Más del 30 por ciento de los adolescentes siente que no está informado sobre educación sexual
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El Eco de Tandil realizó una exploración sobre embarazo adolescente y salud sexual y reproductiva en un grupo de 180 jóvenes que residen en distintas zonas de la ciudad. La encuesta reveló que se requiere más y mejor información.
Los datos oficiales dicen que en Argentina más del 14 por ciento de los niños que nacen son hijos de madres menores de veinte años.
Esta cifra, por sí misma, no dice tanto como si se piensa junto a las razones que llevan a una adolescente a quedar embarazada tan joven, donde se entrecruzan factores como la falta de información, ausencia de diálogo con la familia, carencia de una educación sexual donde se trabajen los proyectos de vida, el fortalecimiento de la autoestima, la importancia de la responsabilidad, el cuidado de la salud y la relevancia de tomar buenas decisiones.
Las historias de la mayor parte de las adolescentes que están embarazadas o que ya han tenido sus bebés dejan claro que no sólo no ha sido planificado, sino que hubieran preferido transitar otra realidad de la que les toca vivir.
Embarazadas en la escuela
La existencia del embarazo adolescente y su prevención conmueve también la vida de compañeros, amigos, de otros jóvenes que enfrentan con dudas y preocupación la temática y requieren más y mejor información.
Si bien las políticas de prevención y atención en salud sexual y reproductiva se han enmarcado dentro de la Ley 25.673, los caminos reales de implementación no han sido completamente efectivos porque aún el porcentaje de madres adolescentes sigue siendo alto y la realidad de los adolescentes, compleja.
Al preguntar si conocen casos de embarazos en sus escuela, el ciento por ciento de los chicos encuestados de 11 años dijeron que sí, mientras que los de 12 y 13 años se repartieron equitativamente entre los que sí conocen y los que no. Hacia los 14 años, los porcentajes cambian y son casi el 80 por ciento los que conocen casos de embarazo en su escuela, lo mismo que a los de más edad.
Otro tema que preocupa es la deserción de la escuela. Muchas veces las chicas y sus parejas no pueden sostener a la par la responsabilidad del hijo y de la escolaridad y abandonan los estudios. En otros casos, el esfuerzo es mucho y finalizan el secundario, habiendo perdido una parte importante de su historia escolar.
Es así que, cuando se pregunta a los encuestados si las compañeras embarazadas continúan sus estudios, la mayor parte de los entrevistados dice que no, que a la mayoría le cuesta finalizar.
Métodos anticonceptivos
Si bien muchos adolescentes conocen los métodos anticonceptivos, algunos deciden no usarlos. Los más chicos comentan que apuestan al preservativo en un ciento por ciento como el método más seguro y al alcance de sus experiencias. Los chicos de 12 y 13 sostienen la misma idea en un 69 por ciento, pero algunas mujeres también optan por las pastillas anticonceptivas. Hacia los 15 años el porcentaje se va igualando y eligen casi en el mismo porcentaje los preservativos y las pastillas.
Conocer… y no tanto
A pesar del saber que se menciona, muchos deciden no cuidarse. Otros conocen los métodos, pero no su correcto uso y están cruzados por informaciones inciertas, mitos, prejuicios y presiones sociales que no les permiten tomar buenas decisiones.
Para los más chicos, entonces, la causa de embarazo adolescente parece ser la falta de buena información (67 por ciento), aunque otros creen que es la confianza de pensar que “no va suceder nada”.
Para los encuestados de 12 años se invierten las cifras ya que el 41 por ciento cree que los embarazos se producen por exceso de confianza, el 39 por ciento por la falta de información y el resto cree que es por consumo de alcohol y drogas.
Los adolescentes de 15 años se dividen entre los que piensan que sucede por falta de información (40 por ciento), por confiarse de que nada sucederá sin protección (50 por ciento) y el 10 por ciento que cree que es por abuso de drogas y alcohol.
Los jóvenes de 14 a 16 años responsabilizan en igual medida a confiarse y al consumo de drogas y alcohol, pero no creen que sea un problema de falta de información.
Sectores y razones
La mayor parte de los encuestados cree que los embarazos adolescentes suceden en todas las franjas sociales, aunque muchos piensan que también se concentran en los sectores medios y bajos. Por ejemplo, los adolescentes de mayor edad son los que piensan que es en los sectores sociales más bajos que ocurren los embarazos adolescentes.
A la hora de pensar en revertir la situación, los más pequeños piden una educación sexual integral, no sólo genital, sino más humana y accesible. El resto de los encuestados dice que es urgente tener más información.
Lo mismo opinan los adolescentes de 13 años, siendo el 46 por ciento el que requiere más información y el 37 por ciento el que desearía una educación sexual integral. El resto se debate en la necesidad de mayor comunicación con los adultos y métodos anticonceptivos adecuados y accesibles para cada quien.
A partir de los 15 años los porcentajes varían: un 30 por ciento cree que es necesaria más información, promover mayor y mejor uso de anticonceptivos y una real comunicación con los adultos, mientras que el resto apuesta a una educación sexual más integral.
Revertir la situación para los adolescentes de 16 años está vinculado a acciones informativas (24 por ciento); a promover los métodos anticonceptivos por otros medios (12 por ciento), a una mejor comunicación con los adultos (27 por ciento) y una educación sexual integral (37 por ciento). En cambio para los adolescentes de 17 años la clave está en la provisión de información.
Decisiones
Al preguntar qué harían si su pareja o ellas mismas quedaran embarazadas, los más jóvenes se dividen en igual proporción entre los que pedirían ayuda y los que darían a su hijo en adopción. Los chicos de 12 años afirman en un 90 por ciento que pedirían ayuda. En cambio, los adolescentes de 16 años dicen que tomarían la decisión de tenerlo.
Es de destacar que, a medida que aumenta la edad de los adolescentes, disminuye la intención de pedir ayuda y aumenta la decisión de tener el bebé, hasta en un 70 por ciento.
La información
Casi todos los embarazos adolescentes no llegan por elección, más bien se vinculan a numerosos motivos, entre los que se encuentra un importante cúmulo de información que circula, pero que no es adecuada y/o útil a todos por igual.
Muchos de los encuestados sólo tienen acceso a la información que se brinda en las escuelas, que aborda la perspectiva biológica de la sexualidad y que les resulta poco reflexiva y humana.
Los adolescentes de 11 años que fueron encuestados afirmaron en un 67 por ciento que sienten que tienen información sobre educación sexual, pero un 33 por ciento aseguró que no es suficiente. De la muestra de chicos de 12 años, un 72 por ciento dijo estar informado y un 28 por ciento, medianamente informado.
A los trece y catorce años, las opiniones se dividen equitativamente entre los que sienten que están informados y medianamente informados.
En la franja de los quince años aumenta el porcentaje de los que se sienten informados en más del 70 por ciento, quizá coincidiendo con el inicio de las primeras experiencias sexuales. *
RECUADRO
Los medios
Muchos jóvenes, por inexperiencia, vergüenza u omnipotencia, acceden a fuentes de información de incierta calidad. Algunas familias se deslindan de su responsabilidad y se la adjudican a los profesores, otros llevan a sus hijos a una consulta médica, o retrasan las charlas en familia, pensando que aún no son necesarias. En el medio, está el resto de los adolescentes que se maneja con la información o el saber al que pueden acceder por sus propios medios: los amigos, internet, televisión y otros.
En el caso de los encuestados por este Diario los lugares donde los jóvenes consiguen la información son sumamente variados, aunque la escuela, la familia y amigos parecieran ser los que llevan la delantera.
La totalidad de los chicos más jóvenes asegura recibir la información de la escuela. Los adolescentes de 12 años adquieren sus conocimientos en su mayor parte de sus profesores (60 por ciento), sus conocidos o mayores (20 por ciento) y el resto, la adquiere en internet (12 por ciento) o televisión (8 por ciento).
La mitad de los chicos de trece, catorce años y quince años se informa en la escuela, mientras que la otra mitad se divide entre lo que recibe por televisión, familia y conocidos que están dispuestos a brindar su saber.
A partir de los dieciséis años cobra más peso la información que se comparte con la familia y amigos, quedando en segundo lugar los datos proporcionados por la escuela, luego sigue lo que pueden obtener de internet y la televisión.
RECUADRO
Concientización
Pocos son los adolescentes que no lamentan el embarazo no planificado y exigen mejores programas de prevención. Para los más jóvenes, el modo de concientizar a otros y a ellos mismos está vinculado a entender que la edad de inicio sexual debe retrasarse (67 por ciento de los consultados).
En cambio, los adolescentes de trece años es más importante estar mejor informado (59 por ciento) y tener anticonceptivos a mano (26 por ciento), seguido de la decisión de comenzar más tarde.
Los chicos de catorce años creen que lo más efectivo es informar cómo cuidarse (50 por ciento), tener los anticonceptivos más al alcance (32 por ciento) y comenzar a tener relaciones sexuales más tardíamente (18 por ciento).
Más de la mitad de los encuestados de quince años cree que se concientiza con más información, mientras que los de dieciséis consideran que es tan importante dar más y mejor información como tener los anticonceptivos al alcance.
No cabe duda que convertirse en madre o padre adolescente genera presentes y futuros que no han sido elegidos por sus protagonistas e implican la dificultad para continuar los estudios, el ingreso temprano al mundo laboral con poca instrucción, la obligación económica de mantener un hijo, más la certeza de que han perdido una parte sustancial de sus experiencias de juventud. Todo eso hace pensar que más actores deben involucrarse hoy para que el respeto y garantía de derechos sexuales y reproductivos se haga realidad.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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