MAZZONE EN TIEMPO PRESENTE Entre el turismo, el campo y la poesía
-Luego optó por tareas muy distintas como el turismo, a través del Plaza Hotel, y la producción agropecuaria. ¿Intuyó por entonces que Tandil iba a tener, poco a poco, un gran crecimiento en materia turística?
-Algo de eso hubo. Yo soy nacido aquí, no me moví del pago, estuve siempre enamorado de Tandil y confié siempre en todas las potencialidades de mi ciudad. Y lo del campo? tal vez sea porque soy un amante de la naturaleza. Por eso también defiendo mucho el paisaje serrano y he escrito últimamente algunos versos en defensa de nuestros amados cerros.
-Ya que tocó el tema de la poesía, ¿cómo fue que empezó a dedicarse a los versos?
-No sé. Siempre me gustaron las canciones, sobre todo el tango y el folklore. He leído todos los versos camperos del poeta uruguayo Wenceslao Varela, así como la obra de Yupanqui y otros. Y un buen día, no hace tanto, se me ocurrió hacer unos versos. Los fotocopiaba, los regalaba y noté que tenían buena aceptación. Y cuando me encuentro frente a un sentimiento, lo escribo. Como lo que le decía de las sierras, por ejemplo. Y también hice el ?Himno al fundidor?, para mi libro ?Recuerdos de un fundidor?. Este himno, creo que es lo mejor que he escrito.
-¿Un buen balance de su vida, entonces?
-Sí, con mucha lucha, mucho trabajo, pero no puedo quejarme. He sido siempre optimista, aun en las dificultades. Y eso ayuda mucho. Tengo una mujer y tres hijos maravillosos, seis nietos y una nietita en camino. Pero eso sí, sigo trabajando. No me dan ganas de quedarme quieto.
-Y eso es bueno, ayuda a vivir también.
-Seguro. Así lo siento?
-¿Agregaría algo más?
-Sí, con todo gusto. Diría que aunque no es mi caso, veo bien que las páginas de un diario se destinen a reflejar lo que hace o ha hecho la gente. Uno ve que a veces se dedica tanto espacio a las malas noticias o se privilegian los temas muy masivos porque atraen a más lectores. Y en realidad habría que hablar más del trabajo, y especialmente de aquellos artesanos que muy de a poquito van desapareciendo, y que no los nombra nadie. Como ejemplo, canteristas, plomeros, niqueladores, y la misma albañilería que ha cambiado tanto. Basta con ver lo bien que siguen las paredes que tienen cien años, como las del Palacio Municipal, Colegio San José, Banco Hipotecario. En cambio hoy uno ve casas nuevas que en pocos meses ya tienen problemas de humedad, por ejemplo.
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