Menú a la carta
Un conspicuo observador del escenario político vernáculo comentó al pasar a quien escribe una interesante definición de la oferta electoral presentada en las últimas horas: en Tandil hay un menú a la carta del justicialismo. Los hay tibios, calientes, más anodinos y picantes. Hay un abanico ideológico más o menos diversificado dentro del mismo ideario peronista.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn verdad, se trata de un amplio abanico que una vez más el peronismo ofrece al electorado tandilense para la venidera contienda electoral, con las PASO como plato de entrada.
El dato alentador que emitirán los optimistas sería que el justicialismo, entonces, cuenta con muchos candidateables y, de alguna manera, es una riqueza que pocas fuerzas, sino ninguna, puede ostentar.
Los detractores, en cambio, se limitarán a inferir sobre la falta de acuerdos básicos, que una vez más salieron a relucir miserias personales, folclóricas luchas intestinas y oportunismos que no hacen más que fagocitar el liderazgo que el radicalismo sabe ostentar y aprovechar hace una década.
Lo cierto es que resulta llamativa la cantidad y calidad de ofertas que el justicialismo vuelve a poner sobre la mesa, con un menú que va de los platos bien condimentados a los más insulsos, de acuerdo no tanto a la propuesta emulada sino más bien por quienes representan la misma.
Si bien hasta aquí, por lo escuchado en los primeros pasos de la previa a las PASO, todas las ideas fuerza opositoras a la actual gestión radical se limitaron a seguir el protocolo que alude a no “pegarle” al lunghismo que está fuerte y diferenciarse con proyectos superadores, se especula que con el paso de los días los mismos candidatos buscarán diferenciarse entre sí más allá del oficialismo que, por éstas horas, se ocupa y se preocupará primordialmente hasta donde el socialismo y el GEN pueden entrometerse en sus intenciones, sin desmerecer al resto de los competidores que, de acuerdo al resultado de las primarias transitarán rumbo a octubre.
Realidad bien distinta muestra el radicalismo, que una vez más repite el plato conocido y, por cierto, efectivo, según sabe degustar el paladar tandilense: un apellido conocido por su tradición en el pago, con la omnipresencia de un intendente que sigue entusiasmado en seguir participando.
Seis posibilidades ofrece el peronismo. Desde el ideario más fiel al kirchnerismo pergeñado por el bossismo –Pablo Bossio y compañía-, al rebelde mutualista Raúl Escudero con capacidad de daño interno, pasando por la templanza o tibieza –según quién lo mire- de Mario Bracciale (desde el denarvaísmo) a la incógnita que representará la contienda massista entre el combativo Carlos Mansilla, el sindicalista Daniel López y el Pro Claudio Ersinger.
Detenerse en cada uno de ellos serviría para medir entre los distintos paladares justicialistas, los que están más a la izquierda, al centro o a la derecha.
También es dable reconocer que casi todos, sino todos, tienen echada su suerte no sólo a lo que pueden generar desde su propio trabajo, sino más bien que están sujetos al arrastre que genere quienes han elegido como referentes nacionales.
Hay para todos los gustos, las urnas dirán una vez más si ello implica una fortaleza o una debilidad, dependerá de la coyuntura y la creatividad para juntar la mayor cantidad de comensales.
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