Merecido reconocimiento
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Es prácticamente imposible hablar de la docencia sin referirse a los niños e inmediatamente nos disponemos a analizar sus actitudes, sus dificultades, sus miedos, sus reacciones, pero creo que nos vamos olvidando, o por lo menos, postergarnos, hacer una mirada hacia los padres que son el nexo indispensable que necesitamos para hacer un trabajo completo y exitoso.
Normalmente en este tipo de profesiones uno se torna exigente con uno mismo y pretende capotar, motivar y hasta hacer modificar actitudes de padres que no se involucran realmente con la educación de los niños. Entonces me pregunto: ¿cuánto le reconocemos a los que sí lo hacen, a los que te acompañan, te escuchan, te respetan, aportan ideas para mejorar el desempeño, ponen límites, proveen a sus hijos de los materiales, imponen hábitos sanos, cuando les decimos ?gracias? a ellos?
Personalmente hoy tengo la necesidad y la obligación de decir ?muchas gracias? a las familias Alonso, Agostino, Brut, Defelippe, Etcheto, Gascue, Guidi, Hernández, Martínez, Melzi, Piqueras González, Santos, Scuncio, Surace, Usandizaga y Vallejos, que me acompañaron en mi idea de realizar una visita a un bioparque ubicado en Escobar, con todo lo que eso significa y confiaron plenamente en mí.
Si hay algo que me engrandece como persona es ser confiable, característica que no podría sentir si los demás no lo demuestran. Y entregar a sus propios hijos, sabiendo que quedaban bajo mi total responsabilidad, sin siquiera emitir una recomendación, es el acto más grande y evidente de confianza que un padre pueda realizar.
Tampoco me puedo olvidar ni dejar de agradecer a las familias que me acompañaron y siguen estando a mi lado, durante tantos años, que no son pocas y sería imposible nombrar a todas, pero es con esta clase de gente que los docentes logramos progresos y crece en lo profesional y personal.
Cuando se trabaja en conjunto, los resultados se optimizan y en educación estamos necesitando esto. Tenemos que entender que somos tres agentes los involucrados en el aprendizaje: padres, maestros y niños, y donde falla uno, se sobrecarga al otro. Es importante que cada uno de nosotros tome el rol correspondiente y no delegue en los demás funciones que no le corresponden.
Cada vez estoy más convencida, y los resultados así me lo confirman, que para mejorar la calidad educativa se necesita compromiso y trabajo en equipo, dos actitudes que de a poco se van perdiendo y se convierten con el tiempo en enfrentamiento e incomodidad.
Si todos reflexionamos, la conducta, la participación y el nivel mejorarán, sólo depende de nosotros. Aunque sea difícil, de vez en cuando es bueno mirar a nuestros hijos para ver qué tipo de persona estamos formando, porque coincidirán conmigo en que ellos son el reflejo de lo que inculcamos.
Claudia Sivo
DNI 20.673.091
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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