprendizaje cálido para hallarse con la música por medio del teclado. Por ello, en los últimos dos años hemos tenido un incremento significativo en la nómina de alumnos.
El crecimiento
-¿Quiénes la acompañaron en el crecimiento y cómo está compuesto el equipo de trabajo hoy?
-En los comienzos fui acompañada por el profesor Facundo Velázquez trabajando codo a codo en los proyectos de crecimiento de esta institución durante varios años. A lo largo de la vida del Instituto han pasado buenos docentes. Hoy en día, el equipo de trabajo está conformado por Paola Lotero como profesora, quien desarrolla su labor con alto grado de compromiso y profesionalismo; y nos sigue acompañando Facundo como asesor musical y yo desempeñándome como profesora y directora.
-¿Cómo se fueron dando a conocer?
-Aquí la difusión habitualmente se da de boca en boca partiendo de las experiencias que cada alumno vive. Lo cual es la mejor publicidad que puede tener una institución.
-¿En qué beneficia al alumno el estar en contacto con la música? ¿Es un cable a tierra y una manera de sociabilizar?
-Considerando que la educación es permanente dentro del proceso educativo, es la música quien brinda múltiples beneficios. Culturales, producto de la misma cultura humana, en particular de los grupos en los cuales está inserto el sujeto en su relación con la historia y con la identidad cultural de su comunidad; psicológicos, dado a los procesos interactivos y afectivos que se movilizan; psicomotrices, dado que se integran todas las dimensiones del sujeto en el acto de expresión; sociológicos, por la integración de sujetos en pos de la realización de una producción común considerando su significación como hábito social; antropológicos, que implican las resonancias de la historia de la cultura del hombre, implícitas en todo hecho artístico.
-En los comienzos fui acompañada por el profesor Facundo Velázquez trabajando codo a codo en los proyectos de crecimiento de esta institución durante varios años. A lo largo de la vida del Instituto han pasado buenos docentes. Hoy en día, el equipo de trabajo está conformado por Paola Lotero como profesora, quien desarrolla su labor con alto grado de compromiso y profesionalismo; y nos sigue acompañando Facundo como asesor musical y yo desempeñándome como profesora y directora.
-¿Cómo se fueron dando a conocer?
-Aquí la difusión habitualmente se da de boca en boca partiendo de las experiencias que cada alumno vive. Lo cual es la mejor publicidad que puede tener una institución.
-¿En qué beneficia al alumno el estar en contacto con la música? ¿Es un cable a tierra y una manera de sociabilizar?
-Considerando que la educación es permanente dentro del proceso educativo, es la música quien brinda múltiples beneficios. Culturales, producto de la misma cultura humana, en particular de los grupos en los cuales está inserto el sujeto en su relación con la historia y con la identidad cultural de su comunidad; psicológicos, dado a los procesos interactivos y afectivos que se movilizan; psicomotrices, dado que se integran todas las dimensiones del sujeto en el acto de expresión; sociológicos, por la integración de sujetos en pos de la realización de una producción común considerando su significación como hábito social; antropológicos, que implican las resonancias de la historia de la cultura del hombre, implícitas en todo hecho artístico.
El método “DibuNotas”
¿En qué consiste el método “DibuNotas” para niños con capacidades diferentes?
El método “DibuNotas” consiste básicamente en la asociación de dibujos (patrones) con las notas. Estos se fijan a través de ejercitación muy variada e interrelacionadas. Este abordaje de su propio “Lenguaje Musical” se imprime sobre el instrumento accionando, descubriendo; es allí donde conquista la satisfacción del propio saber y de “Poder hacer”.
¿El instituto se ha contactado con otras instituciones locales? ¿Con qué motivo?
En otras oportunidades, hemos visitado a los niños de Granja Los Pibes; a las abuelas en el Hogar Emma Chapar; donde presentamos interpretaciones grupales e individuales. Donde también se han escuchado obras como “Paisaje”, “Volver a empezar”, “She”, “Titanic”, “Strangers in the Night”, “Canción para mi muerte”; entre otras. Este mes aniversario quisimos festejarlo de un modo diferente, por eso se pensó que el acontecimiento ameritaba un concierto de repertorio variado en Casitas de la Esperanza.
El método “DibuNotas” consiste básicamente en la asociación de dibujos (patrones) con las notas. Estos se fijan a través de ejercitación muy variada e interrelacionadas. Este abordaje de su propio “Lenguaje Musical” se imprime sobre el instrumento accionando, descubriendo; es allí donde conquista la satisfacción del propio saber y de “Poder hacer”.
¿El instituto se ha contactado con otras instituciones locales? ¿Con qué motivo?
En otras oportunidades, hemos visitado a los niños de Granja Los Pibes; a las abuelas en el Hogar Emma Chapar; donde presentamos interpretaciones grupales e individuales. Donde también se han escuchado obras como “Paisaje”, “Volver a empezar”, “She”, “Titanic”, “Strangers in the Night”, “Canción para mi muerte”; entre otras. Este mes aniversario quisimos festejarlo de un modo diferente, por eso se pensó que el acontecimiento ameritaba un concierto de repertorio variado en Casitas de la Esperanza.
Los proyectos
-¿Qué proyectos tiene el Instituto para este año?
-Este año lo comenzamos con la visita a las Casitas de la Esperanza y vamos a continuar con el proyecto de todos los años brindando conciertos en el Hogar Emma Chapar y en Granja Los Pibes, sumando como proyecto relevante la concreción de un viaje al Teatro Colón. Aprovecho el momento para agradecer de parte de todo el equipo de trabajo a nuestros alumnos, quienes representan el espíritu de la institución, cediendo su tiempo y dedicación haciendo su entrega con tanta alegría y compromiso. Gracias por acompañarnos. Por último, quiero decir que es un disfrute observar el avance y crecimiento musical y humano de las personas que forman parte del Instituto. Como directora, es un orgullo y un placer vivenciar esto día a día. Y a los que quieran sumarse la sede del Instituto está ubicada en José Hernández 229, y el teléfono es 43-0810.*
-Este año lo comenzamos con la visita a las Casitas de la Esperanza y vamos a continuar con el proyecto de todos los años brindando conciertos en el Hogar Emma Chapar y en Granja Los Pibes, sumando como proyecto relevante la concreción de un viaje al Teatro Colón. Aprovecho el momento para agradecer de parte de todo el equipo de trabajo a nuestros alumnos, quienes representan el espíritu de la institución, cediendo su tiempo y dedicación haciendo su entrega con tanta alegría y compromiso. Gracias por acompañarnos. Por último, quiero decir que es un disfrute observar el avance y crecimiento musical y humano de las personas que forman parte del Instituto. Como directora, es un orgullo y un placer vivenciar esto día a día. Y a los que quieran sumarse la sede del Instituto está ubicada en José Hernández 229, y el teléfono es 43-0810.*
Testimonios de alumnos y padres
Alina Taranto (alumna): “Conocí a Perla en Vela en 1994, nos brindó tanto cariño y tanta comprensión que aprendimos a amar la música al igual que a ella. Seguir asistiendo al Instituto a pesar de los avatares de la vida es la terapia que más me reconforta. Cuando me pongo en contacto con la música al ejecutar el teclado no pienso en cuestiones tristes, así ha sido durante 18 años”.
Mateo Alexander (alumno, 8 años): “Siento alegría por poder tocar y compartir la música, principalmente me gusta escuchar a Rocío; es el placer”.
Sandra y Marcelo Alexander (papás de Mateo): “Sentimos emoción al escuchar, al oír y ver el arte de la música reflejado en nuestro hijo. El Instituto brinda compromiso, seriedad y transmite a través de los docentes a los demás la pasión por la música. Para ellos no es un trabajo a cumplir sino un goce que está impreso en la piel”.
Alejandra y Pedro Fariña (papás de Lucía): “Agradecida y feliz por el compromiso que brindan en el Instituto día a día a Lucía, enseñándole no sólo a ejecutar música sino a expresar a través de ella sus sentimientos. En Sinfonía se reafirman valores, disciplina y compañerismo. Desde un primer momento -cuatro años hasta la fecha- le han contagiado el deseo de seguir superándose. Gracias Perla, Paola, Facundo y Florencia”.
Mateo Alexander (alumno, 8 años): “Siento alegría por poder tocar y compartir la música, principalmente me gusta escuchar a Rocío; es el placer”.
Sandra y Marcelo Alexander (papás de Mateo): “Sentimos emoción al escuchar, al oír y ver el arte de la música reflejado en nuestro hijo. El Instituto brinda compromiso, seriedad y transmite a través de los docentes a los demás la pasión por la música. Para ellos no es un trabajo a cumplir sino un goce que está impreso en la piel”.
Alejandra y Pedro Fariña (papás de Lucía): “Agradecida y feliz por el compromiso que brindan en el Instituto día a día a Lucía, enseñándole no sólo a ejecutar música sino a expresar a través de ella sus sentimientos. En Sinfonía se reafirman valores, disciplina y compañerismo. Desde un primer momento -cuatro años hasta la fecha- le han contagiado el deseo de seguir superándose. Gracias Perla, Paola, Facundo y Florencia”.
Música y educación
“La música y la educación van de la mano, ya que la música es un instrumento en la formación integral del hombre. La música tiene como función –sin lugar a dudas- la identidad propia y de los sentimientos y, en consecuencia, es un organizador estético del conocimiento”, dice Fernández.
Cuenta además que “es un canalizador fundamental de los sentimientos. Al entrar en contacto con el instrumento y al ejecutar una obra, la música penetra prácticamente sin filtros hasta lo más recóndito de los pensamientos, emociones, impregnando ideas, planes y decisiones de cada momento”.
La música es terapéutica, afirma, “tanto al escucharla como al ejecutarla, la música ayuda a las personas que poseen algún tipo de desorden emocional, estrés, falta de confianza o que presentan dificultades de aprendizaje a superarlas. Y como decía Platón “La música es un pasaje directo al cielo, puesto que es capaz de ordenar y armonizar cualquier desarreglo dentro nuestro”.
Cuenta además que “es un canalizador fundamental de los sentimientos. Al entrar en contacto con el instrumento y al ejecutar una obra, la música penetra prácticamente sin filtros hasta lo más recóndito de los pensamientos, emociones, impregnando ideas, planes y decisiones de cada momento”.
La música es terapéutica, afirma, “tanto al escucharla como al ejecutarla, la música ayuda a las personas que poseen algún tipo de desorden emocional, estrés, falta de confianza o que presentan dificultades de aprendizaje a superarlas. Y como decía Platón “La música es un pasaje directo al cielo, puesto que es capaz de ordenar y armonizar cualquier desarreglo dentro nuestro”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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